En los 90 era una berlina deportiva que enamoraba a los alfistas. Ahora, el Alfa Romeo 155 acaba de recibir su primer restomod con un motor V6 que además es biturbo. El secreto es que es un Giulia QV

El 55–SGT se configura como un tributo a uno de los iconos más victoriosos del automovilismo de los años 90, que ganó el DTM contra todo pronóstico.
Era cuestión de tiempo que el Alfa Romeo 155 que alcanzó la fama por ganar el DTM en los 90 recibiera un restomod en esta época en la que florecen compañías pequeñas dedicadas a recuperar estos símbolos del automovilismo.
Una de esas empresas es SGT Automobili, que ha presentado el 55-SGT, un verdadero tributo sobre cuatro ruedas a los hombres y al automóvil protagonistas de aquella época dorada que, desgraciadamente, nunca volverá.
Según la compañía, el proyecto nace con el ambicioso objetivo de dar vida a una “especial de carretera”, desarrollada a través de un riguroso proceso de validación técnica y dotada de documentación de homologación internacional.
No obstante, la firma italiana asegura que el 55-SGT no es una réplica, ni un restomod, ni mucho menos un simple ejercicio nostálgico, sino la visión contemporánea de lo que un vehículo nacido para las carreras sería hoy, aprovechando la tecnología, los materiales y los conocimientos de ingeniería actualmente disponibles.
El 55-SGT se basa en el Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio
La base constructiva del 55-SGT es una las mejores arquitecturas automovilísticas jamás desarrolladas como es la del Alfa Romeo Giulia, pero mejorada para incrementar las prestaciones, la rigidez estructural y la conexión con el conductor.
La intervención ha afectado a cada área del vehículo, desde el chasis hasta la carrocería, desde la transmisión a la aerodinámica, hasta las suspensiones y la ergonomía. Cada componente se ha analizado, optimizado o completamente rediseñado según un pliego de condiciones.
El 55-SGT conserva el noble genoma de la plataforma de partida pero que, bajo el perfil técnico y dinámico, representa un proyecto completamente nuevo.
El resultado es un coche capaz de transmitir al conductor sensaciones auténticas y emocionantes; un vehículo perfectamente a gusto tanto entre las curvas más extremas de un circuito de carreras, como en las carreteras del día a día, donde es capaz de ofrecer un buen confort de marcha.
Sistema de control basado en tres pilares

SGT Automobili ha desarrollado un sistema de control del vehículo que permite adaptar en tiempo real el carácter a la voluntad del conductor, exactamente como en un coche de carreras.
Este sistema de basa en tres pilares: una transmisión configurable, una suspensión regulable y el motor V6 2.9 litros biturbo del Giulia Quadrifoglio con tres mapas de potencia.
En primer lugar, la transmisión configurable permite al piloto modificar progresivamente el reparto de par mediante un selector, pasando de un canónico 50/50 al 100% en el eje trasero.
Por su parte, las suspensiones regulables ajustan el reglaje a medida, a través de tres configuraciones preestablecidas: Soft, Medium y Hard. Asimismo, permiten preparar el vehículo para cada escenario de uso.
La compresión y la extensión son regulables por separado en el eje delantero y trasero, con una escala de -5 a +5, garantizando al piloto la posibilidad de crear su reglaje ideal.
Por último, el motor está dotado de tres mapas que entregan 520, 560 y 620 CV de potencia máxima, cada uno combinado con una estrategia de control específica.
Todo esto se completa con el Modo Race, dedicado a los puristas. Asegura la máxima caballería disponible, mientras los controles electrónicos de tracción y estabilidad “se hacen a un lado”.
Opening Edition

La producción del 55-SGT estará limitada a sólo 55 unidades, como refleja el nombre del modelo. Pero las diez primeras corresponderán a la edición Opening Edition, reservada a un círculo seleccionado de embajadores globales de la marca y del proyecto.
El 55-SGT Opening Edition se ha concebido como un auténtico estandarte de SGT Automobili, un derroche de calidad, excelencia técnica y electrizantes prestaciones, con interiores totalmente en fibra de carbono vista y tapicería acabada con elegantes costuras en contraste.
El equipamiento técnico incluye amortiguadores SGT de frecuencia dedicada para el eje delantero y trasero con sistema de tres vías y depósito independiente, completamente regulables y dotados de sistema lifter en las cuatro ruedas.
Presente también un paquete aerodinámico con detalles en fibra de carbono vista. Además, cada uno de los diez ejemplares contará con una placa identificativa específica y numerada.
Dos versiones especiales: Stradale y Trofeo

Además, SGT Automobili va a desarrollar dos ediciones especiales: el 55-SGT Stradale y el 55-SGT Trofeo, este último homologado para carretera, pero concebido para la pista.
La compañía italiana producirá 55 unidades de ambas ediciones. Cada una será un ejemplar único, gracias a un programa de sastrería de ingeniería sin precedentes, hecha a medida para el cliente, elevándose al estatus de purísima one-off.
Ningún 55-SGT en el mundo será igual a otro,según afirma la marca. Pero todos ellos serán una referencia indiscutible en términos de estilo, prestaciones y placer de conducción.
1993, el año en que el Alfa Romeo 155 se impuso a los alemanes

Tras dominar el Campeonato Italiano de Superturismo, un constructor italiano decidió medirse en el Campeonato Aleman de Turismos en Alemania. En aquellos años, el DTM representaba el desafío reina para los vehículos de turismo con gran seguimiento de público.
Nació una verdadera fiera de competición con carrocería de carbono, motor V6, tracción 4x4 y cambio semiautomático secuencial de seis marchas.
El equipo italiano era en aquella época neófito en un campeonato concebido por los principales constructores alemanes. Sin embargo, aquel vehículo exhibió credenciales técnicas extraordinarias ya desde la primera carrera en Zolder, conquistando la pole position y lo más alto del podio.
Fue el inicio de la imparable cabalgata de Nicola Larini, que triunfó en numerosas carreras, hasta proclamarse campeón.
En aquel año, la competitividad del equipo se confirmó con los éxitos de otros pilotos que llevaron al vehículo a conquistar 12 victorias en 20 carreras, entrando por mérito propio en los libros de historia del automovilismo.



