La DGT busca solucionar el problema de la velocidad. Y pintar unas líneas verdes podría ser la solución

Carreteras con líneas verdes

El exceso de velocidad es una constante en las preocupaciones de la DGT, especialmente en carreteras secundarias.

La velocidad es un problema para la DGT desde siempre... aunque más que la velocidad en sí misma, habría que hablar de la velocidad inadecuada: tan peligroso es ir a 80 por una calle urbana como a 50 por una autopista completamente recta.

Quizá por eso la mayoría de las acciones van encaminadas a cazar al conductor imprudente: desde radares en cascada en autopistas a los camuflados, drones y demás soluciones similares.

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También hay medidas (incomprensibles; pero esto es mera opinión) como la de limitar la velocidad de las carreteras secundarias a 90 y no dejar ni siquiera aquel añorado límite de 20 km/h adicional para adelantar: "si no se puede adelantar, no se adelanta" fue uno de los highlights de Pere Navarro en 2022.

El caso es que en ese año, 2022, nada menos que 1.145 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico, lo que supuso un aumento del 14% con respecto a 2021, una cifra a todas luces demoledora y digna de una reflexión por parte de todos.

Y a pesar de todo, las imprudencias relacionadas con la velocidad se mantienen. Por ejemplo, este mismo verano de 2023 se produjo un accidente en Navarra que parece haber roto con todos los récords de velocidad certificada en Europa en este tipo de siniestro: una persona falleció al estrellarse con su coche cuando iba a 250 km/h.

Por eso, en la DGT prueban con sistemas experimentales con los que hacer que los conductores levantemos el pie del acelerador: desde los carteles luminosos a los radares informativos de la velocidad que llevas al entrar en poblado a los dientes de león en vías urbanas.

Las líneas verdes: en pruebas desde 2016 y complicadas de localizar

Líneas verdes CL-615

DGT

Por eso, desde hace unos años la Dirección General de Tráfico se está probando con una solución alternativa a los radares, aunque es probable que no te hayas topado con esto aún, ya que actualmente se encuentra en fase de prueba (desde 2016) en las carreteras CL-613 (Palencia-Sahagún; con una petición popular para convertirla en autovía) y CL-615 (Palencia-Guardo).

¿Su propósito? Motivar a los conductores a reducir su velocidad con una mecánica sencilla: al incorporar líneas verdes en el interior de las marcas blancas del carril, se genera un efecto visual que da la impresión de un estrechamiento del carril, lo que incita a los conductores a disminuir su velocidad.

La estrategia busca implementarse en tramos largos y rectos, en los cuales los usuarios tienden a relajarse y exceder los límites de velocidad permitidos en la vía.

Como dato curioso (y significativo), la CL-615 tiene el dudoso honor de tener los dos radares de tramo más largos de nuestra geografía, uno por cada sentido de la marcha: 32,9 (sentido decreciente) y 38,3 km, mientras que en la CL-613 hay uno de 3,5 y otro de 17,2 km.

En otros países ya se emplean líneas verdes en la carretera: por ejemplo, en Holanda se pinta el hueco que queda entre las los líneas continuas para indicar que la máxima genérica es de 100 km/h, aunque este color también se emplea en otros lugares para indicar carriles bici o incluso específicos para coches eléctricos. 

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Etiquetas: DGTseguridad vial