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Prueba del Mercedes-AMG GT R Black Series. Es un cambio de rumbo

Prueba del Mercedes AMG GT R Black Series

El quinto de la saga

9 10

Nuestro veredicto

Black Series. Un nombre que solo se ha usado cinco veces, y aunque la primera vez que apareció fue en un SLK, no dejes que eso reste valor a lo que representa. Un Mercedes Black Series es algo salvaje, más liviano, más rápido y más duro Y aquí tenemos la prueba de un Mercedes AMG GT Black Series. No hay nada más allá. Nada.

AMG ha tardado un poco en aplicar este tratamiento. El primer AMG GT llegó en 2015; luego llegó el GT C (más rápido y con mejor control), luego un GT R (más rápido aún y... sí mucho mejor controlable). 

Mercedes había hecho muchos cambios con el GT R, y se notaba. Fue un gran paso adelante, un coche para llevar la pelea con el Porsche 911 GT3 al menos a un terreno neutral. Y luego, para afianzar, hicieron un Mercedes AMG GT R Pro con jaula antivuelco y suspensión ajustable manualmente y un espíritu muy parecido a un GT3 RS (lee aquí la prueba).

Un poco de orden: el Mercedes AMG GT 2021 se redefine

Ahora AMG ha añadido otros 160 CV a la mezcla y el único rival del que hablan es el Porsche 911 GT2 RS. Pero hay mucho, mucho más en un Black Series que la potencia adicional, aunque sin duda es un buen lugar para comenzar. 

Sigue utilizando un motor V8 biturbo de 4,0 litros, pero ahora tan actualizado que utiliza un cigüeñal plano, lo que le permite subir de vueltas con más rabia y velocidad. Tradicionalmente esta solución no suena tan bien, pero son más eficientes y potentes: los ingenieros hablan de una presión más uniforme en admisión y escape, lo que facilita el aumento de potencia. Lo han conseguido al instalar los turbos del AMG GT 4, que tienen un caudal máximo un 18 por ciento mayor que los del GT R. 

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Coches deportivos

Los coches deportivos nos hacen soñar despiertos: grandes prestaciones, promesa de sensaciones al volante, de una conducción sin igual. Los hay grandes, pequeños, bonitos, feos, caros y baratos. Pero todos ellos tienen en común una cosa: si merecen la pena, están aquí. ¡Sigue el link!

Por lo demás, utiliza la misma caja de cambios transaxle de doble embrague con siete velocidades, pero con relaciones más cortas, capó, techo y maletero de fibra de carbono, cristales más delgado delante y detrás, brazos traseros modificados, suspensión coilover ajustable en precarga (los amortiguadores son adaptativos) con una caída de altura de conducción de 10 mm, barras de torsión ajustables delanteras y traseras, refuerzo adicional de los bajos, neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2R de compuesto blando y aerodinámica ajustable manualmente. Poca broma.

Volviendo a la aerodinámica ajustable manualmente, es una de las cosas que me preocupa en esta prueba del Mercedes AMG GT Black Series. A ver si toco lo que no debo... En la parte delantera, puedes desplazar el splitter de carbono (se extiende unos 80 mm), lo que tiene un gran efecto en el flujo del aire debajo del automóvil, aumentando la carga aerodinámica. 

Detrás trasera las alas superior e inferior tienen tres posiciones diferentes. La carga aerodinámica máxima es de 400 kg a 250 km/h o bien 800 kg a 325, que es un máxima. El alerón superior también tiene una sección central abatible controlada electrónicamente para maximizar la estabilidad en frenadas fuertes.

El AMG GT Black Series pesa 1.520 kg, unos 50 kg más que el GT2 RS y 180 más que el McLaren 765LT, lo que significa que es apenas solo 35 kg más ligero que el GT R.

Pero tienes que pensar en todo lo que han metido ahí dentro: jaula antivuelco, alerones, etc. Además, hay detalles de quitarse el sombrero, como el el primer soporte de transmisión de fibra de carbono del mundo, que pesa la mitad que el aluminio y está hecho de una sola hebra de carbono enrollada alrededor de una serie de largueros de aluminio hasta 40 veces.

Las primeras unidades de este deportivo tan especial llegan este mismo otoño, después de haber pagado sus propietarios un precio de 415.000 euros,  más opciones. Más del doble del precio de un GT R normal, casi 100.000 euros más que el GT2 RS (costaba cuando se vendía 326.000 euros).  Es una cifra enorme, especialmente porque no es un coche de serie limitada, sino que se harán tantos como la gente quiera en el transcurso del próximo año. 

El Black Series ha encontrado un nuevo hueco

Ni en sus sueños más locos, el SLS Black Series habría podido rodar en circuito a solo cinco segundos de un coche de carreras de GT3. Ese es el reclamo del GT R Black Series y, como veremos en esta prueba, no creo que esté fuera de lugar.

Los anteriores Black Series han tenido buenas prestaciones. Ruidosos y de gran carácter. Pero este es diferente. Está más enfocado para la pista. 

Así es el Mercedes AMG GT R Black Series

Porque eso es lo que son los rivales, específicamente, como ya sabes, el 911 GT2 RS. Es difícil escapar de la impresión de que Mercedes ha decidido apostar por la Black Series con la intención de dar un paso más allá de donde Porsche ha llegado: la complejidad aerodinámica, la refrigeración, los componentes específicos...

Al volante es otro mundo. ¿Ves ese alerón trasero? No está ahí solo por imagen. Es difícil de ignorar: está obstruyendo la vista hacia atrás y haciendo que la parte trasera, suave y redondeada, parezca más agresiva.

Prueba del Mercedes AMG GT R Black Series

La vista hacia adelante es en la que debes concentrarte. Capó interminable, el motor bien sujeto con fuerza en el vientre de la bestia. Te tiras a los vértices, los bordillos sacuden la suspensión, pida a fondo el gas, pisa a fondo los frenos. Ataca, ataca, ataca. Es absorbente.

Comienza con el motor. Ya no vuelve a la vida con un burbujeo típico de los V8, sino que parece canalizar toda esa energía en movimiento hacia adelante. Aún suena genial, pero ahora el ruido es menos divertido, más duro, más monótono, más de carreras. 

Y, obviamente, puedes ir muy fuerte. Pero apenas lo notas, al menos en la pista, porque es un coche en armonía consigo mismo. A diferencia del McLaren  (notablemente más rápido y más amenazador), el par está disponible durante más tiempo. AMG afirma que sus 800 Nm están disponibles entre 2.000 y 6.000 rpm. En la práctica debes mantenerlo por encima de 4.000, pero a partir de ahí la aceleración se desarrolla maravillosamente.

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Y nunca abruma el chasis, al menos si no apagas el control de tracción por completo y hundes el acelerador en segunda.

Los frenos: no hay objeciones sobre su potencia, pero un poco menos de recorrido ayudaría a ganar algo de confianza, al igual que un poco más de peso en la dirección. En los giros de velocidad media es demasiado ligero para darte una idea adecuada de las fuerzas que tiene que afrontar el coche. Y hay mucho de esto aquí. Los neumáticos Michelin Cup 2 R brindan un agarre asombroso, y por encima de 160 km/h se puede sentir la presión de aire que estabiliza el automóvil en línea recta y en las curvas.

El chasis está configurado para ofrecer un poco de subviraje inicialmente, pero se maneja fácilmente y los límites son altos. Vale la pena ser paciente con el acelerador, dejar que el automóvil se salga más de la curva para que puedas acelerar a fondo antes, pero hay mucha información que regresa para ayudarte a jugar con los pesos en medio de la curva. 

Los cambios rápidos de dirección son más desafiantes, y si se suelta por la parte de atrás, lo hace rápidamente. Es mejor si lo conduces como quiere que lo conduzcas: tranquilo,  progresivo. Las órdenes son instantáneas; no hay retardo en nada de lo que le pides.

Si hay algo que me llama la atención durante esta prueba del Mercedes Black Series, es el control de la carrocería, tranquilizadoramente sólido. La amortiguación es de una calidad que me hace pensar que está genial para carretera. 

Ahí sigo pensando que la dirección está demasiado asistida y me encantaría un pedal de freno más corto, pero sin duda lo pasas en grande. 

Hay algo en este Black Series que está por encima del GT2 RS o el 765LT. Podría ser algo tan simple como el hecho de estar sentado tan atrás y ver el mundo de este modo tan peculiar. La experiencia es muy deportiva, muy GT3. Sospecho que el 765LT sería más rápido en la mayoría de las pistas (es casi dos segundos más rápido de 0 a 200), aunque en un momento de debilidad uno de los pilotos de prueba me dijo que el Black Series es solo cinco segundos más lento que un coche de GT3 en Lausitzring. Y de memoria, creo que en un momento de desprotección similar hace un par de años, me dijeron que la diferencia de tiempo de vuelta entre un McLaren Senna y un GT3 en Estoril era casi la misma, lo que haría de este Black Series una pareja mejor de lo que pensaba...

Pero eso es todo humo y espejos, y no es realmente de lo que se trata. La cuestión es que es un coche rápido, pero no es necesario ser piloto con superlicencia para pasar un buen rato en él. Parece una locura, recrea la experiencia de las carreras mejor que casi cualquier otra cosa y halaga al conductor.

Interior del Mercedes Black Series

El habitáculo es quizás lo más intimidante de este GT R. Te sientas muy atrás y muy abajo; los controles de la consola central son incómodos de operar, están montados demasiado hacia atrás para su comodidad cuando el movimiento de los brazos está restringido por el bacquet de fibra de carbono. No importa. La mayor parte de los controles se repiten en el volante. Y la posición de conducción es genial. Ah, si deseas un toque más competitivo, elige el Track Pack (jaula antivuelco de titanio, extintor y arneses más deportivos).

Además, aún tiene un buen maletero en la parte trasera lo suficientemente grande como para tragar cantidades decentes de equipaje... incluso si ahí no metes monos ignífugos, botas y cascos. Obviamente, la visibilidad trasera está comprometida, te encuentras tratando de mirar más allá de la jaula antivuelco y los anclajes del spoiler, y ya hemos hablado sobre las limitaciones del parabrisas estrecho y el capó largo.

Como conclusión de esta prueba, diría que el AMG GT Black Series es un nuevo tipo dentro de la familia. Los anteriores, incluido el último SLS, siempre fueron más de carretera que de circuito. Pero ya no. Ahora hay una máquina mucho más decidida que ha encontrado su papel en el mundo y lo ejecuta con aplomo.

Las máquinas con las que compite son el McLaren 765LT y el añorado Porsche 911 GT2 RS (prueba). Es más manejable que cualquiera de esos dos al límite y hace un mejor trabajo al permitir que su conductor se sienta como un verdadero héroe, incluso si no puede igualar la velocidad feroz del McLaren o la capacidad táctil general del Porsche. Pero es un esfuerzo muy, muy bueno. Tiene que serlo por casi medio millón de euros...

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