Nissan Z Lealia Wagon: la creación de los estudiantes de diseño de Nissan

Los estudiantes del Nissan Automobile College han creado este concept car familiar con un diseño muy similar al del Nissan Z, pero sobre la base de un Stagea.
Con razón Japón es la cuna de las modificaciones y el tuning internacional. Algunos de los estudiantes del Nissan Automobile College han realizado un proyecto de lo más curioso: un Nissan Z en formato familiar. En esencia, un coche deportivo con una parte trasera extensa y un estilo... Interesante, la verdad.
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Se llama Nissan Z Lealia y es un Frankenstein en toda regla. Con el proyecto querían crear un vehículo deportivo para disfrutar en familia de la vida cotidiana. Y puede que lo hayan conseguido, aunque parezca una creación de Los Santos Customs en Grand Theft Auto V.
Construido sobre la base de un Stagea en 6 meses y con carrocería de Nissan Fairlady Z

Sin duda, la juventud viene pisando fuerte. Los estudiantes tomaron una Stagea de segunda generación y adaptaron componentes originales del Nissan 400 Z (como se llama comúnmente en las calles europeas). Concretamente el frontal al completo, tanto parachoques como su capó. Lo que no se resolvió con tanta agudeza es la parte trasera.
Con el objetivo de no invertir un enorme extra de horas, se adaptó la zona posterior de un Nissan Leaf. Un vehículo eléctrico que no destaca especialmente por su diseño y que ha obligado a sus creadores a colocar unas anchas aletas posteriores que deforman la puerta y no casan demasiado bien con el pilar C y D.
La diferencia en las líneas es notable y no termina de agradar a la vista, incluyendo las luces LED del Nissan Z. De todas formas, el trabajo de adaptación es titánico y se terminó con una pintura en color Ikazuchi Yellow y llantas de 19 pulgadas. Además de una tapicería en negro y amarillo.
Aunque no hay información sobre su mecánica (porque realmente no era el foco del proyecto), seguramente tenga el mismo motor V6 que se encuentra en el Nissan Skyline V35 o el Infinity G35. Y este no ha sido el único trabajo de los jóvenes de cara al Salón del Automóvil de Tokyo.
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También han construido un Neo Skyline. En esencia, una especie de restomod construido sobre el Infiniti G35 que pretende imitar el estilo de la carrocería de los Nissan Skyline de cuarta generación en la década de 1970, llamada Kenmeri.
Cuatro faros redondos delante y detrás, una parrilla rectangular doble y una parte trasera... Bueno, todo se puede pulir bastante. Ni siquiera el capó termina de cuadrar y el color azul Tomoaki con llantas de 18 pulgadas en negro no suponen la mejor combinación, pero sobra ilusión.
El que sí parece un verdadero coche clásico es el Bluebird Kiwami de otro grupo de estudiantes del Aichi College. Una carrocería ochentera de formas muy cuadradas sobre la base de un Nissan Bluebird Maxima de hace 36 años. Llantas cromadas de cinco radios, un gran escape trasero y un interior con jaula antivuelco y volante desplazado.
Recuerda a los albores del tuning y el drift en Japón, e incluso tiene su encanto. Faltan formas por pulir como el desnivel entre la puerta y las aletas o ese extraño difusor trasero y salidas de aire junto a los faros, pero la idea no es mala ni mucho menos. ¡A seguir trabajando muchachos!

