Prueba del Audi Q8 45 TDI: un SUV premium a la defensa del diésel

Es posible comprar un coche diésel nuevo en 2025 que además tenga la etiqueta ECO. El Audi Q8 45 TDI es una buena prueba de ello, pero ¿merece la pena?
Los coches diésel gozaron de una gran popularidad durante años, pero hoy en día están demonizados y cada vez son menos comunes en el mercado. Sin embargo, firmas como Audi siguen ofreciéndolos en modelos que se pueden beneficiar de las bondades de este tipo de mecánicas. Ese es el caso del Audi Q8 45 TDI de esta prueba.
El Audi Q8 es un SUV premium de gran tamaño con multitud de motorizaciones en su gama actual. La versión más deseada es la que cuenta con el apellido RS, con más de 600 CV de potencia en la versión performance. También es el modelo más caro, partiendo de 171.630 euros en el caso del RS Q8 normal.
En lado opuesto de la escala, el de los modelos más baratos, se encuentra la variante que hoy me acompaña. El 45 TDI es el coche que te corresponde si quieres ponerte al volante de este todocamino de lujo alemán por el menor dinero posible. Sigue superando los 100.000 euros, eso sí, pero no hablamos de un modelo más.
Con 4,99 metros de largo, 1,99 metros de ancho y 1,69 metros de alto, no notarás que te falte coche por el precio que has pagado. También tendrás un diseño elegante típico de los modelos de la firma alemana e incluso un cierto carácter deportivo por el acabado S Line incluido de serie.
En el caso de mi unidad de pruebas, monta el acabado Black Line. Mantiene elementos del S Line como los faros Matrix LED, pero añade una parrilla Singleframe de color negro, cristales tintados, carcasas de los retrovisores en negro... Esto contrasta claramente con el color claro de la carrocería.
Por otro lado, caben destacar elementos como las llantas Audi Sport de diseño Trapez de 10 radios. También se presentan en color negro y tienen un tamaño de 23 pulgadas, de manera que vienen envueltas en unos neumáticos Continental Sport Contact 6 de dimensiones generosas: 285/35 R23 XL.
En lo referido al interior del Q8 45 TDI, dos de los rasgos que más destacan son la comodidad y la amplitud. En todas las plazas hay espacio suficiente para viajar de forma agradable y las ventanillas posteriores cuentan con cortinillas que puedes accionar desde el mando de las ventanillas. Delante no las hay, pero sí se encuentran unos asientos deportivos muy cómodos.
Junto a esto, destaca un buen equilibrio del diseño tradicional y la tecnología. En total, hay tres pantallas en el habitáculo que se ven y responden adecuadamente: una de 12,3” para el cuadro de instrumentos Virtual Cockpit Plus, una central de infoentretenimiento de 10,1” y una inferior de 8,6” para funciones como la climatización.
De entrada, puede que te cueste acostumbrarte al manejo de las pantallas, ya que encontrar algunas funciones puede no ser demasiado intuitivo, pero te acabas haciendo a ello. También tienes que acostumbrarte a la respuesta háptica de la pantalla inferior más pequeña, que hace que tengas que dar pulsaciones más largas para que responda.
En líneas generales, mis críticas al interior son la falta de algunos botones físicos y la extensa presencia del negro piano en zonas como el salpicadero y el túnel central, ya que atrae el polvo y las huellas. No obstante, algo muy positivo es la calidad percibida de otros materiales y los ajustes sólidos. También me gusta especialmente el volante, cómodo, no demasiado grande y con un aro fino.
Un diésel de 231 CV con etiqueta ECO
El motor del Audi Q8 45 TDI no es el más sorprendente de la gama, pero es suficiente para el día a día. Se trata de un V6 diésel de 2,9 litros que rinde 231 CV de potencia y 500 Nm de par. A esto se une un motor eléctrico de unos 16 CV de potencia que no llega a propulsar el coche, pero permite contar con una hibridación ligera de 48 voltios y con la etiqueta ECO.
Por supuesto, la potencia se transmite a todas las ruedas mediante la tracción Quattro del fabricante alemán y se gestiona mediante una caja de cambios automática de ocho velocidades. Así, contamos con unas prestaciones más que decentes para un coche de 2.235 kg de peso: un paso de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y 226 km/h de velocidad máxima.
¿Cómo se conduce?

Siendo este el modelo de acceso a la gama, no te sorprenderás si te digo que conducir el Audi Q8 45 TDI no es tan emocionante como llevar una de sus versiones más prestacionales. Con 231 CV y su peso, en las salidas se siente algo perezoso hasta que gana revoluciones, pero está claro que esta variante no está pensada para salir volando en los semáforos.
En conducción relajada, el motor funciona con muchísima suavidad y los cambios de marcha son muy poco perceptibles. Lo que sí se deja notar más de lo deseado es el sonido del propulsor, especialmente en un rango medio de revoluciones, si bien no llega a ser nada molesto.
Sin lugar a dudas, en autopistas y autovías es donde el Q8 diésel se siente especialmente cómodo. Aquí, la mecánica trabaja a bajas revoluciones y la suspensión, que tiene el punto justo de firmeza, hace que los recorridos sean muy cómodos. Como es de esperar, hay una sensación de aplomo evidente y mucha estabilidad.

Esta estabilidad, junto a los neumáticos de dimensiones generosas que monta este todocamino, supone una gran ayuda en zonas de curvas. Incluso a un mayor ritmo y en el modo deportivo de conducción (que cambia principalmente la relación de marchas), el Q8 se siente muy bien plantado, aunque también deja claro que esta versión no está enfocada a la deportividad.
La dirección tiene un tacto suave y no es especialmente directa, pero es adecuada. Ahora bien, el peso se deja notar en ocasiones, el tacto del freno es algo blando y la caja de cambios con convertidor de par hace que las subidas y bajadas de marcha no sean especialmente rápidas. Evidentemente, no es una receta pensada para exprimir las cualidades de este SUV en una carretera de curvas.
Ahora bien, en otro tipo de vías es donde sí ofrece grandes cualidades. En carretera es especialmente cómodo y en ciudad se maneja de forma agradable, en parte por esa dirección de tacto blando que hace que la conducción en zonas reviradas sea más sencilla. Eso sí, tendrás que acostumbrarte antes a la anchura de la carrocería.

Cuando ya te has hecho a cuestiones como sus dimensiones, conducir el Audi Q8 45 TDI te deja claras las intenciones de esta variante: se trata de un SUV deportivo, a pesar de su diseño y los toques del acabado S; tampoco es un todoterreno, aunque tenga un modo Offroad que sube la suspensión.
Lo que sí es, es un SUV premium para el día a día muy satisfactorio. Es cómodo y amplio, transmite calidad nada más subirte a él y una sensación de aplomo y seguridad constante al volante. Podría tener un empuje más notorio, sí, pero cumple con lo necesario mientras es capaz de firmar consumos de 7,9 litros a los 100 km sin esfuerzo.
Precio y rivales del Q8 45 TDI
Ahora bien, ¿cuánto te costará esta experiencia premium diésel para la vida diaria? Por supuesto, no es para todos los bolsillos, ya que el precio del Audi Q8 45 TDI arranca en 100.360 euros. Eso sí, el acabado Black Line sube la factura a 103.160 euros y elementos como las llantas de 23 pulgadas añadirán otros 895 euros a la cuenta.
Sea como fuere, esto es algo que el todocamino de la firma de los cuatro aros tiene en común con sus rivales. Por ejemplo, el BMW X6 en su versión diésel xDrive30d M Sport de 298 CV se encuentra por 101.950 euros y el Mercedes GLE Coupé 300 d 4MATIC de 269 CV parte de 104.614 euros en estos momentos. “Premium” no es sinónimo de “barato”.
Nuestro veredicto

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

