Andreas Preuninger es el responsable de los Porsche GT: "Me rechazaban. Me presenté siete u ocho veces"

Andreas Preuninger, jefe del departamento de GT de Porsche
Andreas Preuninger, jefe del departamento de GT de Porsche

En general, nada de lo que Andreas Preuninger dice me decepciona. Su cargo oficial en Porsche es “jefe de proyecto de vehículos GT”, pero también podrías llamarlo el Padrino de todos esos Porsche que deseas con todas tus fuerzas: GT3, GT3 RS, S/T, GT4 RS, Boxster Spyder RS, GT2 RS… ya te haces una idea. Es un tipo especial.

Y me encanta hablar con él de los 911 o simplemente de coches. Y cuando le pregunto por su proyecto soñado, ese al que se suele responder con un “sin reglas, olvida las emisiones y vuélvete loco”, duda unos segundos y básicamente responde: “El S/T y el GT3 RS”. No es precisamente una revelación… aunque, pensándolo bien, es la respuesta perfecta. Y la única que podía dar. Y quizá es por eso que nuestros compañeros de Top Gear UK le han dado un precio a su trayectoria profesional.

Porque el 911 en general, y los modelos de la división Motorsport en particular, van de una evolución constante. Ganancias de prestaciones perseguidas sin descanso, el análisis minucioso de cada detalle para rozar la perfección. 

Esta filosofía no nace solo de los desafíos actuales a la hora de desarrollar deportivos —normativas de ruido y emisiones, por ejemplo—. Está en el ADN de los coches del departamento GT y de quienes afinan con mimo y precisión cada aspecto dinámico de estos deportivos. Imaginar algo fuera de ese proceso, para Preuninger, no tiene sentido.

La respuesta revela una verdad fundamental sobre él y sobre la filosofía del departamento GT: olvida los mundos de fantasía, no lamentes las regulaciones cada vez más estrictas y céntrate en hacer que la fórmula del 911 sea lo más emocionante, intensa y disfrutable posible. ¿Qué puede ser más divertido que un S/T y un GT3 RS, los últimos y mejores productos de carretera y circuito desarrollados bajo su mirada? Pues aún no lo han descubierto.

Andreas no “inventó” la línea GT3, pero probablemente la ha moldeado más que nadie. Aunque entrar en Porsche no fue fácil. “Mi padre trabajaba en un proveedor de Porsche y tenía mucho contacto con Weissach”, recuerda. “Así que lo visité por primera vez en los años 80, creo. Y fue inmediato: supe que quería trabajar en Porsche, en Weissach".

Tras estudiar Ingeniería del Automóvil en la universidad, un joven y entusiasta Andreas solicitó trabajo una vez. Y luego otra. Y otra más. “Me rechazaron”, sonríe. “Creo que envié mi currículum siete u ocho veces, cada vez en una carpeta distinta con colores RS. Una amarilla, otra verde, y así…”

Después de un tiempo en un proveedor español, Preuninger tuvo su oportunidad en Engineering Services. “Entonces usábamos alrededor del 30 por ciento de nuestra capacidad de ingeniería para proyectos externos de otros fabricantes”, recuerda. “Era todo confidencial, claro. Pero hicimos cosas chulas, como el motor V-Rod para Harley-Davidson. Yo llevaba proyectos con VW, Audi y SEAT.

“Fue la oportunidad perfecta para conocer Weissach, porque tenía que trabajar con todos los departamentos y con gente muy talentosa. Bueno, con todos menos con el que realmente quería: Motorsport".

Por suerte para todos los aficionados, su momento llegaría. Se apuntó a la Porsche Sport Driving School, donde ingenieros, comerciales y personal de marketing aprendían primero a conducir bien y luego a transmitirlo a los clientes como instructores en su tiempo libre. “Esto me puso en contacto con los 911 que quería conducir”, sonríe Andreas. “De hecho, fue el primer 996 GT3. Y me enamoré. Totalmente. Las altas revoluciones, el bajo peso… era algo especial".

Una evolución constante en los Porsche GT

Y su amor no era ciego. “Sabía que podía hacerlo mejor”, dice. Una conversación casual con Hartmut Kristen (VP de ventas y marketing y figura clave en el proyecto del 996 GT3) en una fiesta de cumpleaños le dio la oportunidad. “Le di mi opinión sobre el coche y estuvo de acuerdo en que iba por buen camino. Increíblemente, me preguntó si quería ser el jefe de proyecto de la segunda generación, el 996 GT3 MkII". Ni en una película.

“Lo pensé un rato”, dice con una sonrisa, antes de admitir que no fue tan frío. “No, dije que sí antes de que terminara la frase. Era eso. Mi sueño hecho realidad".

La filosofía de mejora continua, motores de altas revoluciones, bajo peso, chasis muy reactivos y llevar todo al extremo ha sido la seña de identidad del departamento GT desde entonces. 

Por ejemplo, el primer GT3 RS (también de la generación 996) se creó realmente para homologar un nuevo portamanguetas de suspensión. El plan original era fabricar 200 GT3 con la pieza nueva para mejorar los coches de carreras. Eficaz, pero nadie se habría enterado.

En su lugar, Andreas propuso un camino mucho más radical: un modelo todavía más ligero, más agresivo y más enfocado al circuito para probar de verdad si había mercado para un coche de carreras matriculable. Marketing dijo que sería un desastre comercial, pero acabó creando un segmento entero que Porsche domina desde hace más de 20 años.

Incluso una charla breve basta para ver que el entusiasmo irreprimible de aquel joven de la fiesta sigue vivo en Andreas Preuninger, aunque su vida es más compleja que entonces. 

“La libertad era total”, explica. “Ni siquiera nosotros éramos conscientes de lo afortunados que éramos. Equipos pequeños, de 15 o 20 personas, trabajando casi en las sombras". Pero aunque la complejidad y la responsabilidad se hayan multiplicado, la misma pasión y atención al detalle guía cada decisión sobre el próximo modelo del departamento GT.

“La filosofía central es usar toda la tecnología disponible para crear un coche que te haga sonreír desde el primer momento. Ese es el objetivo número uno”, afirma Preuninger. “Claro que tenemos competencia, claro que queremos ganar, ser más rápidos en Nürburgring. Eso se da por hecho. Pero más importante aún es crear algo para el entusiasta que disfruta de conducir por el simple hecho de conducir. Da igual si es un S/T, un Spyder RS o un GT3 RS. Cada uno cambia los parámetros del producto final, pero todos están unidos por el puro disfrute".

Esa claridad de ideas, esa energía incansable por mejorar e innovar y esa capacidad para aprovechar el talento de Weissach y aplicarlo a proyectos perfectamente concebidos es lo que impulsa al departamento GT a cotas cada vez más altas. Lo que convierte a la gama GT de Porsche en el referente eterno.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.