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Viejas glorias: ¿te acuerdas del Seat Ibiza SXI?

Se podría decir que es el deportivo más español de los últimos 50 años.

El Seat Ibiza SXI es uno de los grandes olvidados entre los Seat más deportivos. Vale, bueno, quizás hablar de deportivo en este coche sea algo atrevido, pero para los 80, era un coche muy digno en cuanto a prestaciones y a sensaciones a buen precio. Sin duda, la historia de los Seat Cupra ha eclipsado al pequeño Seat Ibiza SXI, basado exclusivamente en la primera generación del utilitario español y uno de los pocos modelos desarrollados en solitario por la marca de Martorell. Señoras, señores, esta es la historia del Seat Ibiza SXI.

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Para conocerla mejor debemos viajar hasta principios de los 80. Seat está atravesando graves problemas de identidad: la marca ha roto sus acuerdos comerciales con Fiat y su futuro pende de un hilo. En esa época se empiezan a gestar las buenas relaciones con Volkswagen pero todavía no hay nada sobre la mesa. El Seat Ronda y el Seat Panda son las apuestas de la marca española, pero parece evidente que para seguir en un mercado cada vez más abierto necesitan algo más, algo mejor.

 

 

El Instituto Nacional de Industria se hace con el control total de Seat antes de la toma de control por el Grupo Volkswagen y es entonces cuando se lleva a cabo el desarrollo del Seat Ibiza, con la colaboración ilustre del equipo de ingenieros de Porsche, (de ahí el famoso System Porsche). El Seat Ibiza ha de ser el modelo que revitalice y modernice la gama del fabricante español, un pequeño utilitario para competir con el Renault 5 primero, con el Renault Clio después, o con el Peugeot 205. No hace falta decir que el Seat Ibiza SXI no se puede considerar un rival directo ni del Renault 5 Turbo, ni del Renault Clio Williams no del Peugeot 205 GTI: Seat sufiente trabajo tenía con sobrevivir como para ponerse a hacer coches de ese tipo.

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No obstante, una cosa era renunciar a coches realmente deportivos y otra muy diferente era no utilizar el AS que supone tener una variante con un cierto toque deportivo. El Seat Ibiza se presentó en el Salón de París de 1984 y se presentaba como el primer Seat completamente independiente de la historia. Se diseñó sobre la plataforma del Ronda, aunque realmente venía a sustituir al Seat Fura. Se buscó un coche de medidas compactas pero un habitáculo amplio, mientras que la estética también era importante: se optó por Giorgetto Giugiaro. Los rumores apuntan a que el diseño iba destinado a la segunda generación del Volkswagen Golf, pero tras ser rechazado por Volkswagen, Seat lo aprovechó y lo hizo propio. 

El Seat Ibiza era mucho más avanzado que sus antecesores y desde un primer momento se convirtió en un éxito en España y en algunos mercados europeos: su buena habitabilidad y bajo precio le convertían en una opción interesante. En el apartado de motores, el primer Ibiza contaba con dos motores gasolina desarrollados en colaboración con Porsche, un 1.2 y un 1.5 de 63 y 85 CV respectivamente (90 caballos con el doble carburador Weber), así como un diésel de 1.7 litros de origen Fiat que provenía del Ritmo y producía 55 CV. 

 

 

La gama inicial era modesta y sin grandes pretensiones, pero para favorecer la imagen del modelo, Seat decidió crear una versión algo más emocionante: en 1988 nacía el Seat Ibiza SXI. La principal novedad era la incorporación al motor de 1.5 litros el sistema de inyección electrónica Bosch LE-2 Jetronic, que le dotaba de 15 CV extra sobre el motor de carburación. Esta versión solamente se podía elegir con el acabado SXI, que se caracterizaba por algunos detalles orientados a mejorar el dinamismo en carretera: frenos de disco en el eje delantero, amortiguadores más firmes o unos acabados específicos en el interior, incluyendo asientos algo más deportivos. 

No te equivoques, el primer Seat Ibiza ‘deportivo’ tenía poco de deportivo: el chasis era el mismo y las prestaciones no eran para echar cohetes. Aceleraba de cero a cien en 10,8 segundos, mientras que alcanzaba los 183 km/h de velocidad máxima. Lejos de lo que puede parecer, estas cifras no eran nada malas para un utilitario, especialmente uno de bajo coste. Con cuatro toques, Seat había convertido al Ibiza en un coche algo más emocionante: las llantas multiradio eran muy atractivas, mientras que otros detalles, como las rayas rojas o los pasos de rueda ligeramente ensanchados, le daban un punto diferente y atractivo.  

Por eso, el Seat Ibiza SXI se ha mantenido en la mente de muchos como uno de los primeros Seat con vocación de emocionar al volante: no fue más que un germen de lo que más adelante supondrían las versiones Cupra, orquestadas ya bajo el mandato del Grupo Volkswagen. Un primer aperitivo del que podría considerarse el único Seat deportivo 100% español. ¡Contigo empezó todo!

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