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¡Oh, sí! Esta es nuestra prueba del McLaren Senna. De 900.000 Euros

Un artefacto creado para ser poseído por el espíritu de Ayrton Senna.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
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La prueba del McLaren Senna nos ha dejado alucinados: la marca de Woking lo define como el coche de calle más salvaje de su historia, sí, más incluso que obras de arte bestiales como el McLaren P1 LM o el McLaren F1. ¿Qué significa eso? Pues básicamente que su concepción y desarrollo se ha realizado con una cosa en mente: ser el más rápido en la pista. No quiere ser refinado, práctico o ni siquiera bonito, simplemente quiere ser un artefacto imbatible en la pista o en tu tramo de montaña favorito, aunque en el Puerto del Stelvio será complicado sacar todo el potencial de esta bestia.

 

 

Me gusta que McLaren ofrezca una gama para todos los gustos. En su gama hay coches como el McLaren 570GT de esta prueba, para usar todos los días y con un cierto componente lujoso, pero también hay coches como el McLaren 720S, un deportivo brutal pero que también te permite usarlo todos los días. En la cúspide, en su Ultimate Series, vuelve a existir esta diversificación: el futuro McLaren BP23 se define como el GT más rápido del mundo, mientras que el McLaren Senna es deportividad en estado puro, un Fórmula 1 con carrocería y matrícula. ¡Esperemos que sea más fiable que el utilizado por Fernando Alonso!

 

McLaren Senna: ¡cuando el ingeniero diseña!

Y un buen ejemplo de todo esto es su aspecto: no se puede decir que sea un coche bello o proporcionado. Es bestial, salvaje, con un alerón XXL y unas tomas de aire desproporcionadas. No obstante, aquí todo tiene un por qué, un motivo: el McLaren Senna de esta prueba es capaz de generar 800kg de downforce a 250 km/h. El gigantesco alerón trasero tiene una función clave en este coche, capaz de modificar continuamente su inclinación (también lateral) para mejorar la velocidad y estabilidad en el paso por curva.

 

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El McLaren Senna es el primer coche en aparecer en la gama Ultimate Series desde que dijera adiós nuestro querido McLaren P1. Está homologado para la calle, lo que parece un milagro viendo la cantidad de agujeros y de formas locas que tiene en su carrocería: no es la manera ideal de proteger a los peatones. Está fabricado sobre un monocasco de carbono y propulsado por el mismo V8 de cuatro litros que vemos en el 720S: bueno, el mismo, mismo no, ya que cuenta con nuevos pistones, nuevo árbol de levas, colector de admisión y un sistema de escape de titanio. ¡El resultado son 800 CV y 800 Nm de par! 

Pero lo más interesante no es todo esto, que ya es muy interesante, lo mejor es su relación peso potencia: 1.198 kg en seco y 1.300 kg con todos los fluidos y combustible. Eso significa que cada caballo solamente tiene que mover 1,6 kilos. Para poner en contexto, es como si un Volkswagen Golf GTi pesase 337 kg. Con estas cifras no es de extrañar que pueda alcanzar los 200 km/h desde parado en 6,8 segundos y la velocidad máxima supere con facilidad los 330 km/h. ¡Menudo aparato!

 

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La prueba del McLaren Senna me ha dejado clara una cosa: si compras este hiperdeportivo, deberás contratar a un entrenador personal para fortalecer los músculos del cuello. Y es que este es un coche que no está lejos de un Fórmula 1, es brutal el grip y la capacidad de frenada, apoyado siempre en ese peso pluma que lo hace tan especial. 

 

Prueba del McLaren Senna: ¡casi como un Fórmula 1!

Pero hay más: otro elemento que aporta carácter al McLaren Senna es la amortiguación adaptativa, capaz de reaccionar en apenas dos milisegundos para mantener el coche siempre perfectamente estabilizado y listo para atacar la siguiente curva. Para ello utiliza amortiguadores hidráulicos rellenos de gas, conectados entre sí y capaces de tragar con cualquier atisbo de balanceo para mantener siempre el nivel plano, para mejorar el paso por curva. En modo Race, estos amortiguadores acercan la carrocería al suelo en 39 mm en el eje delantero y 30 mm en el trasero. 

 

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Los frenos del McLaren Senna también son una auténtica barbaridad: monta discos carbocerámicos de 390 mm, con pinzas de aluminio de seis pistones delante y de cuatro detrás. Su construcción tarda varios meses y están perfectamente ventilados gracias a diferentes canales internos y perforaciones estratégicamente situadas para que no se agoten jamás. McLaren anuncia que pueden parar el coche de 200 a 0 en 100 metros, 16 menos antes que en un McLaren P1. ¡Aquí el peso vuelve a marcar la diferencia!

En la vida real, los frenos tienen un tacto brutal. De primeras te clava y te preguntas cómo podrás dosificarlos, pero cuando le pillas el truco, te das cuenta lo tarde que puedes frenar con total seguridad. La frenada, pese a su brutalidad, no afecta a la estabilidad del coche: la suspensión vuelve a hacer de las suyas para encarar las curvas perfectamente plano. 

Sobre el asfalto del Circuito de Estoril, donde Senna consiguió su primera victoria en la Fórmula 1, el McLaren Senna te deja exhausto. Quizás lo que más sorprende es lo pegado que se siente siempre pegado al asfalto. Aquí los neumáticos Pirelli Trofeo R también ponen su granito de arena. Entre eso, la suspensión súper eficaz, el elefante virtual que pega el coche al asfalto en forma de downforce y un sistema de frenos alucinante hace que el coche se sienta como eficaz al máximo nivel.

 

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La prueba del McLaren Senna me está llevando a un nuevo nivel. La verdad es que no es un coche especialmente divertido, tampoco se siente especialmente ligero: no es un coche para quemar rueda sino para hacer vueltas rápidas. Y aquí es donde marca la diferencia: el coche siempre está pegado al suelo y la verdad es que se siente con el dramatismo que pueden tener los coches de carreras. No verás a la gente hacer largas cruzadas con el McLaren Senna, sino concentradas para mejorar, décima a décima, su tiempo por vuelta. Es otra historia.

 

Prueba McLaren Senna: ¡adiós calle, hola circuito!

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Algunos pueden criticar que es algo demasiado friki, demasiado clínico incluso. Es un coche creado para el circuito y todavía queda por ver cómo se resume todo esto cuando saquemos al McLaren Senna de prueba lejos del circuito, en un uso habitual, en carreteras convencionales, repletas de tráfico y con el asfalto roto. Creo que McLaren ha creado una especie de ‘carreras/cliente’ homologado para la calle. Un McLaren P1 GTR más accesible pero con la misma finalidad.

El McLaren Senna te hace sentir especial, también en su interior. Las puertas son una obra de arte: cuentan con cristal tanto arriba como abajo (el único objetivo es reducir la sensación de claustrofobia que puede provocar el angosto habitáculo) y son tremendamente ligeras, con 9 kg pesan la mitad que las de un P1. Los buckets de fibra de carbono no son muy diferentes de los que puedes ver en un LMP1 de Le Mans y apenas pesan 8 kg: la marca los puede personalizar a tu gusto.

 

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La visibilidad la verdad es que es buena, mientras que el resto del interior destaca por su mezcla entre coche de carreras y coche de lujo: en la práctica no mirarás mucho mas allá del cristal delantero, pero sí cuenta con elementos que son de ayuda en un coche de calle, como un sistema de navegación o un climatizador. También cuenta con el espectacular cuadro de mandos móvil heredado del 720S, mientras que el sistema McLaren Track Telemetry (MTT) parece un extra obligatorio en un coche así, concebido para cronometrar las vueltas rápidas en la pista.

La prueba del McLaren Senna concluye con la sensación de estar ante algo muy especial, un coche de carreras con matrícula solamente al alcance de 500 afortunados amigos de McLaren que disfrutarán de una máquina concebida para ser la más rápida en la pista. Es clínico, quiere ser el más rápido y lo consigue, es radical pero manteniendo unos mínimos aptos para el día a día aunque olvídate de elementos prácticos. Cuando un coche así no tiene maletero es que está haciendo bien las cosas: quien tiene la suerte de poseer algo así también tiene un coche para viajar a la playa, para viajar a las montañas, para viajar a su oficina y para arrastrar a esta maravilla de la técnica de camino al circuito más cercano. Es un coche con matrícula, sí, pero no te confundas: su hábitat son los mismos circuitos donde nació la leyenda de Ayrton Senna, el embajador de lujo que McLaren ha utilizado en su producto más salvaje y especial. ¡Hijo de los circuitos!


 

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