Vender Maserati a Ferrari: ¿Puede ser el camino correcto en Stellantis?

Una de las posibilidades para Stellantis si Maserati no remonta sus resultados financieros, podría ser vender la marca a Ferrari. Y la idea no sería nada descabellada...
Hace unos días os contamos que Maserati tiene problemas financieros. En el primer semestre de 2024, las ventas del fabricante de coches deportivos han caído drásticamente y la situación no tiene previsto mejorar con el paso de los meses. Con la política del CEO de Stellantis, Carlos Tavares, todo podría desembocar en la salida de la marca del grupo.
Maserati MC12 o Ferrari Enzo: ¿Cuál fue mejor superdeportivo?
¿A dónde? ¿Venderla al mejor postor? O quizá... A otra firma italiana de renombre que sería capaz de sacarla a flote. Y ese podría ser el caso de Ferrari. Hoy tiramos de la cuerda de la especulación responsable y nos aventuramos a imaginar qué sucedería en ese caso.
Ferrari y Maserati, codo con codo en el mundo de los deportivos

La relación entre Ferrari y Maserati es muy larga. La marca del tridente fue fundada en 1914 por los hermanos de dicho apellido en Bolonia, Italia. Ya en la década de 1930 comenzó la producción de los primeros coches de lujo y con el paso de los años, acabó en manos de Citroën, Alejandro de Tomaso o Chrysler. Siempre con una situación muy delicada, pero con gran imagen de marca.
Fiat se adueñó del tridente en 1993 e invirtió en nuevos modelos como el Quattroporte IV, aunque más tarde vendió a Ferrari el 50% de la compañía. Y en 1999, los de Maranello tomaron el control total de Maserati, convirtiéndola en una marca nueva enfocada en el lujo.
En el Cavallino Rampante también se encargaron de construir una nueva fábrica y anunciar nuevos modelos mucho más prestacionales, infundidos del auténtico espíritu italiano. El Maserati 3200 GT fue el primero de esta historia, con un motor V8 biturbo de 3,2 litros con 370 CV de potencia.

Luego aparecieron el Maserati Coupé y su versión Spider con un V8 de 4,2 litros y los modelos GranTurismo y GranCabrio, que perduran hasta nuestros días. Aunque el golpe en la mesa surgió con el Maserati MC12. Un superdeportivo de edición limitada que compartía plataforma y mecánica con el Ferrari Enzo.
A principios de los 2000, Maserati entró otra vez al mercado estadounidense con gran éxito. Y por supuesto, volvió a la competición. Principalmente, a las carreras de resistencia del Campeonato FIA GT con el citado MC12. Pero la idílica aventura entre Maserati y Ferrari acabó en 2005, cuando la casa de Bolonia se unió a Alfa Romeo bajo el amparo de Fiat y el futuro Grupo FCA.
El año 2013 fue uno de los mejores, con más de 15.000 unidades vendidas. Un aumento de más del 50% respecto al año anterior, gracias a los nuevos Quattroporte y Ghibli. Y en 2014 se llegaron a matricular más de 13.000 coches solo en América del Norte, con una cifra mundial de más de 36.000 unidades.
Sin embargo, la llegada de la moda SUV, la electrificación y la formación de Stellantis no beneficiaron precisamente a la marca, cuyo principal mercado sigue siendo Estados Unidos, donde vendió cerca de 8.000 unidades en 2023. Un 14% más que en 2022. Y lo mismo sucedió en Europa y otros países, aunque con menos margen de beneficios que nunca.
Las cifras de 2014 quedan lejos y en 2024, el Quattroporte, el Ghibli y el Levante se han dejado de vender. Solo quedan en la gama el Maserati Grecale, el GranTurismo, el GranCabrio y el Maserati MC20 como heredero del antiguo MC12.
En lo que va de año, con menos de 2.000 unidades matriculadas en Europa, el fabricante pide a voces nuevos aires de renovación. Y Ferrari podría ser la respuesta a esas demandas con una estrategia bastante simple que los de Maranello están llevando muy bien a cabo.
Superdeportivos, berlinas de lujo y un SUV con carácter (además de marketing)

El volumen de producción de Maserati en 2023 fue el correcto. También sus ventas, más allá de la necesidad de márgenes. Pero es necesaria una vuelta de tuerca a la estrategia de modelos que están actualmente en oferta, vistos los datos de los mercados.
Prueba del Maserati Grecale Trofeo: (mucho) estilo italiano con 530 CV
La rentabilidad del Maserati GranTurismo y su contrapartida descapotable, es nula. Muy complicada, en un segmento de GT dominado por Porsche y con breves halos de esperanza para otras marcas como Aston Martin. Prescindir de estos modelos o reducir notablemente su precio, es imperativo. Ni que hablar de la opción de convertirlos en coches eléctricos...

Por otra parte, la desaparición de las berlinas es un error. Y este año se notará en Estados Unidos, donde siguen queriendo ese tipo de carrocería. El retorno o desarrollo de un nuevo Quattroporte, con mecánicas de combustión o híbridas podría ser todo un acierto en el segmento del lujo.
Finalmente, los SUV y superdeportivos. El Grecale es un producto sensacional que necesita marketing y publicidad. Puede venderse y tiene la capacidad para triunfar. También con opciones híbridas, al estilo del Alfa Romeo Stelvio.
Y sobre el Maserati MC20... ¿Cómo ha podido vender Alfa Romeo su 33 Stradale por más de un millón de euros compartiendo exactamente la misma base que su hermano con el tridente? Puro marketing, alusión al clásico, sensación de exclusividad. Artes que Maranello domina a la perfección y que podría poner al servicio de Módena. Incluso con el Purosangue...
