Así es como Volkswagen planea salir viva de aquí a 2035: 75 modelos menos y más foco en mercados de gasolina

Volkswagen ID. Tiguan
Volkswagen ID. Tiguan
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

El Grupo Volkswagen ha definido las líneas de actuación para revertir la situación y devolver la compañía a la senda del crecimiento: reducir la gama de modelos, y los costes de producción y desarrollo.

La situación dentro del seno de uno de los grupos automotrices más importantes de la industria se ha recrudecido en los últimos años. Esto ha obligado a los directivos del Grupo Volkswagen a tomar cartas en el asunto y estructurar una estrategia de futuro para tratar de revertir los últimos acontecimientos. Porsche ya anunció su estrategia para 2035, y ahora ha sido el turno del resto del grupo. Dentro de su estrategia ‘Future Plan 2030’, la compañía contempla eliminar hasta 75 coches de su gama actual a lo largo de la próxima década, algo que el CEO de la marca Volkswagen, Thomas Schäfer, considera que forma parte de una “transición natural”.

Esta hoja de ruta recibió luz verde el pasado mes de septiembre y contempla reducir a la mitad la gama de modelos de aquí a 2035, además de recortar un 75% las variantes disponibles. El objetivo es simplificar la oferta, reducir los costes y concentrar los esfuerzos en mercados estratégicos como Norteamérica y China, donde la apuesta por los coches de gasolina todavía tiene un gran peso.

El plan de acción del Grupo Volkswagen hasta 2035

Durante el Salón del Automóvil de París 2026, celebrado del 12 al 18 de octubre, Schäfer explicó por qué Volkswagen necesita reducir su catálogo en los próximos años. La reestructuración también contempla decenas de miles de despidos y la posibilidad de cerrar algunas fábricas, unas medidas que han provocado el rechazo de los sindicatos.

En Europa, donde la normativa de emisiones condiciona cada vez más el desarrollo de nuevos vehículos y el objetivo comunitario para 2035 apunta a eliminar las emisiones medias de CO2 de los coches nuevos, Volkswagen tiene más fácil identificar algunos de los modelos que podrían desaparecer. La electrificación de la gama obliga a replantear la convivencia de vehículos que, pese a utilizar tecnologías de propulsión diferentes, compiten en el mismo segmento.

Es el caso del futuro Volkswagen ID. Polo eléctrico y el Polo con motor de combustión, o del ID. Cross y el T-Cross. Mantener dos modelos de dimensiones y planteamiento similares implica duplicar parte de los costes de desarrollo, producción y comercialización. Por eso, la estrategia pasa por concentrar los recursos en una de las alternativas, en lugar de mantener ambas de forma indefinida.

Esta simplificación de la gama sigue una línea similar a la que han aplicado recientemente Skoda y Cupra. Otro de los modelos que tiene los días contados es el Volkswagen T-Roc Cabrio, una variante descapotable con unas cifras de ventas reducidas y para la que no se contempla un sucesor directo.

Para reducir los costes sin renunciar a la personalidad de cada marca, el grupo también pretende desarrollar sus futuros vehículos mediante los denominados grupos de sinergias. Cuando varias firmas necesitan un coche de dimensiones parecidas, una de ellas lidera el proyecto y las demás aprovechan buena parte de la misma base técnica. De esta forma, se comparten componentes y tecnologías, pero se mantienen diferencias de diseño y posicionamiento comercial.

La nueva familia de coches eléctricos urbanos del Grupo Volkswagen es un buen ejemplo de cómo pretende actuar la compañía en casos donde pueda existir competitividad entre marcas. Modelos como el Cupra Raval, el Volkswagen ID. Polo, el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross comparten más del 80% de sus componentes, aunque cada modelo tiene su propia identidad y permite a las marcas competir con propuestas donde existen diferencias en términos de precio.

Una hora de ruta con algunos sacrificios

La reducción de la gama forma parte de lo que Oliver Blume, máximo responsable del Grupo Volkswagen, ha descrito como “el mayor programa de transformación de nuestra historia”. El plan se anunció durante un acto denominado ‘For Europe’, celebrado en vísperas del Salón de París, y contempla hasta 100.000 despidos y la posibilidad de que se produzcan cierres de fábricas.

La creciente presencia de fabricantes chinos en Europa es uno de los factores que explican esta reestructuración. Blume sostiene que Volkswagen, Stellantis y Renault, responsables de más del 60% de los coches fabricados en Europa, afrontan una “enorme presión” ante la llegada de marcas chinas con precios competitivos y una oferta cada vez más amplia de vehículos eléctricos.

En este contexto, el máximo responsable del grupo alemán también respalda las propuestas para introducir requisitos que favorezcan la fabricación europea de vehículos y componentes. La iniciativa busca reforzar la industria local frente a la competencia exterior, en una línea similar a la de los aranceles adicionales que la Unión Europea comenzó a aplicar en 2024 a las importaciones de coches eléctricos fabricados en China.

Volkswagen sigue teniendo un peso importante en el mercado europeo, pero el avance de fabricantes como BYD y Leapmotor está obligando al grupo a replantear su estructura para mantener su competitividad en los próximos años y seguir siendo un referente tanto dentro como fuera del mercado europeo.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España