La caja 10R80 es la transmisión automática de Ford con la que sorprendió al mundo por sus 10 velocidades

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En 2017, cuando la industria seguía con los cambios automáticos de seis relaciones, Ford presentó una transmisión de 10.
La caja automática 10R80 de Ford es uno de los ejemplos más claros de cómo ha evolucionado la tecnología de las transmisiones en apenas unas décadas. Cuando las transmisiones automáticas de 6 velocidades todavía eran habituales en buena parte del mercado, la marca del óvalo presentó una transmisión capaz de ofrecer 10 relaciones capaz de combinar prestaciones y eficiencia.
La 10R80 comenzó a utilizarse en 2017 y ha terminado convirtiéndose en una pieza fundamental de modelos tan diferentes como el F-150, el Mustang, el Expedition, el Ranger o el Bronco; pero su historia tiene bastante miga.
Empezando por sus inicios, hay algo que mucha gente no sabe: aunque hoy se identifica claramente con Ford, la 10R80 nació de un proyecto conjunto entre Ford y General Motors. En 2013, ambos fabricantes acordaron colaborar en el desarrollo de una transmisión automática de 10 velocidades para vehículos de propulsión trasera, mientras que el otro proyecto conjunto contemplaba una caja de 9 velocidades para vehículos de tracción delantera.
La arquitectura de 10 marchas fue desarrollada principalmente por Ford, que creó su 10R80, mientras General Motors desarrolló su variante 10L80, con cada fabricante produciendo su propia versión en sus respectivas instalaciones.
10 velocidades son muchas, algo que desde el punto de vista técnico es más complejo que conformarse con un número inferior. Pero, ¿por qué hacerlo entonces? El objetivo era conseguir una relación mucho más estrecha entre las distintas marchas y así mantener el motor durante más tiempo en su zona de funcionamiento más eficiente.
La 10R80 tiene una primera velocidad de 4,70:1 y una décima de 0,64:1, lo que proporciona un margen muy amplio entre la multiplicación necesaria para arrancar y la desmultiplicación que permite mantener bajas las revoluciones cuando se circula por autopista, logrando un escalonamiento tiene consecuencias directas, la mayoría bastante positivas.

En aceleración, las primeras marchas permiten aprovechar mejor el par disponible, mientras que las relaciones intermedias reducen las caídas de revoluciones entre cambios, de manera que el motor no se “caiga” y luego tenga que recuperar desde más abajo conforme se va subiendo relaciones.
Por otra parte, en carretera las marchas superiores mantienen el motor a un régimen relativamente bajo, algo especialmente importante desde el punto de vista de la eficiencia, sobre todo en vehículos grandes como los pick-up y los SUV de Ford, más aún en sus modelos estadounidenses, que tienen dimensiones mucho mayores a los que la marca comercializa en el Viejo Continente.
La idea de fondo era conseguir simultáneamente una respuesta más rápida y un consumo más contenido, dos objetivos que tradicionalmente siempre han sido difíciles de compatibilizar.
Lograr algo así, claro está, implica una complejidad interior muy superior a lo habitual. La transmisión utiliza 4 conjuntos planetarios y 6 elementos de embrague, cuya combinación permite obtener las 10 relaciones disponibles. Lo positivo es que no es necesario que cada marcha tenga un conjunto de engranajes independiente, si no que el sistema modifica qué elementos quedan bloqueados o conectados para crear diferentes relaciones a partir de los mismos componentes. El resultado es una transmisión relativamente compacta para todo lo que es capaz de hacer.
Lograrlo es posible también, en gran parte, por su electrónica. La 10R80 emplea una gestión adaptativa que modifica el comportamiento de los cambios en función de diferentes parámetros de funcionamiento. Está controlada electrónicamente mediante un módulo específico y, posteriormente, mediante el sistema de control del tren motriz en determinadas aplicaciones. El software decide cuestiones como el momento del cambio, la gestión del convertidor de par y la entrega de par durante las transiciones.
Lógicamente, este nivel de sofisticación también explica por qué la 10R80 ha tenido una historia menos perfecta y libre de problemas de lo que podría sugerir su diseño.

Con el paso de los años han aparecido informes sobre cambios bruscos o erráticos, problemas de calidad en determinadas transiciones, vibraciones del convertidor de par y retrasos al seleccionar algunas marchas. Algunos especialistas apuntan al cuerpo de válvulas, los solenoides, la presión hidráulica o la calibración electrónica como posibles responsables de esos problemas.
A pesar de ello, no ha impedido que la 10R80 se haya convertido en una plataforma bastante valorada dentro de los seguidores de Ford, especialmente por la versatilidad que ofrece y que se puede ver en sus distintas aplicaciones.
Así, por ejemplo, en el Mustang GT sus 10 relaciones permiten mantener el V8 en una zona óptima durante la aceleración, lo que permite realizar cambios extremadamente rápidos. En cambio, en el F-150 la combinación de una primera marcha corta y las relaciones superiores más holgadas ofrece ventajas tanto para acelerar como para remolcar y circular a velocidad sostenida.


