En los años '80 pocos superaban los 200 km/h. Y entonces llegó el Renault 21 Turbo para pulverizar a sus rivales

Renault 21 Turbo
Renault 21 Turbo

El Renault 21 Turbo fue una berlina deportiva de mediados de los ’80 que llegó para competir de tú a tú con grandes nombres como el Peugeot 405 Mi16 o el Ford Sierra XR4.

Hubo una época en la que superar los 200 km/h estaba reservado para deportivos mucho más caros y exclusivos. A mediados de la década de 1980, las berlinas deportivas comenzaban a ganar protagonismo en Europa, pero pocas conseguían combinar prestaciones realmente serias con un planteamiento relativamente práctico para el día a día. En ese contexto apareció el Renault 21 Turbo, una de las creaciones más salvajes y sorprendentes de la marca francesa, un coche que no tardó en convertirse en una referencia dentro del segmento gracias a unas prestaciones que elevaban la media.

El Renault 21 había llegado al mercado en 1986 como una berlina de tamaño medio destinada a competir contra modelos como el Peugeot 405, el Ford Sierra o el Opel Vectra. Sin embargo, Renault llevaba tiempo muy implicada en la competición y quería aprovechar toda esa experiencia para crear una versión capaz de trasladar parte de ese carácter deportivo a la carretera.

El ’matagigantes’: Renault 21 Turbo

Renault 21 Turbo
Renault 21 Turbo

Así nació el 21 Turbo, presentado oficialmente en 1987 y desarrollado por Renault Sport con el único objetivo de fabricar una berlina rápida de verdad sin perder el enfoque racional del modelo original. Un tope de gama con el que Renault entró de lleno en la pugna por tener la berlina de segmento D más rápida y prestacional del mercado.

A nivel estético, el Renault 21 Turbo mantenía unas líneas bastante discretas comparado con otros deportivos de la época. No era un coche especialmente extravagante, aunque sí incorporaba detalles específicos que dejaban claro que no se trataba de un 21 convencional.

El frontal recibía nuevas tomas de aire, paragolpes envolventes y unas llantas específicas, mientras que la zaga incluía un discreto spoiler y una imagen más agresiva. Aun así, seguía siendo un coche sobrio, algo que precisamente terminó formando parte de su personalidad.

La gran revolución estaba bajo el capó. Renault recurrió a un motor de cuatro cilindros y 2.0 litros equipado con un turbocompresor Garrett T3. En sus primeras versiones desarrollaba 175 CV y 270 Nm de par, unas cifras muy elevadas para esos años.

Toda esa potencia se enviaba al eje delantero a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades reforzada, una configuración que obligaba a domar bastante bien el acelerador, especialmente teniendo en cuenta que el coche pesaba poco más de 1.200 kilos.

Las prestaciones eran impresionantes para la época. El Renault 21 Turbo era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 y superaba los 225 km/h de velocidad punta. En determinados mercados y pruebas de la época llegó incluso a rozar los 230 km/h, convirtiéndose en una de las berlinas de tracción delantera más rápidas del mercado europeo.

Baluarte de los coches con ‘turbo-lag’

Renault 21 Turbo Quadra
Renault 21 Turbo Quadra

Buena parte de su carácter venía precisamente de cómo entregaba la potencia. Como ocurría con muchos coches turbo de aquella época, existía un retraso evidente en la respuesta de la sobrealimentación (turbo-lag), pero cuando entraba en acción, el empuje era contundente y bastante brusco. Esa forma de entregar la potencia terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad. Era un coche rápido, pero también exigente, especialmente en carreteras reviradas o sobre firmes con poco agarre.

El chasis también recibió importantes modificaciones respecto al Renault 21 convencional. La versión turbo tenía una suspensión revisada para soportar el incremento de prestaciones y mejorar el comportamiento dinámico, mientras que el sistema de frenos se reforzó para ofrecer una mayor capacidad de frenada. Renault trabajó especialmente en el equilibrio general del coche para intentar controlar el fuerte carácter del motor turboalimentado.

A comienzos de los años ‘90 llegó una evolución todavía más interesante. La firma del rombo introdujo una variante con tracción total denominada Renault 21 Turbo Quadra, una versión que mejoraba la capacidad de tracción y permitía aprovechar mucho mejor toda la potencia disponible. Además de ofrecer una conducción más eficaz, el sistema de tracción integral ayudaba a convertirlo en un coche todavía más rápido y estable a alta velocidad, además de que aumentó su potencia a 180 CV.

El Renault 21 Turbo también consiguió construir una sólida reputación dentro del automovilismo. Participó en diferentes competiciones y copas monomarca. Su combinación de ligereza, potencia y preparación relativamente sencilla lo convirtió además en un coche muy apreciado entre aficionados y preparadores.

Con el paso de los años, el Renault 21 Turbo se ha convertido en uno de los modelos más icónicos de la división de vehículos deportivos de la compañía francesa. Parte de su atractivo actual reside precisamente en esa mezcla entre discreción y prestaciones salvajes tan típica de los deportivos europeos de finales de los ‘80. Su producción finalizó en 1992.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España