Toyota apuesta por el hidrógeno y hemos visto de cerca su tecnología

Hemos acudido a un evento en París donde Toyota nos mostró en circuito vehículos prototipo y la tecnología de hidrógeno en diferentes variantes. ¿Una alternativa frente a los coches eléctricos?

Los coches de hidrógeno son parte del futuro. Y después de este evento de Toyota, donde pude conversar con ingenieros y encargados del desarrollo de esta tecnología, estoy absolutamente seguro. Por la variedad de opciones y también, porque podrían resolver un gran problema que se presenta con los coches eléctricos.

El heredero del motor 2JZ podría ser un 4 cilindros turbo con hasta 600 CV para el Toyota MR2 y el nuevo Celica

No hablo de la autonomía. Ya hay opciones más que solventes en el mercado a este respecto. Hablo de las pérdidas de tiempo que suponen las recargas de batería, de lo simple que es ir a una gasolinera y repostar combustible en menos de cinco minutos. Y esto se puede conseguir, precisamente, con hidrógeno.

Motores de combustión interna de hidrógeno, para deportivos como el GR Yaris o vehículos offroad

Para empezar, vamos con el plato fuerte. Un Toyota GR Yaris de rally alimentado por hidrógeno e inyección directa a su motor de combustión interna. Y, por otro lado, un buggy de Lexus con motor Yamaha que funciona de la misma forma. Para entornos offroad y disfrutar de la diversión todoterreno.

¿Que si suenan? No he sonreído tanto en mi vida. Exactamente igual o más que un motor de gasolina. Aunque, por supuesto, todo dependerá de la configuración del escape. Pero sí, suenan mucho y extremadamente bonitos. Estos motores no tienen nada que envidiar al respecto a los vehículos de gasolina.

Sin embargo, el uso del hidrógeno como carburante se encuentra con algunos problemas. Para empezar, el sistema de almacenamiento. El Toyota GR Yaris H2 usa el motor del GR Corolla de carreras y el sistema de repostaje del Toyota Mirai, así que nos encontramos con un tanque de alta presión para almacenar el hidrógeno en estado gaseoso y una inyección adaptada.

Al quemar en la cámara de combustión el hidrógeno y el oxígeno de la admisión (turbocompresor del motor de 3 cilindros en línea de 1,6 litros en este caso), se crea vapor de agua. Pero también se produce óxido de nitrógeno (NOx), cuyas emisiones pueden controlarse a través de catalizadores.

El futuro, según los ingenieros de Toyota, pasa por investigar una forma de aumentar la infraestructura de recarga y sobre todo, el transporte del material. Lo ideal sería que el hidrógeno se transportase (e incluso se introdujera al coche) en estado líquido, pero se necesita un tanque presurizado y una temperatura de -253 ºC.

Desde la marca, aseguran que están explorando opciones. Desde instalaciones con una presión de 700 bares hasta la mezcla con otros compuestos que permitan mantener con mayor eficacia la temperatura y el estado líquido del elemento más abundante del universo. Un camino de ciencia excitante.

Pila de combustible de hidrógeno para coches eléctricos, con grandes autonomías y el foco puesto en la logística

No, no tiene ningún sentido crear un camión eléctrico. Un vehículo que, de por sí, debe transportar decenas de toneladas en ocasiones y a lo que habría que sumar una colosal batería, tiempos de carga y una infraestructura realmente difícil de plantear. ¿La solución? Que siga siendo eléctrico, pero utilice como combustible el hidrógeno.

Se trata de un dispositivo electroquímico que transforma el hidrógeno en agua y obtiene energía eléctrica, que se usa directamente para mover el vehículo o que se puede almacenar en baterías de un tamaño considerablemente menor.

Es el caso del Toyota Mirai, que pude probar en circuito. Con alrededor de 600 kilómetros de autonomía máxima y un tanque de hidrógeno de 4,6 kg de peso en carburante. Una tecnología que se quiere aplicar a todo tipo de coches, pero también a camiones. Y aunque tiene grandes retos por delante, ya hay algunos funcionando en Alemania.

De nuevo, la infraestructura es uno de los grandes problemas. Pero también el perfeccionamiento de dicha tecnología para alcanzar la máxima eficiencia, la relación entre potencia, par y autonomía o la reducción de peso del conjunto. Todo ello casos que no son remotos, según los integrantes de la marca, que ven con expectación los próximos años en la industria.

De hecho, no dejan de repetir el lema de "Movilidad para todos". Coches eléctricos, híbridos, combustibles sintéticos o hidrógeno. Sin dejar de lado, incluso dispositivos de movilidad personal para las ciudades o para personas discapacitadas. Ese es el objetivo de los japoneses para los tiempos que están por venir.

¿Con qué opción de hidrógeno nos quedamos?

No puedo evitarlo. Los motores de hidrógeno son mis favoritos. Es cierto que no tienen la mejor autonomía y que ahora mismo, su llegada a las calles es realmente complicada. Pero aterrizarán en nuestros garajes en unos años y no podría estar más contento.

El motivo es simple: la emoción de un coche deportivo de combustión es incomparable. Prefiero un GR Yaris de 280 CV alimentado por hidrógeno o e-fuel antes que cualquier deportivo eléctrico de 1.000 CV. Es el sonido, el cambio manual, la sensación mecánica de conexión con la máquina...

Y una de las pruebas de fuego llegará en 2028, cuando la FIA permita este tipo de coches o prototipos en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC). Ahí se verá su auténtico potencial y será la prueba de que el salto a las calles está más cerca que nunca.

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