El Peugeot E-T16 es la mejor manera de anticipar al E-208. Recuerda al mejor 205, tiene 816 CV y llega a 310 km/h

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Es un concept, pero el Peugeot E-T16 recuerda a uno de los mejores Grupo B, el 205 T16. Este homenaje eléctrico podría hace 400 km entre cargas, dar tres vueltas a Nürburgring sin perder prestaciones y ponerse a 300 km/h en 16 segundos.
Los ochenta, los noventa, los años dos mil... El pasado ofrece refugio frente a un presente poco agradable, y si vivimos en una especie de batiburrillo cultural posposmoderno, más vale entregarse por completo a una inmersión total en el Grupo B de los años ochenta. Cada uno tiene su favorito, pero el Peugeot 205 T16 de los años 80 es, probablemente, el rey de la colina y el modelo en el que se inspira el nuevo Peugeot E-T16 para adelantar lo que será el nuevo Peugeot E-208.
El original rugió hasta lograr títulos consecutivos de constructores del Mundial de Rallyes en 1985 y 1986. Como marcaba el reglamento, Peugeot homologó 200 unidades para carretera, muy descafeinadas para uso civil hasta quedarse en unos 200 CV, una cifra menos impresionante que la de competición (llegaba a los 550 CV), aunque seguía siendo un coche rápido y con una presencia espectacularmente musculosa. Como dato, el Peugeot E-208 GTI que pude conducir hace un par de semanas llega a los 281 CV.
El nuevo Peugeot E-T16 tiene tres motores y llega a 310 km/h
Al nuevo E-T16 no le falta potencia. Ni mucho menos. De hecho, desarrolla 816 CV y 9.600 Nm gracias a tres motores eléctricos: uno en el eje delantero y dos en el trasero. Además, puede variar la distribución del par entre ellos según las condiciones y el modo de conducción seleccionado.
También tiene tres modos de conducción que regulan todos los parámetros habituales, incluyendo la configuración de la suspensión y la entrega de potencia, hasta llegar a un modo Track para una conducción más pura.
Las cifras del E-T16 son una auténtica locura: acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, alcanza los 300 km/h en 16 segundos y seguiría acelerando hasta los 310 km/h.
En cuanto a la autonomía, una simulación sugiere que puede completar tres vueltas al Nordschleife a fondo sin que la batería NMC de 85 kWh pierda rendimiento. Utiliza una arquitectura de 800 voltios que permite pasar del 10 al 80 % de carga en 15 minutos mediante carga rápida de 350 kW y Peugeot anuncia una autonomía WLTP de 400 km siempre que no te dediques a exprimirlo en Nürburgring.
El E-T16 equipa unos frenos a la altura de sus prestaciones: cuatro discos de 380 mm de diámetro, acompañados de neumáticos Michelin de gran sección, con 275 mm delante y 315 mm detrás. También incorpora un freno de mano hidráulico vertical en el habitáculo… porque la ley no escrita del rally así lo exige.
Vamos con el diseño exterior: relativamente cercano a producción
El Peugeot 205 original fue obra de Gérard Welter y del gran Paul Bracq; la versión GTI del 205 era un manifiesto rodante de proporciones perfectamente resueltas y gráficos inteligentes. El T16, sin embargo, era deliberadamente poco agraciado, como tantos coches del Grupo B, en una época en la que la funcionalidad aplastaba al diseño en busca de la máxima refrigeración y prestaciones. Preciosamente feo, podríamos decir. Aunque los franceses tienen una expresión mucho más elegante para ello: jolie laide, algo así como “belleza poco convencional”.
Trabajo aerodinámico
El E-T16 es demasiado elaborado para caer en eso, pero aun así lleva las formas al límite. Peugeot quiere mostrarse más expresiva y extrovertida en su proceso de reafirmación, y la llamada firma lumínica de las “tres garras” recibe aquí una reinterpretación completamente horizontal.
El frontal está dominado por tres delgadas barras luminosas con un logotipo de Peugeot iluminado en posición central. Brillan en color amarillo, como los faros de los clásicos coches franceses, mientras que los pilotos traseros y la línea decorativa lateral son rojos, igual que ocurría en los 205 GTI y T16 originales.
Aunque no esté tan exageradamente ensanchado como el modelo de los años ochenta, el Peugeot T-16 sigue siendo una máquina muy agresiva. Hay pasos de rueda abultados, un capó esculpido y perforado por dos grandes salidas de aire y un paragolpes delantero espectacularmente exagerado con tres tomas de refrigeración.
También llaman la atención los extractores de aire situados tras las ruedas delanteras y el trabajo aerodinámico trasero, cuyo difusor integra dos elementos ajustables. Todo ello rematado por un alerón posterior que debería parecer ridículo, pero no lo hace.
La mayor parte de la carrocería está acabada en un gris mate denominado gris Winchester, otro evocador guiño al legendario antecesor del E-T16, aunque el nombre no suene especialmente francés. Las llantas son sencillamente magníficas. Como en el original, toda la sección trasera se abre de una sola pieza, aunque ahora, al estar en 2026 y no en 1986, lo que aparece a la vista son dos motores eléctricos y el monocasco de carbono, en lugar de un motor de combustión con turbocompresor. La toma de aire situada delante de la rueda trasera, que antes servía para refrigerar el motor, alberga ahora el puerto de carga y un botón para abrir la puerta.
Interior con volante rectangular que llegará a la calle

En el interior encontramos una evolución del desconcertante, aunque bastante práctico, i-Cockpit de Peugeot. Hay una pantalla panorámica de 21 pulgadas, pero eso casi pasa a un segundo plano frente al Hypersquare, una reinterpretación del volante y de la propia dirección que también veremos en el nuevo concepto RCZ. Y ojo, porque llegará a producción por primera vez en la próxima generación del E-208 prácticamente sin cambios.
Gracias a la tecnología steer-by-wire, desaparecen la columna de dirección física y los enlaces mecánicos. El sistema ofrece una desmultiplicación variable y utiliza cuatro módulos circulares para agrupar diversos controles. Tiene un aspecto espectacular, especialmente en el E-T16, donde añade algunas funciones adicionales, pero además elimina vibraciones y el efecto de torque steer tan habitual en los tracción delantera más potentes. Solo se necesitan 170 grados de giro para pasar de la posición recta al tope de dirección.
Si consigues apartar la vista de él, encontrarás un salpicadero con fibra de carbono, aluminio anodizado, cuero reciclado Pelinova, Plexiglás y unos asientos baquet de aspecto salvaje.
Al igual que ocurre con el Renault 5 Turbo 3E, aquí la energía de los años ochenta se percibe con una fuerza extraordinaria. Su gran rival nacional fabricará 1.980 unidades de aquel modelo; quizá podamos sugerir que Peugeot vaya seis más allá y produzca 1.986 ejemplares del E-T16.

