Prueba Kia Stonic 1.6 CRDi: un tipo resultón

Bonito a la vista y un digno al volante

6 10

Nuestro veredicto

Probar el Kia Stonic 1.6 CRDi es probar el nuevo modelo con el que la marca oriental pretende hacerse con un trozo del jugoso pastel que es el segmento de los SUV B (actualmente se venden cada año en Europa 1,1 millones de unidades, y está previsto que esta cifra llegue a los 2 millones en 2020). Entre sus grandes rivales están el exitoso Renault Captur, el Nissan Juke, el Seat Arona y, como no, el Hyundai Kona.

 

Prueba Kia Stonic 1.6 CRDi (trasera 2)

 

¿Y cuál es la receta secreta con la que Kia pretende colocar 15.000 unidades del Stonic en los garajes españoles el próximo año? No la hay. Realmente es la misma por la que han apostado la mayoría de fabricantes: crear un coqueto todocamino de dimensiones contenidas que entre fundamentalmente por la vista. ¿Si la cosa funciona, para qué cambiarla?

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Y, desde luego, que lo ha conseguido. Porque el Kia Stonic 1.6 CRDi de esta prueba es muy resultón a la vista. Como puedes ver en las fotos, combina perfectamente un tamaño contenido con un toque musculoso gracias su prominente frontal, su cintura alta, sus potentes pasos de rueda y su vistosa trasera. El resultado es un coche coqueto de 4.140 milímetros que no resulta excesivamente ñoño y que además puede adquirirse con una carrocería bicolor para el techo (ojo, que no todas las combinaciones cromáticas son acertadas...). Y cuando un todocamino llama la atención en la calle, ya es un paso muy importante en uno de los segmentos en los que los clientes más frecuentemente ponen los cuernos a sus marcas anteriores a la hora de hacer su elección.

 

Prueba Kia Stonic 1.6 CRDi: habitáculo

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Como ves, el exterior está a la altura de sus rivales e incluso por encima de alguno de ellos (como en el caso del soso Captur). ¿Pero qué ocurre con el interior? Pues aquí, la cosa ya no está tan clara. No es que el habitáculo esté mal realizado, pero la calidad de sus materiales está por debajo de algunos modelos más premium. Entre tanto plástico puedes llegar a pensar que estás en una parque de bolas para niños. Bromas aparte, el habitáculo no está mal en su conjunto, pero la sensación que trasmiten los plásticos de salpicadero y puertas y los botones es mejorable. El volante multifunción me ha gustado más: tiene un buen tamaño y está achatado en su parte inferior (ya da igual que el coche sea deportivo o no, se ha convertido en una moda...). Los asientos tampoco están mal: no son bacquets, pero gracias a un pequeño reborde sujetan el cuerpo bastante bien. Finalmente, la pantalla del sistema de infotainment tiene un funcionamiento intuitivo y sus gráficos, sin ser de los mejores del mercado, no están mal.

 

Prueba Kia Stonic 1.6 CRDi (interior)

 

En cuanto a su habitáculo no hay que olvidar que estamos hablando de un todocamino pequeño. Pese a ello no transmite una sensación de armario y ofrece suficiente espacio para los ocupantes... salvo en las plazas traseras, donde es mejor que solo viajen dos pasajeros y no gigantescos. Eso sí, la altura al techo en esta banqueta es bastante buena. Con el maletero ocurre lo mismo: las dimensiones contenidas del nuevo Kia Stonic hacen que solo pueda ofrecer 322 litros (1.135 con los asientos abatidos).

 

Prueba Kia Stonic 1.6 CRDi: impresiones de conducción

Unas curiosidades que debes conocer antes de meternos de lleno en la prueba del Kia Stonic 1.6 CRDi. Este modelo está basado en la plataforma del Kia Rio y debe su nombre a la mezcla de las palabras 'speedy' ('veloz') y 'tonic' (tonificante). ¿Te parece una chorrada? A mi también, la verdad...

Como te he comentado anteriormente, el segmento en el que se encuadra el coreano no destaca precisamente por la abundancia de coches con prestaciones dinámicas sobresalientes. Y, como no, el Stonic se mueve en ese mismo terreno. Como ya te adelantamos en la primera prueba del Kia Stonic, el motor más equilibrado y recomendable es el gasolina tricilíndrico 1.0 T-GDI de 120 CV. No obstante, en esta ocasión hemos querido probar su versión diésel, destinada a aquellos que tengan que hacer muchos kilómetros (vaya por delante, que los SUV B no son la mejor opción para realizar viajes muy largos). El precio de partida de esta versión diésel es de 17.630 euros.

 

Prueba Kia Stonic 1.6 CRDi (lateral)

 

Entonces, ¿cómo se comporta el Stonic 1.6 CRDi de 110 CV? Bien, pero con algunos matices. Esta mecánica ofrece un empuje lineal a partir de las 2.000 vueltas que te permite moverte como pez en el agua por la ciudad (ayuda también su tamaño contenido). Cuenta con un par máximo de 260 Nm, acelera de 0 a 100 en 11,3 segundos y alcanza los 175 km/h. A 100 km/h va por debajo de las 2.000 vueltas y a 120 a 2.100 rpm. Su consumo oficial es de 4,2 litros.

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Este bloque empuja con suficiente soltura los 1.255 kilos del coche pero resulta muy ruidoso. Sin duda, éste es el principal defecto que he detectado en esta prueba del Kia Stonic 1.6 CRDi: su sonoridad. La dirección tiene un tacto algo flotante que no importa en ciudad, pero que resulta poco comunicativa cuando vas a más velocidad. Algo parecido ocurre con su chasis: es confortable, pero cuando pisas el pedal derecho a fondo se siente un poco desbordado y es demasiado rebotón: te resta algo de seguridad al volante, sobre todo cuando pisas alguna junta de la carretera en pleno apoyo.

Pero no olvides de lo que estamos hablando: un coche pintón para la ciudad -que lo es-, destinado a un público que busca una mayor altura al suelo y que ofrece una conducción placentera en términos generales (si buscas un SUV con un toque deportivo hay mejores opciones en el mercado). Ah, y caminos los justos, ya que solo cuenta con tracción delantera (pero es que la mayoría de los clientes de este segmento pasan de la tracción integral).

Eso sí, el Stonic no decepciona cuando se trata de desplazarte por las calles de tu ciudad o de realizar viajes tranquilos por carretera. Es más, incluso se siente más en tus manos que algunos de sus rivales. No sé si Kia logrará vender las unidades que pretende, pero está claro que ha logrado un coche bonito y equilibrado en su conjunto. Tendremos que esperar un poco a ver qué parte del pastel consigue comerse. Mimbres para ello tiene.

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