Los Porsche 718 eléctricos tendrán el espíritu de un coche de motor central. Y la clave está en la posición de las baterías

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Porsche ha llegado a la “arquitectura de batería central” como solución para los Porsche 718 Boxster y Porsche 718 Cayman eléctricos.
Porsche ha tenido sus idas y venidas con los coches eléctricos en general y con los deportivos eléctricos en particular, pero sigue empeñada en demostrar que electrificar uno no tiene por qué significar renunciar a su comportamiento característico. Los encargados de mostrárselo al mundo serán los futuros Porsche 718 Boxster y 718 Cayman de baterías, que utilizarán un truco para conservar una de sus señas de identidad: el motor situado en posición central.
La idea de la marca alemana es que, en lugar de colocar la batería bajo el suelo del habitáculo, como sucede en la mayoría de los eléctricos, la instalará detrás de los asientos, más o menos en el espacio que ocupaba el motor de combustión en la generación previa.
La decisión no es un simple ejercicio de nostalgia, es algo clave: la ubicación de la batería influye directamente en el centro de gravedad, el reparto de pesos, la altura de conducción y la manera en que el coche responde al entrar en una curva.
Así, ponerla en la base del vehículo iría justamente en contra de lo que Porsche pretende con sus deportivos eléctricos, que es que mantengan unas proporciones y unas sensaciones al volante propias de un automóvil diseñado para disfrutar de la conducción. Trasladándolas detrás de los asientos, se solventa gran parte del problema.
La compañía ha confirmado la buena noticia en su presentación estratégica de octubre de 2026, además de que ha permitido a varios medios conocer un prototipo del futuro Boxster eléctrico y ponerlo a prueba en el circuito de Weissach. Por lo que cuentan, parece que la jugada ha salido bastante bien.
Batería detrás de los asientos para los Porsche 718 eléctricos
La compañía ha denominado a su solución como “arquitectura de batería central”. El paquete se compone de tres módulos distribuidos en dos niveles, situados detrás de los ocupantes y por delante del eje trasero. De esta manera, la batería ocupa el espacio tradicionalmente reservado al motor y permite mantener una posición de conducción baja, sin necesidad de elevar el suelo para alojar debajo todo el sistema de almacenamiento energético.
La diferencia que supone esto respecto a otros eléctricos es importante. En una plataforma convencional, la batería suele extenderse bajo el habitáculo, entre ambos ejes. Esta disposición favorece el aprovechamiento del espacio y permite bajar el centro de gravedad, pero puede obligar a elevar la posición de los asientos.

Es algo que no preocupa en un SUV como el Porsche Cayenne o el Porsche Macan, pero en un deportivo de dos plazas, donde la altura de conducción y la relación entre el conductor y el chasis tiene mucha importancia, es demasiado sacrificio.
Es por eso que Porsche ve la solución perfecta en conservar el carácter de motor central, aunque el propulsor de combustión desaparezca. Según los datos publicados sobre el prototipo, el 55,2% del peso recae sobre el eje trasero, frente al 59,8% del anterior Boxster de gasolina. Es decir, que el reparto de pesos es incluso más equilibrado que en el modelo previo, aunque sigue predominando ligeramente el posterior.
Un deportivo eléctrico de unos 1.700 kilos
El problema de la mecánica eléctrica en un deportivo no es solo el reparto de pesos, que es algo que la marca parece tener controlada con su nueva solución, otro inconveniente es el peso en sí. La presencia de las baterías hace que suba mucho lo que se marca sobre la báscula, algo que penaliza el comportamiento de un coche de orientación más dinámicas.
Las estimaciones sitúan el futuro 718 eléctrico en torno a los 1.700 kilos, aunque Porsche todavía no ha confirmado la cifra definitiva. No dudamos de que la firma haya hecho lo posible por contener la cifra, pero aún así es una masa considerable para un deportivo biplaza y superior a la de algunos de sus antecesores de combustión, que rondaban la tonelada y media en su última generación.

A pesar de ello, de nuevo, parece que el conjunto es muy satisfactorio en su conducción, según señala Auto Express tras su prueba, y no porque lo digan ellos, lo dice toda una institución como es Walter Röhrl: “Normalmente, odio los coches eléctricos. Pero este es muy divertido; es como un coche de carreras”.
Parece que, tras ponerse a los mandos, destaca su facilidad para entrar en curva y cómo se ha librado de algunas de las sensaciones de pesadez habituales en los modelos de baterías. Son solo unas impresiones iniciales, pero parece que el desarrollo va por buen camino.
Como guinda, la dupla de deportivos recibirá el sistema E-Shift, que simula cambios de marcha mediante levas en el volante y reproduce una respuesta sonora inspirada en el motor de seis cilindros del Boxster de combustión.

