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Prueba del Mini Remastered. Un restomod de... ¡86.000 euros!

Cuando la imagen no tiene precio

Un Mini siempre atrae miradas. Ya sea el modelo nuevo o el clásico. Pero el Mini Remastered que hemos probado lo hace aún mucho más. Porque el es una locura salida del lápiz de David Brown Automotive, los mismos que crearon una especie de restomod del Aston Martin DB5.

Pero, ¿en qué consiste esto del Mini Remastered? Apareció a finales del año pasado con la idea era tomar un Mini original, desmenuzarlo y volver a montarlo con el aspecto original (más o menos) en el exterior, y un interior más lujoso completamente modernizado.

La moda de los restomod eléctricos

Tomar un automóvil tan universalmente querido como este y modificarlo no es un trabajo fácil. Solo tienes que preguntarle a BMW y a Frank Stephenson, aunque al final consiguieron retomar el espíritu original. Pero eso no significa que se pueda hacer a la ligera.

Pero antes de seguir con la prueba de este Mini eléctrico tan peculiar, echemos un vistazo a lo que es David Brown Automotive.

Aunque dieron bastante la campanada con su Speedback GT, quizá no hayas oído hablar de ellos. Tampoco es tan grave: Su único modelo (hasta ahora) se basa en el Jaguar XK y cuesta más de 600.000 euros.

Lo increíble del caso es que se han vendido ya unos cuantos, lo cual es bueno desde el punto de vista del aficionado que se topa con uno en, digamos, Londres.

El Mini Remastered de esta prueba es su segundo modelo de la gama. Su objetivo es fabricar entre 50 y 100 al año. Y cada uno a medida de los requisitos del cliente, como no puede ser de otro modo.

Un trabajo manual

Pero para que en Inglaterra les permitan mantener el número de chasis original tiene que mantener el chasis y dos de los siguientes elementos: suspensión, dirección, ambos ejes, transmisión o motor. 

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Lo que tenemos aquí es el chasis original, reforzado para mayor rigidez, más el motor de 1.3 litros y el cambio manual de cuatro velocidades, ambos completamente renovados y “mejor que nuevos”. El resto, por lo tanto, se cambia por completo.

Los paneles exteriores están retocados para obtener líneas más suaves e ininterrumpidas, el interior está rediseñado y terminado en cinco cueros de origen británico (faltaría más), mientras la pintura de la carrocería requiere 400 horas de trabajo.

El Mini Remastered de la prueba es una de las 25 unidades de la serie especial inspiradas en el rally Monte Carlo, por lo que cuenta además con dorsales en las puertas, correas de cuero en el capó, un triplete de faros adicionales, eliminación de la dirección asistida y un aumento de potencia relativamente modesto para un aumento de precio no tan relativamente modesto...

En el salpicadero aparece una pantalla de infotainment táctil con navegador, Bluetooth, CarPlay y radio digital. También hay dos puertos USB que se enganchan en la guantera y elevalunas eléctricos. Incluso hay cierre por mando y botón de arranque.

Sería bueno decir que podría prescindir de estas características y que conducir un clásico debería ser el momento de protegerse de todo lo que ocurre fuera, despejar la mente y concentrarse en la conducción sin más. Pero antes de un minuto tengo mi teléfono enchufado al USB, el Bluetooth conectado y la radio emitiendo música sin interferencias. ¿Qué puedo decir? Soy débil.

Empieza la prueba del Mini Remastered

Se puede decir que es interesante. La postura de conducción se mantiene inalterada. En un primer momento te sientes como un adulto sentado en muebles del tamaño de un niño: rodillas a la altura de la barbilla, el volante sobre tu regazo, las piernas estiradas hacia un lado.

Afortunadamente, después de un rato deja de ser un problema; de hecho, es perfectamente cómodo, con los codos apoyados en las puertas y los pies bien asentados en los pedales.

Los asientos en sí son agradablemente blandos, con una forma suficiente para sujetarte bien y la sensación de espacio es impresionante dadas sus dimensiones liliputienses.

El motor tiene su carácter. Descubro esto después de apretar tres veces el botón: los cuatro cilindros cantando al frente, el escape retumbando detrás. Algo que se convierte en ensordecedor a 100 km/h;  por encima de 110 todo el coche parece que está a punto de autodestruirse. 

Pero nada de eso importa en esta prueba porque es tan desternillante como siempre. Más aún, ya que el cambio de marchas es más preciso que nunca... y bueno, este modelo de Mini Remastered Monte Carlo llega a 100 CV (75 de serie). No se puede decir que sea un coche rápido, pero la forma en que se mueve, saltando sobre las alcantarillas, traduciendo todo lo que ocurre en el asfalto, con las rodillas de los moteros a la altura de los ojos, te hace sentir que vas en un cohete. No hay mucho que destacar en línea recta, pero si te metes en faena es como un perrerte persiguiendo un palo.

Las curvas se vuelven divertidas porque los frenos de disco van más que sobrados. Simplemente piso el pedal en las rotondas e intersecciones y lo lanzo. Sin balanceos, sin complicaciones. Es muy divertido. 

Una locura de David Brown

Quizá te preguntes si en esta prueba del Mini Remastered no hay puntos negativos. Bueno, no debo dejarme llevar por el entusiasmo porque no todo es perfecto. Me da un poco de rabia no contar con dirección asistida en esta versión. No creo que el aumento de las sensaciones en marcha compense a la hora de hacer maniobras de baja velocidad en ciudad, que es donde más se va a utilizar. Especialmente cuando todavía tienes aire acondicionado, asientos de cuero y navegación por satélite. 

Luego están esas correas de cuero: son preciosas a primera vista, pero cuando te acercas... ¡no están sujetando nada en absoluto! Y en cuanto a esas luces traseras LED... para mi gusto hay algo que no encaja.

La parte buena es que todo esto último se puede solucionar con un repaso cuidadoso a la interminable lista de opciones. Y lo que verdaderamente importa es que es una interpretación honesta y muy mejorada de lo que siempre fue el Mini Cooper: pequeño, ágil y altamente divertido.

Precio del Mini Remastered. ¿Estás sentado?

Para ir terminando, lo peor. Y eso sí que no se puede solucionar: el precio es tremendo. ¿Preparado? David Brown pide 75.000 libras por el modelo base (86.000 euros), pero este Monte Carlo que ves en las fotos sale por 99.000 libras (113.000 euros). Ridículo, indignante, excesivo... Puedes decir todo lo que quieras, que no conseguirás hacerlo más barato.

Pero tal vez el precio sea parte del atractivo, al menos para ese tipo de gente que se gasta esta suma en un coche de este tipo: de repente es un accesorio imprescindible para los superricos. 

Es una pena, porque más personas deberían poder experimentar la alegría de probar un Mini Remastered que está más en forma que el día que salió de la fábrica.

Un texto de Jack Rix con fotos de Mark Riccioni

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