En Bugatti querían un Tourbillon eléctrico, pero Mate Rimac decidió que tenía que ser V16. Es la diferencia entre alguien que ama los coches y otro que ama los números

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Mate Rimac ha señalado que la idea de crear un Bugatti eléctrico estuvo sobre la mesa, pero se optó por un motor V16 híbrido por una razón: la falta de suficiente demanda.
¿Te imaginas que Bugatti lanzara un hiperdeportivo eléctrico? Lo cierto es que estuvo a punto de suceder, pero Mate Rimac decidió mantener los motores de combustión de 16 cilindros en la firma del Grupo Volkswagen y así probablemente salvó a la compañía de un fracaso comercial absoluto.
En 2021 Rimac tomó control de Bugatti junto a Porsche y entonces surgieron algunas incógnitas sobre el futuro de la firma de superdeportivos. Muchos esperaban que los tiempos del motor W16 fueran a terminar para dar paso a una gama 100% eléctrica, y aunque el W16 sí se ha despedido, en su lugar ha llegado el V16.
Este no era el plan original, eso sí. Tras el Dieselgate que afectó gravemente al Grupo Volkswagen, la compañía alemana giró bruscamente hacia la electrificación de sus vehículos y este también era el plan para la marca responsable de algunos de los coches de producción más rápidos de la historia. No obstante, Mate Rimac tenía otros planes.

El fundador de Rimac ha declarado en una entrevista a Automotive News Europe que “cuando empezamos a hablar con VW sobre nuestra propiedad de Bugatti y el futuro de la marca, me presionaban para que el próximo Bugatti fuera eléctrico”.
Rimac parecía ser la mejor opción para llevar esta idea a cabo, ya que el Nevera es uno de los superdeportivos eléctricos más espectaculares de los últimos años. La plataforma estaba ahí y el Rimac Nevera era capaz de alcanzar esos 400 km/h que ya definían a modelos como el Veyron y el Chiron.
“Sobre el papel, podría ser un Bugatti [sobre la plataforma del Nevera], ¿no? Además, sería mucho más fácil que crear un coche completamente nuevo con un nuevo motor de combustión. Sin embargo, eso es lo que acabé haciendo con el Tourbillon”, ha declarado Rimac.

La razón de esto, además del hecho de que el ingeniero valore también los grandes motores de combustión, no fue otra que la demanda del mercado. Según ha mencionado, “a partir de las reacciones del mercado ante el Nevera, me di cuenta de que el mercado iba en una dirección diferente. Gracias al Nevera, nos dimos cuenta de ello muy pronto y decidimos que el Tourbillon fuera un híbrido enchufable con motor V16, lo cual fue, sin duda, la decisión correcta”.
Rimac es una de las marcas que mejor saben que la demanda de superdeportivos e hiperdeportivos eléctricos no es suficientemente grande por ahora. En el caso del Nevera, la idea era fabricar 150 ejemplares, pero recientemente el fundador de la firma reconoció en redes sociales que solo han podido vender 71 coches. No quiere decir eso que se trate de un mal coche, pero los compradores de este tipo de vehículos todavía prefieren la combustión.
Esto es lo que ha hecho que otras compañías también relajen sus planes de electrificación de sus deportivos. Ferrari se ha atrevido con el Luce, pero mantiene su gama convencional. Lamborghini ha decidido paralizar la idea por el momento y quedarse en la hibridación. Porsche, por su parte, también mantiene los motores térmicos más allá de su gama eléctrica y apuesta por la multienergía.
En definitiva, más allá de qué opción convenza más a los responsables de las marcas o de cuál sea la más purista, todo se reduce a la oferta y la demanda. En el caso de los modelos más deportivos está claro: mientras que del Nevera no se ha vendido aún toda su producción, los 250 Bugatti Tourbillon ya están encargados. Los conductores de los superdeportivos e hiperdeportivos todavía quieren seguir utilizando la gasolina. La electrificación total tendrá que esperar.
