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Cuestión de gustos: ¿Ford Mustang GT o Ford Focus RS?

Los dos cuestan prácticamente lo mismo, ¿cuál te quedas tú?

Nuestros colegas ingleses tienen dos Ford muy especiales en la redacción: el Ford Mustang GT y el Ford Focus RS. Son coches prestados a largo plazo y la verdad es que ellos se han preguntado algo que seguro que tú también lo has hecho: ¿Ford Mustang o Ford Focus RS? Los dos cuestan más o menos lo mismo, pero los dos representan dos maneras completamente opuestas de entender la deportividad sobre cuatro ruedas.

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El Ford Focus RS es un deportivo radical encerrado en la práctica carrocería de un compacto. Tiene 300 CV y una puesta a punto muy deportiva: cuesta 42.065 euros. El Ford Mustang GT es un icono, con un diseño espectacular y ocho cilindros bajo el capó. Tiene 418 CV pero está más pensado para quemar rueda como un poseso que para disfrutar a lo loco de un puerto de montaña. Cuesta 46.950 euros.

 

 

¿Cuál es más interesante? "El Ford Mustang es leyenda pura", afirma Tom Ford. Sin duda es una baza importante: ya no solo su leyenda, también todo lo que ello significa. Es un Muscle Car, con una imagen espectacular que hace girar cabezas a su paso. Además, puede ser tan rápido como el Focus, al menos en línea recta. "Su V8 bajo ese largo capó ronronea de una manera que enamora y, en un mundo dominado por el downsizing, simplemente esto ya te hace feliz."

Para Jack Rix, esta bestia con motor V8, con cambio manual y tracción trasera está desfasada. “Solamente apto para seguidores de Steven Seagal con un águila tatuada en la espalda. Una opción mucho menos sensata que es bonito de ver, espectacular, pero algo pretencioso para comprarlo. En EEUU, el Ford Mustang es un icono, un emblema de la búsqueda de libertad y simplemente molón. Aquí es un coche ‘postureo’ con mucha sed de gasolina y que crea una imagen pretenciosa a tu alrededor.”

La imagen es posiblemente el elemento clave en esta comparativa: “¿Quién se compra un Ford Focus RS?” Pregunta Tom Ford. “Jóvenes que no deberían gastar tanto dinero y aquellos que intentan remediar la crisis de los 40. Soy consciente que el Ford Focus RS es un coche que podría considerarse como un superdeportivo para el día a día, especialmente emocionante si el tiempo es malo, ¿pero es realmente especial? El Mustang lo es, el típico coche que vuelves a mirarlo una y otra vez una vez que has aparcado. ¡Y con el motor que esperas bajo el capó! Y todo eso por menos de 50.000 euros.”

 

 

No obstante, por precio, el Focus también resulta interesante. “El Mustang es barato, porque parece barato. ¿Has visto el interior?” Contraataca Jack. “El RS es un deportivo auténtico, honesto, con una práctica carrocería de cinco puertas y sin la necesidad de parecer más de lo que realmente es. Me da la sensación que en el Focus me gasto el dinero en ingeniería, no en estilo. Vale, no luce tan espectacular, pero cuando lo llevas al límite, escuchas el rugido del escape, sientes esa tracción y esa efectividad, el que te sientes especial eres tú.”

Las conclusiones parecen claras: el Ford Mustang es un coche que por poco dinero te ofrece la posibilidad de poseer un mito, un coche espectacular, potente, heredero de una manera de entender las cosas. Su motor V8 es una rara avis en los tiempos que corren, pero mola y lo sabes. A diferencia, el Ford Focus RS es un auténtico deportivo enfrascado en una carrocería más práctica y más discreta. Me quedo con la última afirmación: en el Focus te gastas el dinero en la ingeniería, en el Mustang te lo gastas en la imagen. Ahora debes ser tú el que decida con qué te quedas.

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