En 2006 no era un compacto deportivo, pero el Renault Clio 2.0 16v de 140 CV te dejaba pasarlo en grande al volante sin necesidad de gastarlo todo en un Clio RS

Renault Clio 2.0 16v.
Renault Clio 2.0 16v.

Renault Clio 2.0 16v llenó hueco que había entre el 1.6 de 110 CV y el RS de 200 CV. Sin llegar a compacto deportivo, el modelo francés proporcionaba una conducción muy dinámica.

No podemos meterlo en la categoría de los mejores compactos de los 2000, pero el Renault Clio 2.0 16v ofrecía eso que hoy es prácticamente imposible de encontrar en los modelos del segmento B: diversión. Y esto era algo que sabían hacer muy bien en la marca francesa.

En la década de los 2000, Renault incluía en su gama varios modelos con aspiraciones muy deportivas. Por ejemplo, estaba el Megane RS, especialmente el Mégane R26.R, una edición limitada a 450 unidades más ligera y con 230 CV que batió el récord de Nürburgring para compactos de tracción delantera, con un tiempo de 8:16,9.

En el segmento inferior tenía el Clio RS con 200 CV. Sin embargo, la gama del utilitario galo estaba un poco descompensada. En la cúspide estaba el RS, pero la gama “normal” se componía de versiones que oscilaban entre los 75 CV del 1.2 y los 110 CV del 1.6.

El fabricante del rombo necesitaba llenar el enorme hueco que había entre el Clio de 110 CV y el RS de 200 CV. Y la solución llegó en 2006 con el Renault Clio 2.0 16v que alcanzaba los 140 CV.

Esta versión del Clio ofrecía una interesante dosis de diversión al volante y estaba destinada a un público joven que buscaba un coche pequeño, pero con suficiente espacio y con buenas prestaciones. Además, estuvo disponible con carrocería de tres y cinco puertas.

Renault Clio 2.0 16v, un utilitario divertido sin ser extremo

Renault Clio 2.0 16v.
Renault Clio 2.0 16v.

El Renault Clio 2.0 16v no entra en lo que llamamos compactos deportivos. En esta categoría englobamos modelos más prestaciones, como los citados Megane RS o el mismo Clio RS. También vehículos como un Focus RS, León Cupra, etc. Modelos coetáneos al Clio de 140 CV.

Pero era un coche que permitía disfrutar al volante. Esta variante del Renault Clio montaba un motor nuevo en ese momento, desarrollado conjuntamente entre Renault y Nissan y fabricado en la planta japonesa de Yokohama.

Este motor, con código M4R, era un bloque de cuatro cilindros y 1.997 centímetros cúbicos, pistones de 84 milímetros de diámetro y una carrera de 90,1 milímetros, y elaborado enteramente en aluminio.

Entre las principales características de este propulsor, destacaba su distribución por cadena en lugar de correa, un decalador del árbol de levas para hacer una entrega casi instantánea de la potencia y un mayor valor de par a bajas revoluciones, y un volante amortiguador doble para reducir al mínimo las vibraciones del motor a bajas revoluciones, además de dos árboles contrarrotantes para disminuir las vibraciones a medio y alto régimen.

El motor M4R del Renault Clio 2.0 16v entregaba una potencia de 140 CV a 6.000 vueltas y un par motor de 194 Nm a 3.750 rpm, del cual el 80% estaba disponible en un amplio régimen de vueltas, lo que se traducía en un funcionamiento agradable y una respuesta inmediata en la zona baja del cuentavueltas.

Se combinaba con una caja de cambios manual de seis marchas TL4 fabricada exclusivamente en la planta de Renault de Sevilla. Esta transmisión apenas medía 15 milímetros más que una transversal de cinco marchas y pesaba 41 kg.

Con esta configuración, el Clio 2.0 16v aceleraba de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos y alcanzaba una velocidad punta de 205 km/h.

Un coche muy divertido de conducir

Sin ser un compacto deportivo, el Renault Clio 2.0 16v era un coche muy divertido de conducir. Equipaba unas suspensiones delanteras de tipo McPherson y un eje trasero con deformación programable. En general, el tarado era tirando a durito, pero sin renunciar al confort.

Por otro lado, tomaba prestada la dirección asistida eléctrica variable del Megane RS Trophy de 2004, con un parametraje específico que variaba la asistencia en función de la velocidad, según una serie de valores, como la velocidad del coche y el ángulo de giro del volante. Esto se traducía en un guiado muy preciso.

En cuanto a consumos, los datos oficiales declaraban 9,9 litros a los 100 km en ciudad y 5,8 litros en carretera, con una media de 7,3 litros, aunque lo normal era hacer unos 8 litros, tranquilamente. Al menos tenía un depósito de 55 litros, que no estaba mal para un vehículo de segmento B.

Otro aspecto positivo del Renault Clio 2.0 16v era su equipamiento. Costaba unos 17.600 euros, pero incluía de serie sensor de luces, faros adaptativos en curva, luces de cruce de xenón y adaptativas a la velocidad, regulador y limitador de velocidad y sensor de aparcamiento trasero, entre otros elementos.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

NOTA8

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Hemos probado el Renault Clio e-Tech. El modelo híbrido llega al mercado cuando muchos han presentado sus propuestas, pero lo hace con un modelo muy sólido.