El primer coche de carreras de Ford es más antiguo que la propia marca. Se llama Sweepstakes y gracias a él nació la firma americana

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La Ford Motor Company se fundó en 1903, pero no habría sido posible su creación sin el Sweepstakes, el coche de carreras que Henry Ford fabricó en 1901.
El Ford IMSA GTD Pro Mustang es el coche con el que la firma del óvalo ha competido en la Petit Le Mans, una carrera de resistencia de 10 horas celebrada en el circuito Michelin Raceway Road Atlanta. En concreto, han sido dos unidades con una estética poco convencional: una decoración que hace un homenaje al primer coche de carreras de Ford, más antiguo que la propia marca. Data de 1901 y se llama “Sweepstakes”.
Los dos Ford Mustang de competición que han acudido a la última edición de la Petit Le Mans han llamado la atención por la librea que han presentado, con una elegante combinación de colores. El negro es el principal, sobre el cual destacan acentos en dorado y en rojo. Además, no faltan elementos como el clásico caballo Mustang, aquí combinado con el patrón de la bandera de los Estados Unidos.
Si bien esta decoración puede recordar a coches como los Fórmula 1 de Lotus, lo cierto es que hace referencia a la propia Ford. Según se puede leer en el capó, además de mostrarse el logo original de la compañía, se escribe la frase “Racing since 1901” (Compitiendo desde 1901). Puede no parecer nada del otro mundo, pero la firma del óvalo no fue fundada hasta 1903. En realidad, más que una referencia a los inicios del fabricante como tal, lo es a la historia del propio Henry Ford.
Sweepstakes, el primer coche de carreras de ford

Henry Ford es una de las figuras más reconocidas del automovilismo, no solo en Estados Unidos. Fue el fundador de una de las marcas más grandes del planeta e implementó un proceso de fabricación que más tarde se convirtió en el estándar del sector. No obstante, como muchos personajes exitosos relevantes, no siempre las cosas le fueron como esperaba.
Antes de Ford, el empresario e ingeniero estadounidense fundó la Detroit Automobile Company, una marca de coches que fracasó. Esto supuso un duro golpe para él, de manera que tuvo la idea de competir para recuperar su credibilidad y lanzar otra compañía que pudiera tener más éxito. Era el verano de 1901 y se puso manos a la obra junto a un pequeño equipo.
Oliver Barthel era el diseñador, Ed “Spider” Huff se ocupaba del sistema eléctrico, Ed Verlinden y George Wettrick se encargaban de trabajar el torno y Charlie Mitchell fue el encargado de moldear el metal. Así es como se creó el Sweepstakes, un coche de carreras con el que Henry Ford quería volver a levantarse tras su fracaso empresarial.

El Sweepstakes era de color negro, con algunos elementos dorados y otros en rojo, como las llantas. De ahí se tomaron los colores para los IMSA GTD Pro Mustang. No obstante, la estética era lo de menos, ya que se trataba de un coche bastante avanzado para la época.
Un ejemplo de esto era la especie de sistema de inyección mecánica patentada por Henry Ford que utilizaba, con bujías que ya usaban porcelana como aislante, algo que fue fabricado por un dentista de Detroit. Además, el motor contaba con dos cilindros de gran tamaño para dar una cilindrada de 538 pulgadas cúbicas o unos 8,81 litros.
La potencia era de unos 26 CV y la velocidad máxima llegó a 72 mph o unos 116 km/h, lo que era bastante sorprendente para la época, ya que el récord de velocidad para coches era de 65,79 mph o 106 km/h. El Sweepstakes de Ford era un coche de carreras con todas las letras y así fue inscrito en la carrera que iba a ser celebrada el 10 de octubre de 1901 en el circuito de carreras de caballos de Grosse Pointe, en Míchigan (EEUU). La carrera era conocida como “Sweepstakes”, de ahí el nombre del coche.
Henry Ford no era un piloto de carreras experimentado, así que no tenía muchas posibilidades de ganar. Además, su oponente era Alexander Winton, que sí era un piloto conocido y un fabricante de coches. Desde el inicio de la carrera, Winton tenía la ventaja, pero la fiabilidad jugó en su contra. Esto, sumado a una mejora en el pilotaje de Ford con el tiempo, hizo que el fundador de la firma del óvalo ganara contra todo pronóstico.

Esta victoria no solo le dio al ingeniero la popularidad y credibilidad que deseaba, sino que también atrajo a una buena cantidad de inversores que le permitió continuar sus proyectos. Primero se enfocó en lanzar la Henry Ford Company, que dejó en 1902 por desacuerdos con los inversores. En 1903 fundó la Ford Motor Company, y como se suele decir, el resto es historia.
De esta manera es como fue posible el nacimiento de una de las mayores empresas estadounidenses de la historia y de uno de los fabricantes más influyentes del automovilismo. Todo fue gracias al Sweepstakes de 1901, que en cierto modo inició el legado competitivo del fabricante de Detroit antes de su propia existencia.
