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La historia del único Ferrari F40 automático jamás construido

Ferrari F40

Se llamó F40 Valeo y es un coche único

Cualquiera que sea un apasionado de Ferrari -o de los deportivos, o de los coches en general- conoce el F40. Aquel impresionante deportivo puso todo patas arriba a finales de los años 80 y principios de los 90 e incluso se considera uno de los mejores coches de la marca. Solo se fabricaron 1.315 unidades y una de ellas era un tanto peculiar, ya que montaba… ¡Un cambio automático!

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Sí, lo has leído bien. Existió un F40 automático, pero todo tiene una explicación lógica. Fue obra del especialista francés Valeo y su dueño fue nada más y nada menos que Giovanni ‘Gianni’ Agnelli, el presidente del Grupo FIAT entre 1966 y 1996.

El directivo, conocido popularmente como ‘L’Avvocato’ era un apasionado del motor. Por ello, este no fue el único coche ‘especial’ de su garaje, pues también fue el propietario del único Ferrari Testarossa Spider del mundo y de un Lancia Delta Integrale Spider. Sin embargo, el F40 es uno de los más legendarios de la firma del ‘Cavallino’, y no pudo resistirse a hacerse con uno.

Una lesión hacía imposible conducirlo

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Al verlo, Agnelli se enamoró de él. Sin embargo, en aquel momento ya era mayor -estaba cerca de los 70 años- y sufría una lesión en su pierna izquierda debido a un accidente de tráfico. Claro, esto no era lo más ideal si tenemos en cuenta que sí, el superdeportivo italiano era endiabladamente rápido gracias a su motor V8 biturbo de 478 CV -alcanzaba los 324 km/h-, pero también era un coche realmente incómodo a la hora de conducir.

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Por ello, hubo que hacerle algunos ajustes y así nació el conocido como Ferrari F40 Valeo. Creado por el especialista del mismo nombre, se trataba de una variante de este gran coche con una transmisión automática que se había fabricado especialmente para esta ocasión. No era exactamente un cambio automático como otro cualquiera, pues la palanca de cambios sobre la rejilla clásica de Ferrari permanecía en su sitio, pero funcionaba de manera que una unidad de control acoplaba y desacoplaba el embrague al moverla. Así, el pedal correspondiente ya no era necesario.

Además de esto, se agregó un sistema para evitar engranar una marcha demasiado alta o baja, así como un accionamiento por error. En esencia, este cambio fue el predecesor del que posteriormente se vería en el Ferrari Mondial T Valeo.

Eso sí, este no fue el único cambio que recibió el F40 para Agnelli. Como era habitual en los coches del directivo, contaba con una configuración especial, que en este caso cambiaba los asientos tradicionales por unos de competición en color negro.

De esta forma, el coche ya era apto para ser conducido, pero lo curioso es que solo llegó a recorrer unos 700 kilómetros hasta la muerte del presidente del Grupo FIAT en 2003. Años después, en 2008, fue subastado por RM Sotheby’s y se vendió por 418.000 euros. Una cifra elevada, sí, pero ¿lo suficiente para un F40 único en el mundo?

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