BMW X6: el primer SUV coupé de BMW que nadie pidió, pero que luego todos quisieron

BMW X6.
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En 2007 se lanzó al mercado el BMW X6, un coche con tracción 4x4 y potentes motores que combinaba el diseño de un todocamino y el de un deportivo coupé.

A principios de 2001, cuando aún faltaban unos meses para que dos aviones se estrellaran en las Torres Gemelas y el mundo cambiara para siempre, BMW presentó un peculiar prototipo en el Salón del Automóvil de Detroit del año 2001. Era una especie de todoterreno con un diseño de dos puertas y deportivo, obra de Chris Bangle, que era el jefe de diseño de la marca alemana entonces. Aquel extraño concepto se transformó luego en el BMW X6.

El primer X de BMW fue el X5, lanzado en el 2000, cuando los bávaros exploraron un segmento de mercado inédito hasta entonces. Ya empezaban a ganar popularidad los vehículos tipo 4x4 y off-road. Volvo ya había puesto de moda los familiares de estilo campero con el XC70, tendencia que Audi también quiso seguir con sus Allroad.

Pero ahora la cosa iba de todocaminos. Mercedes ya tenía su ML y Volvo también atacaba con el XC90. Al mismo tiempo, Porsche ya estaba desarrollando el Cayenne, el modelo que, junto con el Boxster, sanearía las cuentas en Zuffenhausen.

El BMW X5 fue todo un éxito. Así que la marca alemana aplicó la misma receta en categorías inferiores con el X3 y el X1. Pero, entre tanto, se coló un modelo de lo más peculiar. Si gustaban los SUV y BMW es una marca reconocida por su deportividad, ¿por qué no mezclar esos dos mundos? Este fue el punto de partida del BMW X6, lanzado en 2007.

El BMW X6, lo mejor de un SUV y un coupé

La idea era brillante: si el X5 había tenido gran éxito, se podía hacer una variante con una carrocería deportiva y una silueta coupé. Perdía la practicidad de aquel, al tener menos espacio en las plazas traseras y en el maletero, pero gana en diseño.

BMW también lo bordó con el X6. El trabajo de diseño fue muy logrado. Si se miraba de perfil, la mitad superior de la carrocería dibujaba una forma propia de un deportivo, con líneas suaves y redondeadas.

En cambio, la sección inferior era la de un robusto todocamino, con unos grandes pasos de rueda, una altura libre considerable y un diseño musculoso propio de un todoterreno.

La compañía de Múnich puso de moda este tipo de vehículo, tanto que su rival directo, Mercedes, no tardó en responder con el GLE Coupé y luego le siguieron otros. Hasta Porsche terminó haciendo una variante coupé del Cayenne. Algunas marcas generalistas también se sumaron a esta tendencia, como Renault con el Arkana.

¿Fue el X6 el primer todocamino coupé?

SsangYong Actyon.
SsangYong Actyon.

Existe cierta polémica sobre si el BMW X6 fue realmente el primer SUV coupé. Y es que un año antes salió al mercado el SsangYong Actyon, un crossover derivado del Kyron con el que compartía muchos elementos.

Este SUV coreano presentaba una estética muy dinámica, con una caída del techo y unas proporciones que cualquiera definiría como un coupé.

Sin embargo, el formato no cuajó entre el público, debido a su espacio reducido en la segunda fila y un maletero de apenas 321 litros, más propio de un segmento B.

Gama de motores del SUV coupé alemán

El BMW X6 imponía estéticamente, sobre todo, cuando se veía desde la zaga, con esos anchos pasos de rueda, esa forma de la carrocería tan musculosa y los enormes neumáticos. Así que no podía contar con motores pequeños.

Como era habitual en la marca germana, el SUV coupé de BMW estaba disponible con motores de gasolina y diésel, de seis cilindros en línea y V8. La oferta de gasolina la componía el xDrive35i, de seis cilindros y 3.0 litros turbo con 306 CV, y el xDrive50i, que recurría a un V8 4.4 litros biturbo de 450 CV. La corona era para el X6 M, con el mismo bloque 4.4 litros biturbo potenciado hasta los 555 CV y 680 Nm disponibles ya desde las 1.500 vueltas.

Por su parte, las opciones diésel eran el xDrive30d, de seis cilindros, 3.0 litros y 258 CV; el xDrive40d, con el mismo bloque, pero de 313 CV, y en la parte más alta se situaba el M50d, también con un motor de seis cilindros y 3.0 litros, pero con tres turbos para entregar 381 CV.

Todos los motores se combinaban con una caja de cambios automática de ocho relaciones, que se podía manejar de forma secuencial con levas en el volante. Por supuesto, la tracción era integral, como anuncia la ‘X’ de la denominación.

Por cierto, antes hacíamos referencia a los neumáticos. De serie se montaba unos 255/50 R19, pero BMW ofrecía la opción de colocar en el X6 unas medidas asimétricas, de 275/40 R20 en el eje delantero y 315/35 R20 en el trasero, lo cual dejaba clara la poca concepción todoterreno del coche, por no decir nula.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España