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¿Fue el Renault Wind uno de los mayores fracasos de los franceses?

Quien no arriesga, no gana.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Renault Wind

Es posible que el Renault Wind que protagoniza este artículo ni te suene: fue una apuesta desproporcionadamente arriesgada de la marca de coches francesa en plena burbuja SUV y nunca llegó a tener el éxito esperado en el mercado... que no supo entender muy bien la propuesta. ¿Te gustan los descapotables exclusivos? Olvídate del Porsche 918 Spyder. Se vendieron bastantes más unidades. ¿Y esa carcajada? 

 

Renault Wind: un soplo de aire

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El primer esbozo del Renault Wind llegó en el año 2004 cuando, aprovechando el Salón de Ginebra -aquí las novedades 2018-, la firma gala desveló uno de sus concept cars más atrevidos del momento. Se trataba de un pequeño roadster que, además de una configuración de asientos nada convencional -2+1- llevaba instalado bajo su capó un pequeño motor de cuatro cilindros capaz de entregar 136 CV de potencia. Como te habrás imaginado, este ejercicio de diseño con una imagen sospechosamente parecida a la del StreetKa -uno de los descapotables más tristes jamás diseñados- quedó en una alocada idea... hasta el año 2010. Que fue cuando nuestros colegas del norte decidieron hacer entrar en producción un modelo inspirado en aquel atrevido prototipo. 

 

Renault Wind Concept (2004)

 

Con una imagen mucho más actual y ajustada al lenguaje de diseño de los Renault de su época, la variante definitiva del Wind llegó al mercado en formato roadster... con una capota rígida que se podía esconder en tan sólo 12 segundos y cuyo sistema de pliegue recordaba al empleado en el 575 Superamerica firmado por Ferrari. En su habitáculo podían encontrarse elementos familiares de otros productos del fabricante francés y bajo su capó latían dos mecánicas distintas: sus clientes podían elegir entre un bloque de 1,2 litros TCe de 100 CV o un 1,6 atmosférico de 133 que también estaba disponible en la variante más interesante del Twingo. Que era la RS, por si alguien se lo estaba preguntando. 

A nivel dinámico el Renault Wind era realmente solvente y divertido, con un comportamiento bastante noble teniendo en cuenta su reducida batalla y una suspensión que ayudaba a negociar las curvas de una carretera retorcida con una facilidad sorprendente. Yo mismo tuve ocasión de probar uno y, pese al rechazo inicial derivado de su particular estética, no tuve más remedio que reconocer que se había hecho un buen trabajo con él. ¿Por qué no llegó a triunfar en el mercado, entonces? Ah... 

 

Renault Wind: una llegada inoportuna

Sin duda alguna la propuesta de los creadores del Clio RS -aquí su Historia- acertaron creando uno de los descapotables juguetones más divertidos de los últimos años... pero lo introdujeron en un momento poco adecuado. ¿Sabes qué es lo peor? Que no es la primera vez que les ocurre: ejemplos como el Avantime o el Vel Satis son perfectas muestras de que medir mal los tiempos puede resultar catastrófico para cualquier fabricante. Deja de mirarme así: evidentemente la previsión de sus directivos cuando lo presentaron al público no era la de vender 15.000 unidades al mes, pero estoy totalmente convencido de que las 65 piezas que pusieron en circulación en nuestro país en 2011 no fueron precisamente algo que celebrar. 

 

 

Como ha sucedido con no pocos modelos extintos o reinventados dentro del segmento de moda -como el Mitsubishi Eclipse Cross-, el triunfo arrollador de los todocamino fue una losa demasiado pesada para el pequeño Wind que, tras haber sido retirado de varios mercados -entre ellos, el nuestro-, vio terminar sus días en 2013 con tan sólo tres años de vida. Y me parece tremendamente injusto. 

 

Renault Wind: ¿una oportunidad?

¿Te ha dejado mal sabor de boca el triste final del Renault Wind? Todavía puedes hacer algo por él... y es comprarte uno de segunda mano -aquí las perlas que escucharás por el camino-: no debería costarte demasiado trabajo encontrar una unidad en condiciones por unos 8.000 euros con la que, además, serías un auténtico imán de miradas. Y no sólo porque vayas por ahí en un coche que cabe en la guantera de un Touareg, no: también estarás conduciendo un coche tan exclusivo que nadie sabrá qué demonios es hasta que puedan ver su nombre en la parte trasera. El verano se acerca... tic, tac.

 

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