Lamborghini creó la década pasada el Egoísta, el único superdeportivo de calle de su historia que impedía disfrutar de sus 600 CV a cualquier otro pasajero que no fuera el conductor

Lamborghini Egoísta
Lamborghini Egoísta
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

La firma de Sant’Agata Bolognese construyó el Lamborghini Egoísta con motivo de su 50º aniversario, un revolucionario prototipo de 600 CV inspirado en los aviones de combate.

Lamborghini ha dado forma a muchos prototipos a lo largo de sus más de 60 años de historia, alguno de los cuales han servido como fuente de inspiración para crear coches de calle con un diseño radical y extremo, la esencia misma de la firma de Sant’Agata Bolognese. Entre los diferentes concept car que ha construido la marca destaca el Lamborghini Egoísta, un monoplaza que, aunque no fue concebido como un modelo destinado a la producción, se convirtió en un ejercicio de diseño y tecnología con el que Lamborghini quiso celebrar su 50º aniversario

Presentado en mayo de 2013 con motivo de los 50 años de Lamborghini, el Egoísta nació en la mesa de dibujo de Walter da Silva, creador del Audi A5 de primera generación y entonces responsable de diseño del Grupo Volkswagen, como un proyecto con el que la marca llevó al límite la idea de un superdeportivo de una sola plaza, dando lugar a uno de los concept cars más llamativos de la historia de la compañía italiana.

El objetivo de Da Silva y el resto del equipo de diseño de la marca era crear un coche que fuera diferente a cualquier otro Lamborghini fabricado hasta la fecha. Y el resultado no defraudó. Fue bautizado como Egoísta en una clara referencia a que solo hay espacio para una persona en el habitáculo.

¿Un caza de combate o un monoplaza de calle?

Lamborghini Egoísta
Lamborghini Egoísta

Lamborghini diseñó una especie de monoplaza de carretera inspirado en los helicópteros de combate y en la tecnología aeronáutica. Esta influencia se apreciaba desde el exterior, con una carrocería que presentaba formas muy angulosas y una gran cantidad de superficies tensas, con un frontal muy bajo y unos pasos de rueda marcados, todo ello para favorecer la aerodinámica a la vez que generaba una imagen imponente y extremadamente deportiva.

El Egoísta utiliza materiales ligeros y elementos procedentes del mundo de la aeronáutica, mientras que diferentes componentes de la carrocería están fabricados en materiales compuestos. Lamborghini también recurrió a detalles como las luces LED situadas en diferentes puntos de la carrocería para facilitar la identificación del vehículo y mejorar su visibilidad.

Pero, donde realmente destacaba el Egoista era en el concepto de diseño del habitáculo. Y es que los responsables de diseño de la marca concibieron un interior que quedaba prácticamente integrado en el centro de la carrocería y estaba protegido por una cúpula transparente que recordaba a la que se emplea en los aviones de combate.

Para acceder a la cabina, el conductor debía abrir la cúpula desde la parte trasera hacia arriba, como si se tratase de un monoplaza de carreras al estilo Le Mans, pivotando en el frontal. El acceso no era sencillo, ya que obligaba a pasar por encima de los laterales de la carrocería en un intento por alcanzar el interior.

El puesto de conducción del Lamborghini Egoísta

Lamborghini Egoísta
Lamborghini Egoísta

El puesto de conducción es, sin lugar a dudas, el elemento más espectacular del Lamborghini Egoísta. El conductor se sentaba en el centro del chasis y disponía de una instrumentación que fue diseñada en específico para este prototipo, incluyendo un sistema de información proyectada, inspirado en los Head-Up Display utilizados en la aviación, que permitía mostrar cifras e información importante en el campo de visión del conductor.

Un detalle interesante de la cabina es el espacio envolvente que creaba alrededor del conductor. A ambos lados, unos paneles de carbono revestidos abrazaban el cuerpo de la persona a bordo, mientras que la instrumentación y el Head-Up Display estaban montados sobre una estructura de carbono en forma de X, una solución innovadora y nunca antes vista en un coche de calle.

Para completar la experiencia, el Egoísta incorporaba un volante desmontable. El conductor debía retirarlo para poder salir del vehículo y volver a colocarlo una vez que se encontraba sentado en el interior. Y por si todo esto no fuera lo suficientemente inmersivo, en Lamborghini decidieron que la cúpula debía ser naranja, al igual que la tapicería del interior, donde había un asiento bucket de carbono con arneses de seguridad.

Lamborghini Egoísta
Lamborghini Egoísta

Bajo la carrocería se instaló un motor V10 atmosférico de 5.2 litros procedente del Lamborghini Gallardo. De hecho, el Gallardo sería la base sobre la cual los ingenieros de la marca desarrollaron este concept car, si bien a simple vista parecen dos coches completamente diferentes.

En cuanto a prestaciones, el Egoísta ofrecía 600 CV de potencia, por lo que llegó a ser unos 30 CV más potente que el Lamborghini Gallardo Superleggera, la versión más extrema del predecesor del Lamborghini Huracan. El bloque estaba asociado a una caja de cambios automática controlada por levas y un sistema de tracción trasera. Lamborghini no llegó a revelar sus especificaciones, tanto de aceleración como de velocidad máxima.

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España