¿Cómo han evolucionado los superdeportivos McLaren F1, P1 y W1?

Courtesy of RM Sotheby's

Los tres grandes superdeportivos de McLaren han marcado diversos hitos a lo largo de 30 años. ¡Estos han sido sus principales cambios y mejoras!

En la década de 1990 apareció una nueva generación de superdeportivos. Con motores de combustión de alto rendimiento y materiales compuestos como la fibra de carbono. Y McLaren fue una de las marcas pioneras en este campo.

Casi 30 años después, los británicos con sede en Wokin han fabricado algunos de los coches deportivos más espectaculares de todos los tiempos. Entre ellos, los McLaren F1, el mítico McLaren P1 y el nuevo McLaren W1. ¿Cómo les han sentado los años y cuáles han sido sus principales diferencias y cambios?

McLaren F1, P1 y W1 han traducido el avance imparable de la tecnología

Muchos creen que el McLaren F1 nació de una pequeña broma, un intento de batir al Ferrari F40 y de demostrar lo que podría hacer un equipo de Fórmula 1. Y se dice que Gordon Murray, su diseñador, hizo un boceto en una servilleta por aburrimiento.

A finales de la década de 1980 comenzó su desarrollo y el primer coche se fabricó en 1992. Llegarían 106 unidades hasta 1998 con un diseño revolucionario: puertas diédricas y tres plazas, con el conductor sentado en el medio.

Equipó un motor V12 a 60º atmosférico de 6,1 litros firmado por BMW. En aquella época, McLaren no tenía aún la capacidad de fabricar unidades de potencia propias. Pero sí de crear un chasis monocasco de fibra de carbono y una carrocería sobresalientes. Con múltiples elementos en titanio, magnesio y kevlar.

Con un peso de 1.140 kg y hasta 680 CV de potencia, pudo acelerar de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y consiguió batir el récord mundial de velocidad con 391 km/h de máxima. McLaren consiguió brillar son su primer coche.

La marca comenzó su andadura con buen pie, pero en 2013 se presentó el McLaren P1. Su sucesor espiritual en una época novedosa. Un coche que se alineó con otros dos bólidos para formar la Santísima Trinidad de los superdeportivos: el Ferrari LaFerrari y el Porsche 918.

Fue un coche híbrido con un motor V8 a 90º biturbo de 3,8 litros. Un bloque que ha acompañado a la marca a lo largo de los años hasta el moderno McLaren Artura, el primero en usar un V6 biturbo en la historia del fabricante.

El sistema de ayuda eléctrica elevó a cotas inesperadas el rendimiento del P1, que conservó sus puertas diédricas, pero perdió los tres asientos. Con una estética muy evolucionada y la indiscutible firma de McLaren en las aperturas aerodinámicas y los faros, rápidamente se convirtió en otra leyenda.

Desarrolló 916 CV y 900 Nm de par con unos 1.490 kg de peso. Podía acelerar de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos y alcanzar 350 km/h de velocidad máxima. Solo se produjeron 350 unidades y si quieres una actualmente, te tocará pagar unos cuantos millones de euros.

Sin embargo, llegamos a la era moderna con el McLaren W1. ¿Qué queda por mejorar? Pues mucho, sin duda. Sigue siendo un bólido de tracción trasera e híbrido, con un motor V8 biturbo de 4,0 litros y muchos materiales ligeros. Pero ahora, todo se ha conjuntado de forma más inteligente.

Para empezar, consigue generar 1.275 CV con 1.399 kg de peso. Más ligero que su predecesor, gracias a elementos como suspensiones diseñadas y fabricadas con impresión 3D por Czinger. Con un monocasco de carbono llamado Aerocell y asientos integrados en el mismo.

Curiosamente, también pierde sus puertas diédricas en favor de alas de gaviota, revoluciona el concepto de aerodinámica activa con múltiples flaps y un alerón trasero extensible y una gestión eléctrica derivada directamente de la F1. ¿Su precio? También ha evolucionado. Hasta los 2,4 millones de euros con solo 399 unidades. El coste de un 0 a 200 km/h en 5,8 segundos.

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