Probamos el Ford Mustang GTD: una experiencia primitiva de 815 CV que te atrapa

El Ford Mustang GTD ha llegado para competir con Porsche en circuitos como Nürburgring, pero también pretende hacerse un hueco en las carreteras. El fabricante equipa un V8 de 815 CV con un sonido inconfundible.
El Ford Mustang GTD ha llegado pisando fuerte, probablemente es lo más agresivo que ha creado el fabricante estadounidense en mucho tiempo. Este deportivo conserva la estética de los modelos de mayores prestaciones de la marca.
Con 2080 mm de ancho, es casi 150 mm más ancho que un Mustang de serie. Normalmente, cuando las marcas hacen modelos más extremos, suelen añadir entre 40 y 50 mm de ancho. Esos 150 mm es prácticamente inaudito y dice mucho de la cantidad de las modificaciones realizadas.
Ford podría recuperar la inversión que debió haber hecho con las ganancias que puede obtener de los 1.000 que se están fabricando. Aunque cuesta diez veces más conseguirlo que un Mustang básico: 325.000 dólares en Estados Unidos, Europa tendría que esperar.
El Ford Mustang GTD es puro rendimiento
Ford ha dado un paso importante incorporando Multimatic, la última vez que el fabricante lo hizo fue para el GT. La marca incluye la suspensión hidráulica que baja el vehículo a 40 mm en modo pista. No es la versión de circuito de un coche ya deportivo: un Porsche 911 normal se puede convertir fácilmente en un GT3 RS.
La suspensión ha sufrido algunas mejoras, la parte trasera del coche es completamente nueva y no tiene maletero. Dos aspectos obligaban a la marca a diseñar un subchasis trasero único: la distribución del peso y la suspensión.
Lograr una distribución del peso 50:50 implicaba trasladar la caja de cambios y parte de la refrigeración a la parte trasera, algo que no iba a funcionar con la configuración existente. Además, no fue hasta 2014 que el Mustang dejó de tener un eje trasero rígido y adoptó una suspensión independiente.
Más aerodinámica y potencia para el GTD
El Ford Mustang GTD tiene nada menos que 600 kg de carga aerodinámica que genera principalmente con su alerón trasero ajustable a 250 km/h. Esto es posible con un V8 de 5,2 litros que genera 815 CV y 1100 Nm de par.
El ruido es uno de los puntos fuertes. Cuando acelera se transforma en un tubo escape feroz, aunque no llegará a Europa. Es una configuración con especificaciones estadounidenses, la normativa de la UE no lo permite.
815 CV pensados para Nürburgring, y también para carretera

Mustang GTD está pensado para los circuitos. Este superdeportivo es solo tres segundos más lento en Nürburgring que el récord actual en el circuito alemán: 6 min 52,072 s frente a 6 min 49,328 s. Es uno de los coches más atractivos y entretenidos de conducir.
El peso podría tener parte de la culpa. Los paneles de carrocería de carbono y las llantas de magnesio añaden rigidez por todas partes, también refuerzan esa sensación de piezas demasiado grandes. Frenos, splitter, ventilaciones; no es solo el alerón lo que es enorme en este GTD.
¿El resultado final? Un total de 1.930 kg en su versión más ligera, media tonelada más que el Porsche y, podría convertirse en el Mustang más pesado de la historia, aunque controla muy bien su peso a pesar de no cambiar de dirección como un deportivo de la marca alemana.
El Ford Mustang GTD funciona relativamente bien en la pista, pero también en carretera. En muchos sentidos, es mejor coche de calle que de circuito. No es tan conectado, puro e íntimo de conducir en circuito como el GT3 RS, pero es un coche "urbano" mucho más agradable.

