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Manu Campa: el Museo Porsche de Malasaña

Porque no sólo en el Paseo del Prado pueden verse obras de arte...

Imagen de perfil de Alex Aguilar

El Barrio de Malasaña -conocido originalmente como Barrio de Las Maravillas- ha inspirado a varias generaciones de artistas de talentos variados crecidos al abrigo de esta zona del callejero de Madrid. Justo en su corazón y situado sobre la mediatriz de la línea que une la emblemática Plaza del Dos de Mayo con las puertas de ‘El Penta’ -uno de los principales focos de la movida madrileña- se encuentra el estudio de Manu Campa, una de las pruebas más representativas de que no todo el arte de la capital se encuentra en el Paseo del Prado… ni las mejores piezas de Porsche en su Museo de Stuttgart.

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Madrileño de nacimiento, fueron las calles de los distritos Centro y de Moncloa-Aravaca quienes vieron nacer y crecer a este joven artista de talento innato intoxicado por los venenos de la pintura y de la pasión por el mundo del automóvil desde bien pequeño. “En mi familia no hay nadie tan loco por los coches como lo estoy yo, y la afición por las bellas artes no viene por mis padres. Quizá fueron los trabajos de mis abuelos o mis tíos los que me hicieron sentir algo especial por este mundillo, pero no lo sé…”.

Desde luego, hay enfermedades capaces de saltarse una generación, y está claro que el amor por todo lo que se mueve gracias a unas ruedas que tiene Campa no es propio de una persona que tenga la carburación bien puesta a punto… por suerte para nosotros, que estamos igual de mal de lo nuestro que él. Manu obtuvo su licenciatura en Bellas Artes en el Centro de Estudios Superiores Felipe II de Aranjuez en el año 2008, y ya mientras cursaba sus estudios tuvo muy claro que la pintura tendría que ser su medio de vida.

 

Manu Campa, con alguna de sus obras

 

Comenzó su andadura profesional realizando retratos y paisajes de corte urbano con una precisión pasmosa, hasta que poco a poco terminó virando hacia sus dos grandes pasiones: las bicicletas y los automóviles. Porque la cabra siempre tira al monte. ¿Te gustaría saber cuál fue su primer trabajo relacionado con el mundo del motor? Un Volkswagen Escarabajo, su oscuro objeto de deseo y la joya que ha logrado conseguir tras no pocas noches en vela buscando la unidad adecuada en el mercado de segunda mano, finalmente del año 1953. “Siempre fue mi coche favorito, y siempre tuve claro que necesitaba tener uno… para poder utilizarlo a diario si fuera el caso”, nos promete. ¿Su segundo coche? Una Volkswagen T5. Y sus primeros kilómetros fueron a bordo de un Golf GTI heredado de su madre: “le perdí la pista durante años pero que ahora vuelvo a tenerlo localizado. Ése vuelve conmigo”.

 

Volkswagen Escarabajo de Manu Campa

 

Mejor no dudar de su palabra: Manu Campa es el tipo de persona que siempre consigue lo que quiere gracias a una visión muy especial de las cosas y un proceder metódico, constante y tocado con la gracia de quien está llamado a crear grandes obras a partir de lienzos en blanco. Y una buena fotografía. “El proceso de trabajo siempre suele ser el mismo: les pido a mis clientes una fotografía -o la elijo yo, que es lo ideal- de su coche para que me sirva como plataforma sobre la que trabajar. Parece una tontería, pero una buena imagen es fundamental para que mis cuadros puedan expresar con fidelidad lo que significan todos y cada uno de los vehículos que pinto.

"Después de acordar un presupuesto, el pedido entra en la cola y aproximadamente en una semana lo tengo preparado. Desde que doy la primera pincelada hasta que considero que está listo para enviar pasan más o menos unas cincuenta horas de trabajo en total. No obstante, depende del caso el trabajo puede llevar mucho más tiempo”. Como habrás podido imaginar, la relación entre Manu Campa y el universo Porsche es estrecha y prolífica, con un 85% de su volumen de trabajo dedicado en exclusiva al mejor fabricante de deportivos que ha existido jamás en el Viejo Continente -el hecho de que yo sea el orgulloso poseedor de un 924 no influye nada en esta afirmación. Lo prometo-: en estos momentos el artista madrileño se encuentra colaborando con Porsche Ibérica para entregar a los primeros 500 clientes del nuevo Panamera una lámina especial y numerada con las líneas maestras que definen la nueva zaga de la berlina alemana, además de otras protagonizadas por los vehículos más históricos de la marca a sus clientes más especiales.

 

Cuadro Panamera

 

Pero no creas que trabajar bajo las directrices de la propia cuna del 911 ha sido suficiente para saciar la ambición del talentoso pintor matritense : tras haber expuesto diversas obras en la Art Concept Fair Downtown Miami de la mano de Walt Grace Vintage y haber conocido por el camino al mismísimo Magnus Walker -sí, ese Magnus Walker-, el siguiente gran desafío al que se ha enfrentado Campa es a darle forma al cartel oficial del evento ‘Das Renn Treffen’, una de las citas más importantes que tendrá lugar en Florida y que todo amante de la marca en territorio yanqui tiene anotada en su calendario.

 

Manu Campa con Magnus Walker

 

“El mercado americano es otra historia”, afirma Manu. “La afición que hay allí por el mundo del automóvil es enfermiza, y en los días que pasé por aquella zona conocí a coleccionistas con más de 100 coches. Todo muy loco y muy bueno para mi negocio”, confiesa entre risas. Y es que las obras con el sello de Campa viajan por medio mundo para llegar hasta sus clientes, entre los que se encuentran aficionados de EEUU, Alemania, Inglaterra, México y… cómo no, Oriente Medio. “Es un lujo poder vivir dedicándome a lo que me gusta, y por el momento tengo el sustento garantizado durante un tiempo…” nos dice mientras nos muestra la libreta -muy analógico todo- donde tiene registrados todos sus encargos. Desde luego la historia de Manu es inspiradora y sirve como ejemplo perfecto de por qué es necesario creer en lo que haces… y hacer aquello en lo que de verdad crees. Porque el mundo sería un lugar demasiado frío sin artistas como Manu Campa. Y sin Porsches. ¿No crees? 

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