El Porsche Carrera GT con su motor V10 es uno de los mejores roadster jamás fabricados. Gemballa puso sus ojos en 25 de ellos y los acercó a los 700 CV

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El Porsche Carrera GT fue un superdeportivo que llegó al mercado de casualidad, pero el especialista Gemballa hizo una espectacular modificación para 25 privilegiados: el Mirage GT.
Uno de los mejores superdeportivos es el Porsche Carrera GT con su motor V10. No ya sólo de la marca alemana, sino en general. Pertenece a esa estirpe de buques insignias de Stuttgart que inició el 959. Pero Gemballa le metió mano para incrementar la potencia de su motor.
Gemballa siempre fue un especialista en las modificaciones del Carrera GT. Más tarde llegaron otros, pero el preparador alemán fue el primero y forjó su reputación con este coche mientras otros aún intentaban descubrir qué hacer con él.
En 2007 Gemballa presentó su versión, el Mirage GT, poco después de que Porsche cesara la producción del modelo. La firma alemana logró convencer a 25 propietarios del Carrera GT para que mejoraran sus coches y ahora uno de ellos saldrá a subasta.
Este Mirage GT en particular corresponde al número 24 de los 25 que se fabricaron y se ofrece en el portal Mecum Auctions en su evento de subastas en Monterey. Se cree que esta unidad es uno de los pocos ejemplares que existen en Estados Unidos y, al parecer, fue uno de los Mirage GT más caros jamás fabricados.
El exterior luce un color Lime Rock Gray Metallic con varios detalles en Sun Yellow, incluyendo los grupos ópticos, los emblemas y las tapas del motor. Como parte de la modificación, Gemballa añadió una carrocería completamente nueva, incluyendo un frontal personalizado con un llamativo parachoques y capó.
Los cambios continuaron en los laterales con nuevos faldones, mientras que en la parte superior encontramos una gran toma de aire en el techo, algo que creemos que el Carrera GT debería haber traído de fábrica desde el principio.
La parte trasera del Porsche Carrera GT también presenta numerosas novedades, como un gran alerón, un nuevo difusor y cuatro tubos de escape exclusivos.
El V10 de 5.7 litros sube hasta los 654 CV
Gembella no sólo modificó el exterior del Porsche Carrera GT, sino también el interior. Incluye una tapicería de Alcantara gris pizarra con costuras amarillas, que combina a la perfección con el acabado exterior.
También cuenta con abundante fibra de carbono, incluso en el túnel de transmisión y el salpicadero. El Mirage GT dispone además de una pantalla de infoentretenimiento más moderna que la del Carrera GT original.
Aunque la joya de la corona está en su mecánica. Normalmente, un preparador que toque un superdeportivo de hace años añadiría un sistema de sobrealimentación, ya sea un turbo o un compresor, para incrementar la potencia.
Lo bueno de Gemballa es que no recurre a eso. El V10 de 5.7 litros permanece atmosférico, con su sonido característico, pero ha introducido un nuevo sistema de escape de acero inoxidable, que elevó la potencia a 654 CV, frente a los 612 CV originales.
Un superdeportivo que llegó de casualidad
En el Salón de París del 2000, Porsche presentó el primer prototipo de lo que luego sería el Carrera GT, un superdeportivo que llegó casi de casualidad.
Dos años antes, en las 24 horas de Le Mans de 1998, se impuso el Porsche 911 GT1 y la marca se propuso hacer lo mismo con la categoría LMP. Para ello, desarrolló un nuevo proyecto con los nombres en clave 9R3 o LMP2000.
Recuperaron un antiguo proyecto de 1992, un motor V10 de 3.5 litros que había desarrollado para la F1, en concreto, para equipo Footwork Arrows.
En marzo de 1999, los ingenieros introdujeron algunas mejoras para aumentar la fiabilidad e incrementaron la cilindrada hasta los 5.0 o 5.5 litros, cambiando la inyección de combustible.
Finalmente, unos meses después, Porsche canceló el proyecto. Según explicó el entonces CEO de la marca, Wendelin Wiedeking, todos los recursos se destinaron al Porsche Cayenne. Sin embargo, siempre hubo rumores de que, en realidad, el Grupo VAG no quería un enfrentamiento directo entre Porsche y Audi, como hemos dicho.
Pero el V10 que montaba el LMP 2000 era demasiado bueno para renunciar a él. En lugar de guardarlo en un museo, Porsche lo rediseñó como pieza central de un superdeportivo homologado para circular por carretera.
Ese superdeportivo fue el Porsche Carrera GT, que se presentó en el Salón de París, aún como prototipo. Justo antes de destaparse, Walter Röhrl lo condujo bajo la lluvia desde el Arco del Triunfo hasta el Louvre, ante la mirada de los medios de comunicación internacionales.
La gran acogida que tuvo en la cita parisina, unido a los beneficios que estaba reportando el Cayenne desde su comercialización en 2002, hizo que Porsche decidiera llevarlo a producción.

