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Cuando Porsche se planteó hacer un 928 Cabrio

Porsche 928 Cabrio

Al contrario de lo que parece al ver las imágenes de este Porsche 928 Cabrio, las décadas de los años 70 y 80 no fueron precisamente un paseo para Porsche: a pesar de haber logrado sanear temporalmente unas cuentas que parecían estancadas en el color rojo gracias a la introducción en el mercado de la familia de modelos transaxle, el negocio no terminaba de funcionar debido, en buena medida, a tres factores fundamentales: 

  1. El envejecimiento de su modelo estrella, el celebérrimo 911
  2. La merma en prestaciones adolecida por sus automóviles en el mercado norteamericano a consecuencia de las restrictivas normativas anticontaminación
  3. La fortaleza del marco alemán frente al dólar estadounidense, que encarecía de forma abrumadora la factura final de cualquier producto germano vendido al otro lado del Atlántico. 

¿Has entendido ya el problema? Te lo pondré más fácil: repasa los dos últimos puntos. Y piensa en que la tierra de las oportunidades acumulaba por aquel entonces más de la mitad de las ventas de la firma afincada en Stuttgart. Sí, así de importante era la cuestión. 

Te damos tres razones por las que el 928 fue el Porsche más rompedor

Aun contando sus retoños de motor delantero con una muy buena reputación entre el público (a lo largo de sus respectivos ciclos de vida Porsche logró colocar nada menos que 150.864 unidades del 924, 163.130 del 944, 11.245 del 968 y 61.056 del 928), lo cierto es que de modo progresivo la demanda empezó a decaer entre nuestros colegas yanquis. Y, teniendo en cuenta que se trataba de uno de los trozos del pastel más importantes para la marca, sus responsables no perdieron ni un solo minuto: necesitaban darle a sus clientes aquello que pidieran. Y los modelos descapotables siempre han tenido un tirón salvaje at the home of the braves. Saluda al proyecto ‘Estudio H21’

American Sunroof Company: los encargados del 928 Cabrio

La presencia en el mercado de modelos transaxle pensados para ir con la cabellera al viento no era algo precisamente nuevo, aunque tanto en el 924 como en el 944 la transformación siempre corrió a cargo de carroceros que llevaban a cabo su trabajo sobre unidades ya puestas en el mercado. Porsche decidió emprender un nuevo camino al empezar a trabajar en el que pudiera haber sido el primer automóvil gran turismo cabriolet de la historia, al que empezaría a dar forma hacia la segunda mitad de los 80 sobre la base del 928 S4, la tercera variante del deportivo llamado a suceder al ya mítico 911 y que debutaría en 1987 con silueta de coupé. 

Tenía un peso de 1.649 kg, apenas 50 más del que derivaba

Al tratarse de un proyecto enfocado hacia el mercado estadounidense, los mandamases del sello alemán no titubearon a la hora de elegir la empresa que debería asumir el encargo: se trataría de American Sunroof Company (ASC), una firma fundada en California en 1965 que rápidamente consolidó su posición dentro de la industria gracias a los trabajos de conversión realizados sobre modelos de otros fabricantes como Ford, Mercury, Pontiac o Saab. 

La meta a conseguir era tan compleja como siempre: al mismo tiempo, el producto final debía tener una silueta que siguiera las acertadas líneas trazadas por Porsche Style y una seguridad a la altura de las circunstancias que permitiera a sus comerciales presumir de las prestaciones de su deportivo sin que una prueba de impacto diera al traste con sus aspiraciones a las primeras de cambio. 

Pero los tiempos no acompañaron

Dicho y hecho: tras eliminar el techo tan característico de la variante cerrada, introducir un marco para el parabrisas de mayor rigidez y varios refuerzos a lo largo de su carrocería para asegurar una resistencia a la torsión propia de un deportivo, el espécimen final no podría haber sido más satisfactorio… con un peso total de 1.649 kg sobre la báscula (sólo 50 más que en la versión estándar). Una criatura que lograba aprovechar tanto los 320 CV y 430 Nm de par máximo de su bloque V8 de cinco litros como para calcar las prestaciones de la plataforma empleada: 5,9 segundos para completar el 0-100 y una velocidad máxima de 270 kilómetros por hora. 

Por desgracia, la compleja situación financiera de la compañía empujó a sus pesos pesados a paralizar el proyecto en 1988. Exactamente diez años después de haber logrado convertir a su 928 en Coche del Año en Europa, rubricando así una página de la historia al ser el primer deportivo en conseguirlo. El primer y único prototipo listo para entrar en la cadena de producción quedó aparcado hasta que Porsche Museum lo recuperó del limbo con forma de garaje que tiene en sus instalaciones situadas en la capital del estado de Baden-Wurtemberg (Alemania).

Porsche 928 Cabrio: 91 octanos

Tal y como puedes comprobar en las imágenes que acompañan a estas palabras, la única unidad del Porsche 928 S4 Cabriolet construida cuenta con todos y cada uno de los detalles que podrían hacerla pasar por un modelo de producción más. Eso incluye todos los elementos propios del amplio equipamiento con el que contaba el Porsche 928 en su día: en 1987 ya traería consigo la preinstalación para utilizar un teléfono móvil a bordo y solo dos años después quedó convertido en el primer automóvil que introdujo un sistema para monitorizar la presión de sus neumáticos con alertas para el conductor.

Su elegante y sobria carrocería está pintada en un discreto tono Silver Metallic que encaja a la perfección con su habitáculo de color negro y sus cuatro asientos de configuración 2+2 recubiertos de una exquisita tapicería de cuero. ¿Necesitas alguna prueba para creer que estaba pensado para triunfar en los States? Échale un vistazo a las fotografías que muestran su sistema de climatización con temperaturas en grados Fahrenheit, las abultadas defensas de plástico que enmarcan su matrícula trasera o la pegatina que especifica que su corazón puede conformarse con beber gasolina de 91 octanos (lo puedes ver en la galería de arriba).  

Sin duda alguna, poder pasar unas cuantas horas tomando fotografías y acariciando -ante la confusa mirada de quienes presenciaron la sesión- una de las joyas de Porsche más especiales ha sido una de las mejores experiencias que he vivido en mis 10 años de trayectoria. Cómo echo de menos los 80… con sus deportivos injustificables, sus Grupo B y sus carreteras sin radares de última generación. Y eso teniendo en cuenta que nací en 1989. Se me rifan los psicólogos. ¡Ay! 

Porsche 928 Cabrio

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