Porsche necesitaba darle otro aire al 911 y encontró la solución en Moby Dick: así nació el más exclusivo de los 930 Turbo

Si hacerse con un Porsche 911 es complicado, conseguir un Porsche 930 Turbo Slantnose todavía más, pero es una auténtica leyenda.

El Porsche 911 es un modelo atemporal, que siempre ha triunfado, pero hubo un momento, en los años 80, en los que la marca sintió que tenía que darle un extra, algo de chispa adicional que se saliera de lo común. Por eso, tomó al 911 Turbo de la época e inspirándose en otro de sus modelos, creó el Porsche 930 Turbo Slantnose. 

Lo que empezó siendo una rareza hoy en día es un objeto de deseo para cualquier amante de los clásicos. Esta es su historia.

El preparador Indecent también hace su propio 911 Slantnose

El Slantnose, también llamado “Flachbau” en alemán (que vendría a significar nariz plana o inclinada) viene directamente del mundo de las carreras, concretamente del Porsche 935 de 1976, que ya usaba ese formato de morro tumbado para mejorar su aerodinámica, refrigeración, etc.

Dado que 935 estaba basado en el 930 Turbo, se trató de una suerte de mejora boomerang, que fue primero hacia la competición y después volvió a la calle. Distintas personalidades empezaron a fantasear con la posibilidad de crear un “935 Street”, entre ellos Mansour Ojjeh, propietario de la relojera TAG, que fue el que comisionó el modelo del mismo nombre, una unidad única en el mundo. 

El interés que despertó es lo que llevó a Porsche a ofrecer, a través del programa Sonderwunsch, la opción Slantnose para el 930 Turbo.

¿Qué lo hace especial? Es algo que salta a la vista: primero que nada, el morro. En lugar del frontal clásico, tiene uno más plano que en las primeras versiones llevaba los faros integrados en el parachoques; pero que después se reemplazaron por otro de tipo pop-up.

Aunque es lo más significativo, esta versión también traía consigo otros cambios: el parachoques delantero modificaba su forma e integraba las “cooling slats” (ranuras de refrigeración) que eran un guiño directo al 935, los pasos de rueda traseros se ensancharon, delante de ellos había rejillas de refrigeración y el alerón trasero también era más voluminoso.

Y no todo fue estética y aerodinámica, también había novedades técnicas. Bajo el capó el Slantnose montaba el clásico motor flat‑six turbo refrigerado por aire/aceite, que en las primeras versiones era un 3.0 litros que entregaba unos 260 CV a unas 5.500 rpm y un par máximo de unos 343 Nm a unas 4.000 rpm. 

Sin embargo, en modelos posteriores equiparía el motor de 3,3 litros, en el que la potencia sube hasta los 300 CV, rondando los 430 Nm de par también. Según la versión su aceleración de 0 a 100 km/h le llevaba unos 5 ‑ 5,5 segundos y podía alcanzar una velocidad máxima de 275 km/h.

Habréis notado que hablamos de distintas versiones y es que, aunque el Porsche 930 Turbo Slantnose fue un modelo de producción muy limitada (solo se fabricaron 948 unidades), éstas se pueden estructurar en tres “generaciones”:

  • Primera generación: solo 58 unidades, que son las más raras de todas ya que tienen los faros integrados en el parachoques
  • Segunda generación: 204 unidades, que ya incluyen los faros escamoteables y, opcionalmente, entradas de aire sobre el capó, parecido a los usados en el 935
  • Tercera generación: fue la más numerosa con 686 ejemplares

Hablamos de uno de los Porsche 911 más especiales de la historia, con un formato realmente extraño y del que se produjeron menos de un millar unidades, ambas características un caldo de cultivo perfecto para convertirlo en un objeto de deseo para los coleccionistas y, por qué no decirlo, para que los precios se disparen de manera considerable.

Así que, ¿cuánto cuesta uno de estos en la actualidad? Mucho más de lo que puede permitirse la mayoría de los mortales. Como es entendible, hay pocos que salgan a la venta cada año, por lo que los que salen están muy valorados, especialmente si se trata de las versiones Targa o Cabriolet, que son todavía más raras.

Es la propia Porsche la que saca pecho de ello: la marca alemana comunicó que en junio de 2024 salió a subasta en Bonhams un Slantnose de 1987, color Indian Red, con unos 42.540 km en su marcador, y alcanzó una suma de 165.166 euros.

¿Es un precio descabellado? No nos corresponde a nosotros decirlo, pero teniendo en cuenta la burbuja que viven los coches clásicos, podría considerarse una cantidad hasta razonable.

Hay que tener en cuenta que tener un 930 Turbo Slantnose es tener uno de los coches más peculiares de la historia de Porsche, un vehículo que se puede considerar una leyenda y que, aunque pasen los años, tiene un “no se qué, qué se yo” que las generaciones modernas no han podido replicar.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

NOTA9

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Paul Stephens ha recreado el mítico 911, con el que ha estado trabajando casi 30 años y hemos probado esta máquina, que es igual de maravillosa que el original