Viejas glorias: esta es la historia del Lancia Stratos

Sin duda, uno de los deportivos más importantes de la segunda mitad del Siglo XX.

Lancia Stratos

La historia de los grandes coches siempre empieza en la mente de grandes personajes. El Lancia Stratos es un buen ejemplo de ello, ya que para su nacimiento se pusieron de acuerdo algunas de las mentes más brillantes de la Italia de los años 70, nombres como Marcelo Gandini, Nuncio Bertone, Gianpaolo Dallara o Cesare Fiorio intervinieron en el nacimiento de uno de los deportivos más amados por los aficionados a los deportivos exóticos y a los coches de carreras. ¡Esta es la historia del Lancia Stratos!

 

 

La noticia del lanzamiento de un nuevo Lancia Stratos nos ha hecho mirar atrás con nostalgia, hasta comienzos de los años 70, cuando todo empezó para este superdeportivo tan especial. El paso de los años nos ha dejado claro que el Lancia Stratos no se parece a ningún otro coche, es un concepto único, algo todavía más especial en una época en que todo parecía ser bastante ‘sota, caballo y Rey’ en un segmento como el de los superdeportivos. 

 

Lancia Stratos: hijo de los rally, hijo del marketing

Y es que, como bien sabes, la historia del Lancia Stratos está ligada al mundo de los rally, más allá de los circuitos de asfalto o del Casino de Mónaco donde otros deportivos míticos, como el Lamborghini Miura o el Ferrari Testarossa, lucían palmito. Tampoco se puede decir que sea la base de un coche de Le Mans, como el Porsche 911 GT1, o modelos derivados de la Fórmula 1, como el Ferrari F50. Pero antes de empezar la casa por el tejado, deja que te cuente los inicios del Lancia Stratos.

Para ello debemos viajar hasta finales de los años 60. En ese momento, Lancia es una marca en clara decadencia y en 1969, la Familia Pasenti, decide vender Lancia al gigante de Turín, Fiat. El objetivo de Fiat es convertir a Lancia en una marca con una presencia lujosa y apostando por una buena relación calidad/precio. En esa misma época, el diseño italiano sigue marcando la pauta del futuro de los coches y nombres como Pininfarina, Bertone o Giugiaro son tendencia. Pero los años 60 verían florecer como una flor a un joven con un talento brutal: Marcelo Gandini.

 

 

Este diseñador turinés puso el mundo patas abajo con la creación del Alfa Romeo Carabo, ya dentro de la órbita de Bertone. Un diseño afilado con que el ponía sobre la mesa cómo debía ser el deportivo del futuro. Esa idea inicial terminó siendo la base de la estética de muchos superdeportivos de la época, como el propio Stratos o el Lamborghini Countach. Gandini tenía claro que la aerodinámica debía ser clave, así como el peso y un equilibrio tanto de pesos como a nivel estético. 

 

Lancia Stratos: de la mente de grandes personajes

Tras el desarrollo del Lamborghini Miura, a finales de los años 60, en 1970 Gandini presentaba el Lancia Stratos Zero, un concept que seguía investigando en las formas afiladas mostradas en el Carabo y que lucía como el deportivo definitivo para que Lancia recuperase buena parte del prestigio perdido, ya dentro de la órbita de Fiat. El objetivo de Bertone y de Gandini era crear, desde cero, un superdeportivo para vender a Fiat para relanzar la marca: montaría un pequeño motor de cuatro cilindros en V y una imagen diferente a todo lo visto. Un golpe encima de la mesa.

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El prototipo era espectacular, pero era difícil que cuadrase dentro de la gama de Lancia. Todo cambió cuando un joven Cesare Fiorio conoció a este prototipo de Bertone. Los ojos se le iluminaron. Este joven era el responsable del equipo Lancia HF Squadra Corse y rápidamente vio en el Stratos Zero como una base para trabajar sobre un nuevo coche de rally, para sustituir a los vetustos Lancia Fulvia. Lo tuvo claro desde el principio: era perfecto, ya que además de fabricar un coche de rally desde cero, con todo lo bueno que ello supone, podía suponer una estrategia de marketing muy potente para la marca.

 

 

La idea de crear desde cero un coche para los rally era algo nuevo. El objetivo era crear algo compacto y muy eficaz, con motor central y una imagen muy potente. Fiat no estaba del todo convencida, pero el tesón de los responsables de Bertone, con Nuncio a la cabeza, y del propio Fiore, terminaron siendo clave. Poco después iba a nacer el primer embrión del Lancia Stratos, el HF Prototipo. En un brutal color naranja, dejó a todo el mundo asombrado. Se presentó en el Salón de Turín de 1971 y parecía ser justo lo que Lancia necesitaba. Era espectacular, aunque pronto empezaron las discusiones en el seno de Fiat.

El principal fue cuando tocó decidir qué mecánica montaría el Lancia Stratos. Rápidamente se crearon dos bandos: el primero apostaba por la idea original: montar un pequeño motor V4 de 1.6 litros, con la ligereza como principal característica. La segunda opción, la preferida por Fiat, era montar el motor Ferrari de seis cilindros del Dino 206. Parecía la opción ideal desde un punto de vista logístico y económico, ya que Ferrari había decidido cesar la producción del ‘baby Ferrari’ dejando un importante stock de motores. Para Fiat era la solución ideal, ya que no tendría que desarrollar un motor nuevo y, de paso, el Lancia Stratos contaría con unas cifras de potencia mucho más impresionantes, al menos sobre el papel.

 

Lancia Stratos: con motor Ferrari

Finalmente, el peso de Fiat doblegó la opinión de algunos técnicos, capitaneados por Gandini, que seguían defendiendo al pequeño motor V4. El seis cilindros se colocó en posición transversal por delante del eje trasero y Bertone empezó a fabricar los primeros ejemplares pre-serie en 1972: en el Salón de Turín de ese año era presentado dejando a todos con la boca abierta. La normativa del Grupo 4 de la época obligaba a fabricar 500 ejemplares de calle, por lo que ese era el plan.

Más tarde, la normativa cambió y solamente obligaba a producir 400 ejemplares, aunque para entonces, la decisión ya estaba tomada: finalmente se produjeron 492 ejemplares, todos ellos con la espectacular carrocería de fibra de vidrio, producida por Bertone en Grugliasco, y el motor Ferrari de 2,4 litros con 190 CV en la versión de calle y una potencia de 280 CV en la especificación del Grupo 4. Más tarde, la versión sobrealimentada alcanzaría potencias cercanas a los 500 CV para competir en el Grupo 5. ¡Una auténtica locura sobre ruedas!

 

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Su corta batalla, su bajo peso y el enorme potencial del propulsor Ferrari le convirtieron en uno de los coches más sensibles y más exigentes al volante. Incluso en la versión menos potente era un coche muy rápido, con un cero a cien en torno a los cinco segundos. Pero el objetivo final del coche era ser bueno en los rally y gracias a eso contribuir a mejorar la imagen de Lancia. Las primeras pruebas no fueron muy prometedoras, pero poco a poco el coche se fue afinando y los resultados llegaron.

En 1973 fue homologado para el Mundial de Rally y ese mismo año ya consiguió sus primeros buenos resultados, como el Rally Firestone en España y la segunda posición en la Targa Florio. No obstante, no sería hasta 1974 cuando despegaría, convocatorias en San Remo, Córcega o Canadá. Pronto se convirtió en el Príncipe de Montecarlo, al vencer en la exigente prueba monegasca de manera consecutiva en 1975,1976 y 1977, con Sandro Munari a sus mandos. En las tres primeras temporadas (74, 75 y 76)  consiguió 11 victorias, consiguiendo el campeonato de constructores para Lancia. ¡El objetivo estaba cumplido!

A partir de 1977 Fiat decidiría dar más protagonismo al 131 Abarth, aunque los resultados no fueron, ni de lejos, tan positivos. El Lancia Stratos ya era un mito que empapelaba buena parte de las habitaciones de los jóvenes petrolhead de la época: su espectacular diseño, nada que ver con el resto de coches participantes en el mundial, que derivaban de modelos de producción, le hicieron ser todavía más popular. Su tremenda exclusividad le hizo convertirse en una ‘rara avis’ y en un juguete muy apreciado para los coleccionistas.

 

 

El Lancia Stratos terminó su vida como la empezó: debido al marketing. En apenas cuatro años revolucionó los coches de rally y puso la base para otras competiciones más salvajes como el futuro Grupo B. Hoy el Lancia Stratos, en cualquiera de sus diferentes versiones, es un coche de colección realmente apreciado por cualquier fan de los deportivos italianos, de los coches de rally o simplemente de los amantes de los coches de altas prestaciones. El diseño de Gandini sigue siendo una obra maestra y el tiempo parece no pasar para él. Nunca se volvió a hacer nada igual y ahí radica buena parte del mérito de Gandini, sin duda, uno de los grandes diseñadores de la historia del automóvil.

Hoy un Lancia Stratos puede alcanzar más de 400.000 euros, el precio de una joya, el precio del tesón y del talento de algunos de las mentes más brillantes de la mejor época del automóvil en Italia. ¡Sencillamente irrepetible!

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