Prueba del Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio: un futuro coche clásico

Antes del cambio de generación del Alfa Romeo Giulia, conducimos una última vez el Quadrifoglio para disfrutar de, probablemente, la mejor berlina deportiva que se ha fabricado. ¿Será un coche clásico en unos años?
Hoy os traigo uno de esos reportajes con sentimiento, la prueba del Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio. Porque después de varios test con berlinas, muchos nos decíais en redes sociales que esta es la definitiva. Uno de los mejores coches deportivos italianos de los últimos tiempos, y no podíamos decepcionaros.
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El Alfa Romeo Giulia está llegando al final de sus días. Al menos de la actual generación, ya que la siguiente apunta a presentarse en 2025. No sabemos con qué motorizaciones lo hará, pero solo deseamos que sean tan emocionantes (y diversas) como las actuales. Y el Quadrifoglio no es una excepción, claro está.
¿El BMW M3? Quizá más asentado, con mayor recorrido histórico. ¿El Audi RS 5? Una referencia en el lujo, muy bello. Aunque muchos se obligan en sus quinielas del Alfa Romeo. Y quizá no tiene el interior más tecnológico ni es el más rápido. Pero esto, amigos y amigas, es una máquina de felicidad sin comparación posible.
Diseño del Alfa Romeo Giulia QV
Si una palabra puede definir al diseño del Giulia Quadrifoglio, esa es equilibrio. Entre agresividad y elegancia. La gente se gira para verlo, los motoristas en la carretera se ponen a su lado para inspeccionarlo. Y deberás acostumbrarte a que le hagan muchas, muchas fotos.
Sobre todo en este color Rosso Alfa. Se trata de un sedán con unas medidas de 4.639 mm de largo, 1.847 mm de ancho y 1.433 mm de alto. Un tamaño aceptable y cómodo para el día a día en un coche que posee un peso de 1.735 kg en seco.
La versión Quadrifoglio Verde tiene parachoques específicos, con enormes entradas de aire al frente. De serie, trae capó, splitter, taloneras y alerón de fibra de carbono. Llantas de 19 pulgadas que esconden enormes pinzas de freno anodizadas e iluminación LED con tecnología matricial. De hecho, sus faros tienen un nuevo diseño desde el último restyling. Y flaps en el fondo plano, por cierto.
En el interior, tienes a tu disposición una capacidad de maletero de 480 litros ligeramente ampliable. Bastante más que la de muchos SUV. Y una distribución de cinco plazas, aunque en la segunda fila, la del centro quizá no es la más confortable. Dejémoslo en cuatro.
El habitáculo se nota algo antiguo, pero sigues contando con una buena pantalla multimedia con Apple CarPlay y Android Auto. Cuadro de instrumentos digital y bastante botonería física, además de conexión USB-A, un USB-C e incluso un jack de 3,5 mm.
La clave está en los detalles. En una tapicería bien cuidada, en molduras de fibra de carbono expuesta y sin pulir, en el volante deportivo con enormes levas de cambio y un botón satélite de arranque... Lo mejor es, sin duda, la enorme cantidad de botones que tienes. Para cambiar modos de conducción, dureza de la suspensión, multimedia, ADAS, control de estabilidad o climatización.
Motorización y prueba del Alfa Romeo Giulia QV
Su mecánica no decepciona. Bajo el capó tiene un motor V6 biturbo de 2,9 litros, derivado directamente del motor V8 de Ferrari con denominación F154. Toda una joya con 520 CV y 600 Nm de par máximo, controlado a través de una caja de cambios automática de 8 velocidades de tipo convertidor de par.
Con contundencia. Sube y baja de marchas con rapidez, y con un golpe seco al que te acostumbras y te acaba encantando. Pero lo mejor es que, en tiempos de dominación de la tracción integral, este Alfa Romeo Quadrifoglio sigue siendo tracción trasera y con diferencial autoblocante.
Puede acelerar de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanzar 308 m/h de velocidad máxima. La misma aceleración que el RS 5 con tracción quattro o el BMW M3 trasera. Aunque les supera en el techo de velocidad. Al menos, de serie.
Durante la prueba del Giulia Quadrifoglio, no voy a negar la ilusión con la que cogí el coche. Pero también cierto escepticismo. De primeras, sobre todo en el interior, se ve un vehículo relativamente arcaico. No tiene nada que ver con sus rivales en el ámbito del confort o la tecnología.
¿Pero os acordáis de lo que decimos siempre de los clásicos? No necesitas pantallas ni asientos espectaculares para disfrutar de un buen motor y un gran chasis. Y eso es precisamente lo que obtienes con este Alfa Romeo Giulia QV. Diversión absoluta, nervios, concentración... Conectar totalmente con la máquina.
Es un coche que cuida muchísimo la relación con el conductor. Las sensaciones, el sonido, las enormes levas... Su paso por curva es endiablado y alcanza velocidades vertiginosas de forma muy rápida. Unos frenos perfectos y una ira propia solamente de un coche italiano. Y al volver a la ciudad, en el modo Advanced Efficiency, se calma y serena por completo para darte tranquilidad.
¿Vale la pena este último Quadrifoglio (de momento)?

Hace unos días, os enseñé las diferencias entre el Giulia Quadrifoglio y el BMW M3. En términos de equipamiento y extras, principalmente. Y lo cierto es que no hay color entre ambos. Si bien, he de puntualizar que los mantenimientos del Alfa Romeo tendrán un coste bastante alto. No lleva motor Ferrari, pero... En esencia, es un bloque de Maranello.
¿Hay cosas mejorables? Claro que sí. El interior pide a gritos una tapicería de tela de Alcantara y no de piel. La fibra de carbono expuesta no termina de ser muy elegante y el multimedia es mejorable. Además, incluso con la línea de escapes Akrapovic, podría sonar algo más. Y eso que cuesta unos 8.000 euros.
¿Desde cuándo te preocupa el dinero con un coche de este tipo? El Giulia QV parte desde 106.382 euros de precio. Y durante casi 800 kilómetros, firmé un consumo de 13,4 litros a los 100 kilómetros. De pura felicidad, eso sí. Pero como puedes ver, no es un coche barato de usar y tendrás que nutrirlo de gasolina muy a menudo.
Los petrolheads como nosotros tenemos asumidos estos gastos. Sobre todo si te gusta ir a circuitos o hacer largas rutas. Este coche te hará sentir como nunca antes con una berlina deportiva. Y sin duda, dentro de 20 años, lo veremos con un auténtico coche clásico. Quizá sea el momento de echarle ahora un vistazo a sus últimas unidades...
Nuestro veredicto



