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Lamborghini Jota 1970. Único.

Ponte cómodo, tengo una historia que contarte...

Imagen de perfil de Miguel Lorente
Lamborghini Jota

El Lamborghini Jota era una máquina única. Tan única que solo se construyó uno. Una unidad para las carreras. Te diga quien te diga que hay 6 ó 7 Lamborghini Jota por el mundo, miente, porque son réplicas y no son como la original. Cuando acabes de leer este artículo, piensa qué te dice la J del Lamborghini Aventador SV J que ayer cazamos de pruebas por Granada.

Con tal rotundidad empieza este articulo dedicado a uno de los coches más especiales habidos. Posiblemente el más especial y por muchos motivos pero, sobre todo, porque éste sí que es uno de esos llamados coches one-off irrepetibles porque su vida fue tan breve como inversamente proporcional a su eterna leyenda. Empezamos.

La historia del Lamborghini Jota

Era los años 60 del siglo veinte, Lamborghini vivía una época esplendorosa, glamurosa, insultante en cuanto a popularidad y ventas. Los coches de lujo, los hoteles de más estrellas que una noche despejada, la opulencia... el dinero por castigo estaban todos confluyendo alrededor de las carreras. 

Ahora imagínate que tienes un sueño por cumplir y un día le dices a tu jefe  "Tengo una idea: quiero hacer un -inserta aquí el proyecto más extremo que tu empresa pudiera hacer-" y te responde "De acuerdo. Hazlo". Así debió vivirlo Bob Wallace cuando propuso a la directiva crear el Lamborghini Jota.

Wallace era uno de los pilotos de pruebas y desarrollo de la marca. Un tipo neozelandés solitario que había trabajado anteriormente para Ferrari y Maserati y que, desde 1963 trabajaba para la empresa de Ferruccio Lamborghini, y cuyo sueño era construir un coche de carreras.

Hay gente a la que no nos quitan los coches de la cabeza ni cuando dormimos, incluso hay algunos que no duermen por trabajar en sus coches. Éste era el caso de Bob Wallace quien tomó un Miura como base para echarse a un equipo de ingenieros, encabezados por Paolo Stanzani, y un puñado de mecánicos a su espalda y crear un coche que pudiera competir ni más ni menos que en las 24 horas de Le Mans.

El Lamgorghini Miura vuelve a sus orígenes

Un vehículo que cumpliera la normativa de la disciplina y para ello debería acogerse a la sección J de la reglamentación. El Lamborghini Miura debería ser 'un J' y por eso lo bautizaron como Lamborghini Jota.

Se planteó el problemilla de que los coches nuevos salidos de Sant' Agata recibían el nombre español heredado de la tauromaquia pero se las apañaron para tomar el baile aragonés como referencia a la cultura tradicional española (no es broma) ya que, la otra jota lógica podrían haberla tomado de Jarama, pero el deportivo ya estaba creado. Lamborghini Jota ¿a quién le importaría que no sea un toro de lidia sino un epígrafe de un reglamento?

 

Lamborghini Jota, no Miura Jota.

El deportivo que en ese momento mejor se adaptaba al proyecto Jota era el Miura, un coche que en 2016 cumplió 50 años y que no deja de ser uno de los coches más bellos construidos jamás.

El Jota tomaba el bloque 12 cilindros, atmosférico de 4 litros, usaba un cárter seco (en vez húmedo) con el depósito externo que favorecía una menor fricción, unos árboles de levas nuevos y un carburador más grande, entre otras. El corazón del Lamborghini Jota rendía 420 CV a unas escandalosas 8.000 revoluciones. Además de las prestaciones, su nueva configuración suponía una reducción de peso respecto del motor original.

El trabajo de los ingenieros permitió que en su apogeo lograra 440 CV a 8.500 vueltas.

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El chasis era nuevo por completo y se fabricó con elementos tubulares y chapas plegadas, soldadas y pegadas para garantizar una mayor rigidez. El motor iba situado en posición trasversal en la zona intermedia tras el habitáculo y cubierto por una carrocería de aluminio.

Necesitaba una suspensión de carreras, no deportiva y se utilizaron amortiguadores específicos para pegar el deportivo al suelo.

Lamborghini Jota

No se dejaría nada al azar y el habitáculo fue aligerado al máximo. Ninguna elemento innecesario aparecería en él, en todo caso, lo añadido sería por necsidad como como el obligatorio extintor. Para las ventanillas se usó plexiglás, más liviano que el cristal.

Estéticamente, la herencia del Miura era palpable pero el Jota se diferenciaba por esos faros cubiertos por también plexiglás, unos ahora de moda spoilers acoplados a los laterales del paragolpes delantero, la eliminación o reubicación de rejillas que favorecieran el flujo de aire pero lo que destacaban eran uno sobredimensionados pasos de rueda que acogían los enormes neumáticos (sobre todo los traseros) montados en las llantas de magnesio.

Una vez ensamblado y listo para rodar, el coche solo pesaba 890 kilogramos. Hasta 440 CV para mover menos de 900 kilos, eso provocaba que este coche tuviera una aceleración del 0 a 100 en tiempos que ahora mismo ya son casi dignos de la élite: 3,6 segundos. Por eso, algunos especialistas consideran al Lamborghini Jota como el primer súper deportivo.

Wallace tenía tantas ganas de subirse a él que pidió a sus mecánicos que pusieran los paneles delanteros y traseros y lo arrancaran para darse una vuelta. Accedieron. El coche estaba terminado, incluso acaban de lacarlo ¿por qué no un paseo alrededor del complejo...? El equipo especial que había trabajado sin descanso en este Jota empezaba a preocuparse porque el tiempo pasaba, no sabían que, una vez subido a su coche, puso dirección Brescia y sufrió un accidente.

 

Lamborghini Jota

El suceso fue tan brutal que el coche quedó destrozado. Inservible ni para reconstruirlo. El Lamborghini Jota había muerto tan pronto como salió de fábrica para ser probado. Por suerte, el bueno de Bob Wallace vivió para contarlo. Poco después empezó un nuevo bólido con el Jarama como punto de partida. En 1975 dejó Lamborghini.

Los otros Miura SVJ

Como te decía al principio, efectivamente has y hemos podido ver Miura con el SVJ como apellido pero estos fueron réplicas posteriores al original Jota.

Nosotros hemos conducido un Lamborghini Miura en Los Alpes.

No se construyeron más que el original por varios motivos: el primero porque su coste de venta hubiera sido tan elevado que sería casi imposible venderlo, segundo porque además era un coche de carreras y tercero porque, al ser un prototipo de una única producción, no había opciones a disponer de otros gemelos.

Pero Lamborghini recibió peticiones y se hicieron los Miura SVJ, unos Miura muy especiales basados en el SV de 1971 también desarrollado bajo la batuta de Bob Wallace pero que montaban un kit tanto mecánico como aerodinámico y de especificaciones parejas al Jota pero nunca idénticos al que estrelló el neozelandés.

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