Porsche 918 Spyder: ¿el mejor deportivo de la historia?

Su vanguardista tecnología adelanta cómo serán los deportivos del mañana.

Sí amigos, los que conduciremos en los próximos años, los que estarán mucho más al alcance que el Porsche 918 Spyder encargado de adelantar la tecnología. La innovación siempre es cara, siempre es espectacular, y Porsche lo sabe muy bien, lo midió perfectamente cuando se plantearon un sucesor para el Porsche Carrera GT y, especialmente, cuando se plantearon copiar la estrategia de dos de sus rivales directos, Ferrari y McLaren.

Hay un momento en el que desde Maranello se lanza un hiperdeportivo y, prácticamente desde el Ferrari F40, Porsche siempre replica con algo ‘diferente’. En su momento fue el lanzamiento del Porsche 959, dejando de lado la locura del F40 para apostar por la tecnología más moderna y espectacular, tecnología al servicio de las prestaciones. Lo mismo ocurrió décadas más tarde con el Ferrari Enzo y el Porsche Carrera GT, aunque en esta ocasión Porsche decidió soltarse la melena y meter un V10 de Le Mans para que el mundo no pudiese dejar las manos quietas.

En pleno Siglo XXI, la electricidad poco a poco está conquistando todo, revelándose como una excelente fuente de propulsión. Los coches híbridos y eléctricos están dejando atrás su imagen de electrodomésticos sin alma para convertirse en una opción real y apasionante de movilidad. El Porsche 918 Spyder puso un importante grano de arena para conseguir esta sensación: no es pura casualidad, desde Stuttgart saben muy bien cómo popularizar una tecnología para adaptarla a sus intereses de futuro.

Porsche 918 Spyder: ¡para digerir la electricidad!

Hace 15 años, hablar de un Porsche 100% eléctrico sería sinónimo de lloros y lamentos. Hoy, el Porsche Mission E está a la vuelta de la esquina e incluso los más ‘tifosi’ de la marca lo esperan como agua de mayo. Parte de ese cambio de tendencia es del Porsche 918 Spyder y su tecnología eléctrica, mostrando al mundo que la electricidad no tiene porque ser siempre aburrida y que puede ser sinónimo de lo que un Porsche puede aportar: sensaciones, diversión, prestaciones. Y, por qué no decirlo, también de eficiencia e inteligencia a la hora de manejar nuestros recursos naturales.

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