El motor rotativo fue una seña de identidad en Mazda. Ahora la mara japonesa tiene pensado utilizarlo en un nuevo modelo de propulsión

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
La historia de Mazda está unida al motor Wankel y la marca japonesa lo quiere traer de vuelta, pero no como generador.
Mazda lleva años negándose a dar por muerto al motor rotativo, pero el problema es que en sus últimos intentos el Wankel ha acabado convertido en un simple generador eléctrico. Parece que la marca no se quiere conformar con eso y su próximo paso podría ser bastante más ambicioso: recuperar un motor rotativo capaz de mover directamente las ruedas de un automóvil deportivo.
La idea ha aparecido en una entrevista concedida por Moritz Oswald, responsable de planificación de producto y co-creación de Mazda Motor Europe, a CAR Magazine. Sus declaraciones dejan una puerta abierta a un regreso del Wankel a su hábitat más natural: un coche en el que el conductor pueda sentir y escuchar cómo trabaja el motor, y no simplemente llevarlo escondido bajo el capó para producir electricidad.
Se trata de un cambio de enfoque considerable, porque en tiempos recientes, con el Mazda MX-30 R-EV, ya demostró que se podía recuperar el motor rotativo en un automóvil moderno, pero con un planteamiento bastante peculiar. Era un propulsor de un solo rotor y 830 cc que no hacía lo que tradicionalmente hacían los motores Wankel, se limitaba a generar electricidad para mantener cargada la batería. Era una pena, pero lo bueno es que ahora Mazda quiere explorar algo distinto.
Volver a sentir el motor rotativo
Oswald explica que el atractivo histórico del motor rotativo no está únicamente en su arquitectura mecánica, tiene más que ver con las sensaciones que produce en quien conduce un vehículo que lo equipa.
“El motivo por el que a la gente le encanta el rotativo es por cómo sube de revoluciones, por el sonido y por las vibraciones. Así que creo que, si queremos llevar eso a una audiencia, la manera más sencilla es permitir que el cliente experimente cómo sube de revoluciones ese motor”, explica.

Si el Wankel se limita a producir electricidad, buena parte de aquello que lo convirtió en una seña de identidad de Mazda queda filtrado por la tecnología eléctrica. El conductor disfruta de las prestaciones de un motor eléctrico, mientras que el rotativo trabaja en segundo plano. Si, en cambio, el motor participa directamente en la propulsión, vuelve a existir esa conexión mecánica que los seguidores echan de menos.
Eso sí, a pesar de esas declaraciones, esto no significa que Mazda esté preparando un nuevo sucesor del RX-7 que vayamos a ver mañana. La compañía no ha anunciado un modelo de producción ni una fecha concreta, pero lo que sí existe es una línea de desarrollo que quiere colocar al motor rotativo como elemento central de un deportivo electrificado. Una de cal y una se arena, suponemos.
Mazda ve a la electricidad como aliada del motor Wankel
Y es que, aunque esa sea la intención de la marca, teniendo en cuenta como está el mundo del motor y la normativa en ciertas regiones, el camino más probable no parece ser el regreso a un deportivo exclusivamente de gasolina. Las exigencias actuales en materia de emisiones hacen que Mazda tenga que buscar fórmulas diferentes y una de las que parece estar barajándose pasa por combinar el motor rotativo con un sistema híbrido.
Podría pensarse que eso es ya lo que se hizo con la variante del MX-30, pero el enfoque en este caso sería distinto.
La marca contempla que el automóvil pueda circular utilizando electricidad y que el motor rotativo entre después en acción para aportar potencia adicional. De esta manera, el Wankel no tendría necesariamente que cargar con todo el trabajo en todo momento, sino que el motor eléctrico podría encargarse de proporcionar la respuesta inmediata a baja velocidad, mientras el rotativo asumiría su papel cuando se le exigiese más al sistema.
Oswald explica: “En teoría, hay muchas oportunidades. Si cuentas con una batería y puedes controlarla, el coche siempre arrancará en modo eléctrico y el motor rotativo entrará en funcionamiento más adelante; así que ahí existen muchas posibilidades”.
De hecho, aunque sea algo que no guste a los puristas, es una combinación que serviría para complementar al motor rotativo y los problemas a los que tradicionalmente ha estado asociado. El Wankel es compacto, ligero y capaz de ofrecer una elevada potencia específica, pero su comportamiento a bajo régimen no es precisamente uno de sus puntos fuertes, algo que podría solventar el motor eléctrico, que puede aportar al sistema el par instantáneo que le falta al bloque térmico.
Por el momento, no queda otra que esperar o, mejor dicho, seguir esperando, algo que los aficionados de Mazda llevan haciendo desde que en 2023 viera la luz el Iconic SP, un espectacular prototipo que recuperaba el motor rotativo, pero dentro de una arquitectura híbrida en la que el Wankel funcionaba como generador. Habría que darle la vuelta al sistema, pero un vehículo de producción derivado del concept es todo lo que los fans están esperando.


