El espíritu del Clio Williams vuelve a las calles con la renovación del Renault 5 e-tech

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El Renault 5 presenta su primera gran actualización, con la que el coche eléctrico llega más lejos y está más equipado.
El Clio Williams seguramente sea una de las versiones más queridas de la historia del utilitario, así que tenemos una buena y una mala noticia para los aficionados. La buena es que vuelve a las calles, la mala es que no es de la manera que nos gustaría: se trata de una combinación de colores que recuerda al icono dentro de la renovación que recibe el Renault 5 e-tech.
Y es que la marca francesa ha decidido actualizar uno de sus modelos de cero emisiones más exitosos con una serie de cambios que, aunque no alteran su diseño de manera radical, sí afectan a algunos de los aspectos más importantes del utilitario, como son su autonomía, su equipamiento y sus posibilidades de personalización.
La actualización llega cuando el Renault 5 ya se ha consolidado como uno de los referentes entre los utilitarios eléctricos, así que Renault no ha optado por una transformación especialmente profunda, sino por introducir mejoras concretas allí donde pueden marcar diferencias.
La carrocería mantiene prácticamente intactas sus formas retro, aunque recibe nuevas posibilidades de personalización entre las que destaca el nuevo Rojo Llama, que estará disponible en buena parte de la gama, mientras que también se incorpora el Gris Esquisto para determinados acabados. A estas opciones se suman nuevos adhesivos para techo y aletas y unas llantas Techno que pueden incorporar un acabado dorado.
Son precisamente éstas las que asociadas al tono de carrocería azul y a otros detalles también rematados en dorado, como el emblema del lateral o el marco de las ventanillas, generan esa sensación de revival del mítico Renault Clio Williams.
En el habitáculo los cambios estéticos son más discretos, básicamente el acabado Iconic sustituye su anterior tapicería amarilla jaspeada por una nueva azul con el mismo acabado, centrándose sobre todo en la incorporación de nuevo equipamiento.

En la consola central hay un nuevo cargador inalámbrico magnético y refrigerado para teléfonos móviles, capaz de recuperar hasta el 50 % de la batería del dispositivo en una hora y que la marca asegura que evita que el smartphone se sobrecaliente. El asistente del coche puede recibir, mediante una actualización opcional, a Gemini, el asistente con IA de Google; y están disponibles dos gigabytes de datos móviles mensuales durante tres años.
Otro cambio relevante es la incorporación de un nuevo modo de conducción denominado Smart, que sustituye al anterior MySense y selecciona automáticamente entre los programas Eco, Confort y Sport en función del tipo de conducción que se esté llevando a cabo.
Sin embargo, las novedades más interesantes no están a simple vista, si no que la marca francesa ha mejorado tanto el rendimiento de las mecánicas ya existentes, como va a ampliar en el corto plazo la gama con una motorización de acceso mejor.
Empezando por esta, que recibe el nombre de Five, abandona la combinación formada por un motor de 70 kW, equivalente a 95 CV, y una batería de 40 kWh para adoptar un nuevo sistema de mayor rendimiento: el protagonista es ahora un motor eléctrico de 80 kW, unos 110 CV, asociado a una batería de 36,5 kWh con tecnología LFP y arquitectura cell-to-pack.
Aunque la pila es más pequeña y permitirá homologar hasta 305 km de autonomía y, la clave es que es compatible con carga en corriente continua con una potencia máxima de 80 kW. Además, claro está, la elección de una química LFP en lugar de una NMC busca lograr un coste potencialmente más contenido que se ajuste a la versión de acceso.
Además, el nuevo motor también mejora las prestaciones: el Renault 5 Five puede acelerar de 0 a 50 km/h en 3,5 segundos.

En las versiones superiores Renault ha conseguido aumentar la autonomía de los dos sistemas de baterías existentes mediante mejoras en la gestión electrónica y la aerodinámica, con nuevos retrovisores y modificaciones introducidas en los bajos de la carrocería que permiten reducir las pérdidas y aprovechar mejor la energía almacenada sin necesidad de aumentar la capacidad de las baterías.
Así, la batería de 40 kWh asociada al motor de 90 kW, equivalente a 120 CV, pasa a ofrecer hasta 315 kilómetros de autonomía WLTP, frente a los 312 anteriores. Más notable es el salto de la versión Comfort Range, con batería de 52 kWh y motor de 110 kW, unos 150 CV, que eleva su autonomía hasta 430 kilómetros, frente a los 410 kilómetros homologados anteriormente.
Por el momento no se ha anunciado fecha para la llegada de esta revisión, ni cuál será el precio de la renovada versión de acceso.


