A la hora de reparar un Lamborghini Aventador, ¿qué puede hacer un Ford Focus para ayudar?

Lamborghini
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Si te encuentra con un ‘Lambo’ y se viene arriba, recuérdale que lleva piezas de un Ford bastante más humilde para bajarle los humos.

Si quieres ser un ‘Lambo Boy’ tenemos malas noticias para ti. Para serlo necesitas mucho dinero. Dinero para comprarlo, dinero para darle de beber, dinero para cambiarle las ruedas… Con un Lamborghini todo cuesta más que con un compacto generalista cualquiera, es lógico, pero precisamente por eso resulta gracioso que, aunque pueda sonar a chiste, un humilde Ford Focus pueda convertirse en la solución perfecta para arreglar un Lamborghini Aventador sin tener que donar los dos riñones por el camino.

Esta curiosa historia, que parece sacada de un foro de mecánicos con mucho ingenio, refleja una realidad poco conocida del mundo del automóvil: incluso los superdeportivos más exclusivos comparten piezas con coches mucho más baratos, que, bajo todo lo que es glamour y billetes, en el fondo hay muchos repuestos que utilizan que son de origen bastante humilde.

Todo empieza con un problema relativamente común: una fuga en el sistema EVAP (el sistema encargado de controlar los vapores de combustible). En el caso de este Aventador de 2015, el diagnóstico fue claro: había que sustituir el tapón del depósito. Hasta aquí, todo normal. Lo que no es tan normal es el presupuesto: el recambio original de Lamborghini superaba los 1.200 dólares.

Es de suponer que cualquiera que tenga un Lamborghini Aventador tendrá presupuesto como para cuidar de él como es debido, pero también suponemos que, aunque vayas sobrado de cartera, tiene que escocer un poco que te vayan a meter esa “sablada” por un componente que es, a priori, pecata minuta. Y es que no era el tapón entero, si no las partes de plástico interiores, que sellan el sistema, las que tenían que reemplazarse.

Es por eso que damos por hecho que el dueño del deportivo debe estar tremendamente agradecido de haber dado con el mecánico con el que dio, porque se puso el traje de héroe cuando nadie lo esperaba.

El mecánico, en lugar de limitarse a pedir la pieza oficial, como habría hecho cualquiera para evitar complicaciones, decidió investigar un poco más. Al desmontar el tapón defectuoso, encontró algo sorprendente: en las piezas internas de plástico aparecía la inscripción “FoMoCo”, es decir, Ford Motor Company. ¿Un Lambo con piezas de una marca “normal”? La vida te da sorpresas a veces.

Esto le llevó a una conclusión tan simple como brillante (y económica): si el interior del tapón era de origen Ford, probablemente existiría una pieza equivalente mucho más barata. Y así fue. Tras buscar un poco, dio con un tapón de combustible de un Ford Focus de segunda generación (Mk2), cuyo precio rondaba los 40 dólares. No hay que hacer muchas cuentas para darse cuenta de que, cuanto menos, convenía probar suerte para ver si sonaba la flauta.

La clave está en cómo se construyen estos componentes. Aunque el Aventador es un superdeportivo de altísima gama, Lamborghini no fabrica absolutamente todas las piezas desde cero. En muchos casos, utiliza componentes compartidos con otros fabricantes, especialmente dentro del grupo Volkswagen, del que forma parte, pero también de proveedores externos.

En este caso concreto, el interior del tapón era exactamente el mismo que el del Ford Focus, mientras que Lamborghini simplemente lo recubría con una carcasa de aluminio mecanizado mucho más vistosa… y cara. Por suerte, su humilde reemplazo cumplía a la perfección con lo que tenía que hacer.

Así pues, el mecánico utilizó las piezas internas del tapón del Ford Focus y las integró en la carcasa original del Lamborghini. El resultado: el tapón seguía teniendo el aspecto premium del modelo italiano de puertas a fuera, pero funcionaba perfectamente gracias a un componente mucho más barato, que no nos olvidemos que era el que originalmente ya usaba.

El coste final de la reparación fue de unos 100 dólares, incluyendo mano de obra. Es decir, más de diez veces menos de lo que habría costado optar por la pieza original. La diferencia no es precisamente pequeña y deja en evidencia hasta qué punto el llamado “impuesto de marca” puede influir en el precio de los recambios.

Más allá de la anécdota, este caso pone sobre la mesa una cuestión interesante: ¿cuánto de “exclusivo” hay realmente en los coches de lujo? Evidentemente, modelos de alto standing destacan por su diseño, su ingeniería y su rendimiento, pero eso no significa que todo lo que hay en ellos sea del nivel extremo. No es necesario que cada tornillo o cada pieza sea de un material especial, hay ciertos elementos que simplemente tienen que cumplir con una función de lo más sencilla, y para ello no hace falta invertir muchísimo dinero.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España