Con 525 CV y el V8 M156 atmosférico, el Mercedes E63 AMG W212 puede ser el sleeper más discreto

Mercedes Clase E W212 AMG.
Mercedes Clase E W212 AMG.

Puede que parezca una simple berlina por fuera, pero bajo el capó esconde una auténtica bestia en forma de V8 atmosférico con 525 CV. Así era el Clase E W212 preparado por AMG.

Con el término ‘sleeper’ se entiende aquellos coches que, por su aspecto exterior, no esperarías grandes prestaciones y, sin embargo, bajo el capó ocultan una auténtica bestia. En este grupo podemos incluir el Mercedes AMG W212 con su motor V8 de 525 CV.

Exactamente, hablamos del Mercedes Clase E código W212, es decir, la cuarta generación si empezamos a contar desde el restyling que recibió el W124 en 1993, cuando apareció, por primera vez, la denominación Clase E. No obstante, podemos considerar como antecesores de la Clase E al W123, que a su vez, reemplazó a los W114 y W115.

Pero dejémonos de historias. En 2009 debutó nuestro protagonista de hoy, el W212, que presentaba una evolución estética con respecto a su predecesor, el W211. Esa evolución se reflejaba en el abandono de las formas redondeadas por líneas más rectas y la adopción de unos grupos ópticos dobles, pero cuadrados, en lugar de redondos.

El nuevo Clase E crecía hasta los 4,87 metros de largo (4,89 metros en la versión familiar) y también estuvo disponible en versiones Coupé y Cabrio, abandonando la denominación CLK de la generación anterior.

El Mercedes Clase E W 212

Los mayores cambios se concentraron en el equipamiento. Era la época en la que estaban en auge las pantallas y este nuevo modelo ofrecía un salpicadero más digitalizado, con una pantalla central para el sistema multimedia. Eso sí, el tamaño estaba muy lejos de lo que se lleva hoy.

La ergonomía era muy elevada y la combinación de botones, mandos y pantallas, así como la ubicación de uno de los elementos era bastante buena. Lo mismo se podía decir de la calidad de los materiales y el nivel de ajuste de las piezas.

En 2012, el W212 recibió un lavado de cara que retocó el frontal, cambiando los faros cuadrados por una óptica más estilizada y, por primera vez, algunas versiones prescindían de la estrella en el morro, trasladándose a la parrilla central, como en los modelos más deportivos.

En cuanto a la oferta de motores, era muy extensa, como era habitual en Mercedes, con versiones de gasolina y diésel, con y sin sobrealimentación, con bloques de cuatro, seis y ocho cilindros. Aunque la gran novedad fue la inclusión, por primera vez, de versiones híbridas.

No obstante, nosotros nos vamos a detener en la variante tope de gama, aquella que llevaba el apellido AMG y equipaba un motor V8 atmosférico, de esos que han pasado a mejor vida, con nada menos que 525 CV de potencia. Ese era el Mercedes E 63 AMG.

M156, el V8 atmosférico del Mercedes Clase E AMG W212

Motor M156 del Mercedes Clase E W212 AMG.
Motor M156 del Mercedes Clase E W212 AMG.

La versión AMG del Clase E W212 equipó dos motores distintos, dependiendo del momento de su comercialización. El que nos ocupa aquí es el primero de todos, que utilizó hasta la actualización del modelo, cuando pasó a un motor turboalimentado.

Inicialmente, el W212 AMG montó un motor V8 atmosférico de 6.3 litros. Este propulsor se conocía internamente con el código M156 y fue el primer motor V8 diseñado de forma autónoma por Mercedes-AMG y no basado en un motor de Mercedes, como los anteriores.

A pesar de que se comercializaba como un 6.3, en realidad tenía una cilindrada de 6.208 centímetros cúbicos, en homenaje al motor M100 de 6.3 litros, el primer V8 de producción de la marca alemana, aunque el principal motivo era cumplir con la legislación fiscal alemana, que obliga a redondear a la centena.

Mercedes concibió este motor para utilizarlo en muchos modelos deportivos y de alto rendimiento, con una amplia variedad de potencias. Debutó en el CLK AMG de 2007, con una potencia de 474 CV y 630 Nm de par.

Un motor que recogía toda la experiencia de AMG

Mercedes Clase E W212 AMG con el motor V8 6.2 de 525 CV
Mercedes Clase E W212 AMG con el motor V8 6.2 de 525 CV

A la hora de hacer el M156, los ingenieros de AMG pusieron toda su experiencia adquirida en 30 años de carreras. El bloque estába construido con una aleación de aluminio y silicio para reducir el peso y maximizar el intercambio de calor.

Los cilindros estaban recubiertos con una capa de plasma para aumentar la dureza de las paredes, al tiempo que minimiza la fricción y llevaba un cigüeñal de acero forjado con contrapesos de alta densidad insertados.

Asimismo, utilizaba una cabeza con doble árbol de levas, construida también con aleación de aluminio y silicio, con cuatro válvulas verticales por cilindro. La cámara de combustión era hemisférica con válvulas de admisión de 40 milímetros y válvulas de escape de 34 milímetros.

El V8 M156 del W212 AMG entregaba una potencia total de 525 CV a 6.800 vueltas y 630 Nm de par a partir de las 5.200 vueltas. Combinado con una transmisión automática de siete relaciones, aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y alcanzaba una velocidad máxima limitada a 250 km/h.

El Clase E W212 AMG con este motor V8 era una berlina con la que se podía viajar muy rápido, sin renunciar a un ápice de confort. A partir del lavado del modelo, en 2012, Mercedes introdujo una modificación de este propulsor, conocido como M157.

Esta versión incorporaba la sobrealimentación por turbocompresor y reducía la cilindrada hasta los 5.4 litros, pero elevaba la potencia hasta los 557 CV. Además, la marca añadió una variante AMG S, que alcanzaba los 585 CV. Finalmente, el M156/157 fue sustituido por el M177, que emplea un V8 biturbo de 4.0 litros y se comercializa en la actualidad.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España