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Vídeo: La victoria (y su celebración) más 'chocante' y cómica de la F1

Vittorio Brambilla logró algo que ningún otro piloto ha osado repetir.. y una de las tres victorias de la escudería March.

Imagen de perfil de Javier Prieto
GP Austria 1975: Vittorio Bambrilla, la victoria más accidentada y cómica

Vittorio Brambilla ganó el GP de Austria F1 de 1975... de un modo 'chocante', inesperado y (muy) cómico. Levantó los brazos al cruzar la meta y estampó su March 751 dorsal 9 contra el muro.

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La cruzada y el piñazo fueron... triunfales. Regresó a boxes con el frontal destrozado, pero más feliz que una perdiz. ¡Qué crack! Aquel 17 de agosto nada hacía presagiar que el piloto italiano de Fórmula 1 iba a descorchar el champán en el Österreichring. Sin embargo la climatología y la diosa fortuna se aliaron con él.

Antes de narrarte la gesta, aquí tienes los horarios del GP de Austria F1 2018, los momentos más espectaculares del GP de Austria F1 y las 9 curiosidades del GP de Austria F1 que debes conocer. Te molarán.

 

Brambilla y los '7 magníficos'

Vittorio Brambilla arrancó octavo en medio de un diluvio universal. Delante de él partieron Niki Lauda (poleman), James Hunt, Emerson Fittipaldi, Hans-Joachim Stuck, Clay Regazzoni, Carlos Pace y Patrick Depaillier. 

Superar a esos '7 magníficos' parecía misión imposible para un jornalero de la velocidad con 37 añazos. El (teórico) guión estaba listo para ver la primera victoria de un corredor austriaco en casa.

De hecho, el corredor de Viena llegó líder destacado en la general y con posibilidades de conquistar el título ante los miles de compatriotas congregados.

 

 

Gesta memorable... y sorprendente

Vittorio Brambilla, apodado 'El Gorila de Milán' por su estilo de conducción agresivo, impartió una gran exhibición en mojado. Muchos, que no le tomaban muy en serio dentro del Gran Circo, se sorprendieron de su talento.

El hecho de ser un mecánico que había dado el salto del taller al circuito apoyado en una marca de herramientas (Beta) le restaba injustamente credibilidad.

Sin embargo, las manos de Vittorio Brambilla en el GP de Austria F1 1975 y los numerosos choques y abandonos, le fueron apartando rivales de su camino. En medio de la tempestad, se manejó como pez en el agua. Así, transcurridas 25 vueltas ya estaba líder con ¡20 segundos de ventaja! sobre Hunt.

Nadie en las gradas daba crédito a lo que estaba viendo. Ese humilde coche naranja, cuyas prestaciones estaban más próximas a un F2, devoraba a los rivales con una facilidad pasmosa. Sí, también engulló al héroe nacional, Lauda.

 

 

Celebración a lo Brambilla

La lluvia arreciaba sobre la pista y la visibilidad resultaba prácticamente nula. Los coches, azotados por el aquaplanning, apenas podían mantener el equilibrio. Ante esta terrorífica situación, cuatro giros más tarde (vuelta 29) se dio por finalizado el GP de Austria F1 1975.   

Vittorio Brambilla, que no se lo creía, veía la bandera de cuadros antes que nadie. Entonces se dejó llevar por su temperamental carácter latino. No pudo reprimir las emociones y alzó los brazos al cielo. El coche naranja recorrió cruzado unos cuantos cientos metros hasta chocarse contra las protecciones del margen derecho del trazado. 

A pesar del piñazo, Vittorio Brambilla completó la vuelta de honor con una gran sonrisa bajo el casco. En esos gloriosos instantes no le importó que el morro del monoplaza se hubiera destrozado. Acababa de hacer historia.

Después de la gloria efímera, el héroe discreto jamás volvió a subirse a lo más alto del podio. Quizás fue consciente de que no podría repetir una victoria y celebración tan chocantes y curiosas como aquellas. 

En su trayectoria deportiva durante siete temporadas (1974-1980) participó en 79 Grandes Premios, obteniendo una victoria, una vuelta rápida y lo más importante, un sueño hecho realidad. 

Falleció a los 61 años en 2001. Una calle en su Milán natal lleva el nombre del piloto que protagonizó la celebración más cómica y accidentada de la F1. Como homenaje, el frontal permanece en las instalaciones de la empresa Beta Utensili.

 

Imagen portada:  Mike Powell vçia Wikimedia 

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