Este Porsche 911 RSR Strassenversion fue entregado dos años después de que se dejara de fabricar por su increíble interior. Pero además este deportivo apenas tiene 10 kilómetros y mantiene la cera anticorrosión con la que salió de fábrica

Solo hay dos ejemplares de este Porsche 911 RSR Strassenversion, pedidos por el mismo cliente, y se prevé que esta unidad supere los 2 millones.
En el universo de los Porsche, la trayectoria del 911 ha sido tan longeva que es posible encontrar todo tipo de versiones exclusivas. Algunas, sin embargo, lo son más que otras. El caso de este Porsche 911 Carrera RSR 3.8 Strassenversion de 1993 seguramente sea de los que raya a más nivel en este aspecto. Ahora se va a subastar y las previsiones son que la puja alcance cifras estratosféricas.
Es algo que se puede entender tras ver su historia, que es tan extraordinaria como su estado de conservación: fue entregado a su propietario dos años después de que cesara la producción del modelo debido al enorme trabajo artesanal que requirió su exclusivo habitáculo y ahora, tres décadas después de su fabricación, apenas ha recorrido 10 kilómetros.
Primero, la historia del modelo en sí. El Porsche 911 Carrera RSR 3.8 nació como la versión de competición derivada del 964 Carrera RS 3.8. Porsche Motorsport fabricó únicamente 51 ejemplares destinados a los circuitos, concebidos para competir en campeonatos GT de principios de los años noventa. Sin embargo, para homologarlo para el campeonato, también se produjeron 55 ejemplares para calle.
Lo curioso es que un cliente hizo una petición bastante especial, dos unidades, conocidas como Strassenversion, desarrolladas para poder conducirse de manera legal por carretera y que no se desarrollaron desde el modelo de calle, si no desde el de carrera.
El cliente, cuya identidad no ha trascendido, hizo un pedido de 6 coches, 4 Turbo S Lightweight y Porsche 911 Carrera RSR 3.8 Strassenversion. La cosa es que el nivel de acabado y personalización que pidió para estas fue tan complejo complejas que la fabricación de ambos vehículos se prolongó durante años y provocó que fueran entregados en marzo de 1996, cuando la producción del RSR ya había finalizado aproximadamente dos años antes.
El motivo principal de este retraso fue su espectacular interior confeccionado completamente a mano. Porsche no se limitó a tapizar los asientos, el volante o el salpicadero en cuero rojo Guards Red. Los artesanos de la marca forraron también la jaula antivuelco Matter, la columna de dirección, la consola central, los paneles superiores de las puertas e incluso las tuberías del sistema de gatos neumáticos integrados. El techo, las alfombrillas, los arneses de seis puntos Schroth y numerosos mandos también recibieron un tratamiento específico.
El exterior tampoco pasó desapercibido. Esta unidad se pintó en Polar Silver Metallic, con un acabado que casi hace que parezca que el metal está a la vista, cuenta con pinzas de freno doradas y claza llantas Speedline RS acabadas en un tono Amethyst Metallic.
Más allá de su diseño, este Strassenversion es un deportivo muy apetecible por su apartado mecánico. Bajo el capó trasero se encuentra el conocido motor bóxer atmosférico de seis cilindros y 3,8 litros, refrigerado por aire y que desarrolla 380 CV de potencia.
Además, está equipado con la especificación "Le Mans" de doble encendido utilizada por Porsche Motorsport, tiene un depósito de combustible de 120 litros, dispone de un sistema de gatos neumáticos para elevar el coche rápidamente durante las paradas, equipa un diferencial autoblocante del 40 % y una caja de cambios Getrag G50.

Solo por todo esto ya sería un coche muy codiciado, pero todavía hay más. Tras ser entregado en Reino Unido el 25 de marzo de 1996, el propietario decidió incorporarla a su colección privada sin apenas utilizarlo. Permaneció almacenado durante casi 20 años hasta que fue redescubierta en 2015 prácticamente en el mismo estado en el que había abandonado la fábrica de Stuttgart.
El cuentakilómetros marcaba únicamente 10 kilómetros y ese extraordinario nivel de conservación permitió preservar detalles muy raros: el coche continúa montando sus neumáticos originales de fábrica y todavía conserva la capa de Cosmoline, la cera anticorrosión que Porsche aplicaba para proteger determinados componentes durante el transporte y el almacenamiento.
Resulta curioso que incluso el polvo acumulado durante décadas de inmovilidad se ha mantenido deliberadamente sobre la carrocería, ya que sus propietarios posteriores consideraron que eliminarlo supondría alterar parte de la historia del vehículo.
Tras permanecer dos décadas oculto, el RSR pasó a manos de un segundo propietario en 2017 y posteriormente fue adquirido por el actual vendedor en 2023. Ninguno de ellos ha alterado significativamente su estado, limitándose a conservarlo tal y como apareció tras su redescubrimiento.
Ahora, se prepara para cambiar de manos una vez más. RM Sotheby's va a llevarlo a subasta y se estima que la puja ganadora podría situarse entre 1,85 y 2,2 millones de libras esterlinas, es decir, entre 2,15 y 2,55 millones de euros, según el cambio actual.

