Todos los hiperdeportivos que Koenigsegg ha fabricado en sus 31 años de historia

Más de tres décadas dedicada a la construcción de hiperdeportvos ha permitido a Koenigsegg perfeccionar su fórmula y crear modelos cada vez más extremos.

Si te decimos que pienses en hiperdeportivos, lo más normal es que la mente se te vaya rápidamente a Bugatti. Es como un acto reflejo, pero la realidad es que hay vida más allá del fabricante francés, simplemente hay que mirar más arriba en Europa, concretamente a Suecia, para encontrar a otro fructífero engendrador de grandes bólidos: Koenigsegg.

Obra de Christian von Koenigsegg, lleva desde 1994 creando un hiperdeportivo tras otro con tanto éxito que la producción para 2025 está vendida. Todo empezó con un modelo que no vamos a meter en la lista, porque no paso de prototipo, pero que fue fundamental en su historia: el CC Prototype. Sentó la base de lo que quería crear la compañía: un deportivo extremo, ligero, potente y rápido.

Fue la piedra de toque que sirvió para comenzar el camino de lo que estaba por venir.

Koenigsegg CC8S 

Koenigsegg CC8S original.
Koenigsegg CC8S original.

Hubo que esperar casi una década, hasta 2002, para ver cristalizado el primer modelo de producción de la compañía, pero toda la industria está de acuerdo en que mereció la pena.

Las bases de su diseño ya se habían adelantado y, aunque evolucionarían en el futuro, estableció las líneas maestras de sus sucesores. Era un hipderportivo con un motor V8 4.7 sobrealimentado derivado de Ford, capaz de entregar 655 CV (tuvo el Récord Guinness al más potente en su época) y combinado con una caja manual de 6 velocidades. Solo se fabricaron 6 unidades.

Koenigsegg CCR 

El sucesor fue mucho más rápido, puesto que vio la luz solo dos años después, en 2004. Gran parte de esa rapidez se debe a que se trata de una evolución directa del CC8S, un nuevo modelo pero cogido un poco con pinzas.

Mejoró la aerodinámica de su predecesor, tuvo una mejor puesta a punto del chasis, empleaba unos frenos de mayor rendimiento y, aunque su motor era el mismo, elevó la potencia a 806 CV, gracias a los que alcanzó 387,9 km/h en Nardò en 2005, rompiendo el récord de velocidad para coches de producción.

Koenigsegg CCX

Otros dos años más en la cuenta y apareció el CCX que, básicamente adaptó el CC8S a las normas de los Estados Unidos. Era muy similar, incluyendo su motor de 806 CV, así que era capaz de completar el sprint de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos. Además, superaba los 400 km/h de punta. 

En 2007 vio la luz una versión más extrema del modelo, el Koenigsegg CCXR. Como su nombre indica, toma la base del CCX, pero introduce una novedad importante: era una variante flex‑fuel. 

¿Qué es lo que significa eso? Que, además, de funciona con gasolina, podía operar con el combustible E85, que está formado por un 15% de gasolina y un 85% de etanol. Esto, no solo es algo más “ecofriendly”, si no que, además, aumentaba de manera considerable su rendimiento: alcanzaba los 1.018 CV, los 1.060 Nm de par máximo y los 417 km/h de velocidad punta. 

Koenigsegg Agera 

El relevo llegó en 2010, un Agera que cuenta en su palmarés con una ristra de récords de velocidad. Montaba un motor V8 5.0 biturbo de hasta 910 CV y era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3 segundos. 

Tan solo un año después le llegó el turno al Koenigsegg Agera R que, volviendo a utilizar la fórmula del E85, elevó su rendimiento hasta los 1.140 CV y se anotó récords de todos los tipos: pasaba de 0 a 300 km/h en 14,53 segundos y frenaba desde ahí a 0 en 6,6 segundos. Más tarde se exprimió todavía más con el Agera RS, que fue el coche más rápido del mundo en su día.

Koenigsegg One:1

Su nombre lo dice todo: un caballo de potencia por cada kilo de peso. Así, su sistema de propulsión desarrollaba 1.360 CV y su peso era de 1.360 kg, un ratio perfecto que le permitía volar hasta los 400 km/h en 26,9 segundos.

Fue un modelo muy exclusivo, pues solo se fabricaron siete unidades (6 para clientes y 1 de desarrollo). 

Koenigsegg Regera 

En 2015 vio la luz lo que solo puede considerarse como una salvajada de coche: un motor V8 biturbo más 3 motores eléctricos para desarrollar una potencia total de 1 500 CV. 

Con esto, huelga decir que era rápido, pero también frenaba como un demonio, prueba de ello es que en 2019 logró el récord del 0-400-0, le fue arrebatado por el Rimac Nevera y lo recuperó en 2023 logrando un tiempo de solo 28,81 segundos.

Koenigsegg Jesko 

El modelo actual de la marca es un hiperdeportivo que sigue confiando en V8 5.0 biturbo que, alimentado con E85, llega hasta los 1.600 CV de potencia. 

En su corta trayectoria ha estrenado versiones más radicales y específicas: la Attack (enfocada al circuito y con alta carga aerodinámica) y la Absolut (versión pensada para reducir su resistencia aerodinámica, conseguir una mayor velocidad máxima y batir récords).

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España