Prueba Jeep Grand Cherokee Trackhawk. ¡Un matón de 707 CV!

El más malote del grupo.

Los SUV deportivos están de moda, incluso en segmentos muy alejados del lujo. No obstante, en esta inmensa manada, hay un ejemplar que destaca por su locura, por su manera brutal de proporcionar sensaciones y por un nivel de prestaciones que, salvando al Tesla Model X, se encuentra en lo más alto. La prueba del Jeep Grand Cherokee Trackhawk y sus 707 CV no es apta para todo el mundo. Nosotros le hemos echado valor y en estas líneas te cuento lo que se siente al cabalgar sobre esta bestia americana desbocada. Sin duda, una de las pruebas de coches que más nos ha gustado hacer.

El Jeep Grand Cherokee es un SUV de lujo que no termina de gustar del todo en nuestro país, probablemente debido a una imagen algo menos potente que la de los SUV alemanes. No obstante, tiene mucho y bueno que ofrecer. El Jeep Grand Cherokee Trackhawk, no obstante, no busca ser un SUV lujoso, confortable o refinado. Tampoco hará que llegue al Everest como un marqués. Su objetivo es burlar las leyes de la física y, gracias a su monumental propulsor V8 de 6.2 litros, el mismo que utiliza el Dodge Challenger Hellcat, catapultar sus 2,4 toneladas de cero a cien en unos alucinantes 3,3 segundos. Sí, no es broma.

 

Jeep Wrangler 75th Salute Concept

 

Se podría decir que es SUV Muscle Car, un coche con rabia, un auténtico dragster para arrancar el asfalto como lo hace el brutal Dodge Challenger Demon. Ahora bien, ¿es un auténtico SUV deportivo o solo es bueno acelerando en línea recta? Sin duda el gran motor en el eje delantero hace que su comportamiento pueda ser algo subvirador, no obstante, hay tecnología detrás para intentar llevarlo por el camino correcto.

El un coche exigente a sus mandos, tanto por su peso como especialmente por el comportamiento salvaje de su mecánica. En el modo track, que deja los controles de ayuda a la conducción al mínimo, es un coche tan exigente como estimulante. El subviraje desaparece a base de gas y cuando le pillas el tranquillo, es un coche con el que te lo puedes pasar muy bien en curvas. Si te lo propones el sobreviraje hará acto de presencia, por eso deberás tener muy claro lo que tienes bajo tus manos: no es un juguete manejable por cualquier y desde luego no es un buen coche para novatos.

En cambio, en carretera el Jeep Grand Cherokee más potente es el típico coche con doble carácter. Si quieres ir relajado, puedes hacerlo, envuelto en una atmósfera bastante lujosa con cuero por todas partes. Sorprende que es bastante silencioso en el interior, e incluso me atrevería a decir que confortable. Hunde el pedal derecho sobre la moqueta y olvídate del silencio: el bramido del V8 envuelve cada centímetro del interior en una melodía que se puede escuchar a cientos de metros.

 

 

Otra de las particularidades es su sistema de Launch Control. Es el verdadero responsable de conseguir esa brutal cifra de aceleración, ya que ajusta los controles de ayuda a la conducción, busca optimizar el reparto de par para mejorar la tracción así como otorga al motor todo el rendimiento posible. Esta maniobra es tan fácil como apretar un botón, hundir el pedal del freno, después el acelerador, soltar el freno y ale, ¡a volar! En Jeep aseguran que es un sistema fiable, aunque por supuesto hace que muchos componentes del coche sufran: nosotros lo probamos unas 150 veces, sí, somos unos viciosos, con diferentes tipos de neumáticos y el sistema siempre respondió a la perfección, sin un rastro de agotamiento o fallo en algún componente.

Hay SUV deportivos y SUV deportivos. Este se podría considerar como un SUV salvaje, indomable y solamente al alcance de aquellos que busquen un coche exigente y único. El Jeep Grand Cherokee Trackhawk de esta prueba fue diseñado y fabricado para poner en apuros a coches como el Porsche Cayenne Turbo o el Range Rover Sport SVR. Quizás no sea tan eficaz como estos, pero sin duda pone un punto de humor, teatro y diversión en su manera de hacer cualquier cosa. Es probablemente el SUV más emocionante que puedes comprar, mientras que su precio, 85.000 dólares, es una auténtica ganga. ¿Entiendes por qué odiamos a los americanos? Por cosas como esta.
 

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