Prueba: Porsche 718 Cayman S

Dame un motor de cuatro cilindros turbo y ya veremos…

8 10

Nuestro veredicto

En esta prueba del Porsche 718 Cayman S no vas a encontrar notas estridentes que vengan de su motor, un sonido que te dispare las pulsaciones o un rugido que acompañe los movimientos de tu pie sobre el acelerador. No lo hay... creo que ya has escuchado suficiente sobre eso. Pero tiene muchas otras cosas buenas que ahora no quedan cubiertas por la fanfarria del anterior seis cilindros.

¿Fanfarria? Hay gente que adora esa música…

No me malinterpretes; yo también. De hecho, fue lo primero en lo que me fijé al girar la llave de contacto del nuevo Cayman S. Miento: antes ya había echado un buen vistazo a su precioso diseño, pegado al suelo, y a sus amplios ejes, cubiertos por unos no menos gigantescos pasos de rueda, que parecen garantizar la estabilidad en cada curva.

Pero sí es cierto que toda esta imagen se viene un poco abajo cuando oyes el motor turbo; ya nos lo advirtieron en la prueba del Porsche 718 Cayman 'normal'. No es que suene mal, suena… distinto. No es tan fino ni apela a tus sentidos de la forma en la que te engatusaba la mecánica anterior. Lo reconozco, te hace pensar: “tío, tú antes molabas”. La situación intenta (y ésta es la palabra clave de la frase) paliarse con un escape deportivo: pulsa el botón y el rumor subirá su volumen. Poco más; es un extra que puedes ahorrarte.

Así que das la razón a los detractores de este propulsor…

No exactamente. Estoy de acuerdo en que el sonido de este nuevo Porsche ha dejado de ser tan emocionante y, en un coche deportivo, eso hace mucho. Es uno de sus pilares básicos, de hecho. Pero cuando empiezas a dar rienda suelta al acelerador, la cosa cambia. Percibes algo más natural, una respiración potente que transmite confianza. Aunque pronto te olvidarás de todo lo que tiene que ver con lo que llega a tus oídos, eclipsado por las sensaciones que ha de asimilar tu cerebro.

¿Por ejemplo?

La mecánica, una 2.5, tiene 350 CV que aparecen justo como esperas: de forma contundente gracias al turbo, pero también progresiva, ya que están gestionados por la untuosa caja de cambios PDK de siete marchas. No te enterarás de las transiciones: su suavidad es pasmosa, pero impresiona más su velocidad. Pasa al modo manual y pronto te darás cuenta de que lo usas sólo para sentirte más dueño de la situación… ya que no hay nada que hacer contra la inmediatez innata de la transmisión. Por supuesto, pulsar las levas tras el volante y notar que obedecen antes incluso de que hayas terminado el movimiento es parte de la experiencia, pero siempre está bien saber que puedes confiar por completo en su programa automático, con un ratio de acierto del 100%.

¿Tan preciso es?

Siempre he defendido los cambios manuales y no creo que el del Porsche 718 Cayman S desmerezca (además de rebajar considerablemente el precio del modelo). Pero si tienes el capricho del PDK, también triunfarás. Y en los atascos o en la ciudad irás mucho más cómodo, qué duda cabe.

Te permitirá disfrutar incluso en una carretera de montaña, con sus curvas retorcidas que piden lo mejor de cada chasis. De nuevo, en tus manos está el arma definitiva. Porque en la autopista puedes ir planeando tranquilamente, confiando en la reserva de fuerza que llevas en posición central y deleitándote con una transmisión que trabaja con eficacia por ti. Pero ahora viene lo bueno.

¿En serio? Cuéntame más…

Si no lo habías hecho antes, aquí es donde vas a caer en la cuenta de que la dirección del nuevo 718 Cayman S proporciona el peso justo en tus manos y el ángulo de giro preciso para mandar las ruedas donde quieres. Y, por supuesto, sin retraso alguno. La suspensión ha cambiado y es más firme. Sé lo que estás pensando: antes ya era lo suficientemente rígida. Aun así, Porsche se las ha arreglado para subir un punto más en este apartado, lo que se traduce en una eficacia máxima sin que sea incómoda. La carrocería no se mueve, se mantiene pegada al asfalto, tensando sus músculos para la siguiente curva. Y todo esto sin rebotes extraños ni malas formas, aunque conservando ese matiz de crudeza que exigen los deportivos de raza. No pensarías que te lo iba a dar todo mascado... Si todavía quieres más, puedes pasar a un modo de conducción dinámico.

¿Aún no estábamos ahí?

Ajá. ¿Sorprendido? Todo lo que te he contado es para el programa de conducción normal, pero puedes subir tres escalones. El sonido del motor aumenta su volumen (ejem, ya sabes lo que significa eso), la mecánica responde con más urgencia y la amortiguación, si llevas el sistema PASM con ajuste variable, te acerca todavía más al suelo. El comportamiento del Cayman S pasa de ‘exageradamente eficaz’ a ‘tenemos una cosa muy seria aquí, amigos’. Ah, el Start/Stop se desconecta en estos casos. Total, el consumo no va a bajar de los 9 l/100 km… y eso, con suerte. Sigue siendo menos que el que conseguimos en el BMW M2 (uno de sus rivales, por cierto), pero no se parece al de las cifras oficiales ni de lejos. Aunque al medir éstas, posiblemente la leyenda ‘Sport +’ no brillaba en ninguna parte. Oh, usa gasolina de 98 octanos, tenlo en cuenta al repostar.

Impresionante. ¿Algo más sobre su comportamiento?

No te he hablado de los frenos, con un diámetro mayor. De hecho, el Porsche 718 Cayman S lleva las pinzas del 911 Carrera, nada menos. Pero quizá son lo menos reseñable del conjunto: cumplen con su papel, dosificando su mordiente de forma correcta.

Dime cositas sobre su interior.

Ah, desde luego. La marca se las ha ingeniado para que una persona bajita tenga su culo a pocos centímetros del suelo y, aun así, la visibilidad siga siendo perfecta. Tras los días pasados en el Cayman S, el utilitario que utilizo en el día a día me pareció estúpida e innecesariamente alto. En el Porsche, los asientos te abrazan con firmeza, la postura de conducción no cansa por muchos kilómetros que pasen, el cuadro de mandos te da la información de un vistazo… Todo está donde debe estar y no se inmiscuye en tu vida si no lo deseas. Por ejemplo, el sistema de infoentretenimiento no demanda una atención constante para conseguir lo que quieres (música, cambiar de emisora, conectar tu smartphone, que el navegador te lleve a tu destino). Hay botones por todas partes, cierto, pero cada uno sirve para una cosa (Porsche sigue siendo fiel a su máxima) y no te aturullan.

Suma unos acabados a la altura de los más de 75.000 euros que marca su precio y un par de maleteros suficientes para irte de viaje sin prescindir de lo necesario. Incluso podrás permitirte algún capricho.

Así que… ¿te lo comprarías?

Deja lo que estés haciendo: aquí tienes la mejor maqueta del motor de un Porsche 911.

Antes solía decir que el Cayman era el coche perfecto para mí, sabiendo que el Porsche 911 siempre será EL Porsche 911. Pero añadir el 718 (número empleado por uno de los modelos de competición de la marca) y restar dos cilindros a su mecánica ha hecho que las cosas cambien un poco. Lo querría manual por pura cabezonería y postureo purista, la verdad. Y me fastidiaría con creces ese sonido menos exuberante de su motor. Pero, aun así, sabría que llevo el mejor deportivo biplaza que existe actualmente en su rango de precio e incluso en escalones superiores. Hasta que ahorre lo suficiente para el 911, será una solución más que aceptable.

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