Los motores V10 no están dejando en silencio. Pero hace años reinaban en la carretera. Estos son nuestros deportivos favoritos

Miremos atrás para repasar una lista con estos cinco grandes superdeportivos caracterizados por contar con motores V10. ¡Ah, los viejos tiempos!

Nos estamos quedando sin motores grandes. Hay excepciones, como el V16 de Bugatti o el V12 de Rolls-Royce, pero los propulsores con muchos cilindros, cada vez más, son una especie en extinción. De hecho, dentro de ellos hay una subespecie que ya se podría considerar como de otra era: los deportivos con motor V10

Apenas quedan a día de hoy, pero lo cierto es que hace años (no tantos según nuestros pensamientos más optimistas, unos cuantos más según la obtusa realidad) estaban muy presentes y eran algunos de los reyes de la carretera. Es por eso que, como ancianos gruñones a los que les parece que cualquier tiempo pasado fue mejor, vamos a recordar a estas estrellas… porque sí, antes todo era mejor.

Lamborghini Gallardo

A día de hoy parece que cualquiera puede comprarse un Lamborghini Urus, algo que va íntimamente relacionado con que Lamborghini lleve años superando una y otra vez sus cifras de ventas. Sin embargo, hace dos décadas la cosa era muy distinta y no fue hasta la llegada en 2003 del Lamborghini Gallardo cuando la compañía se convirtió en una potencia mundial.

Uno de los aspectos más destacados fue su motor V10, de hecho, fue el primer ‘Lambo’ en montar un bloque de estas características. Empezó cubicando 5,0 litros, aunque a lo largo de su historia llegó a los 5,2, mientras que su rango de potencias osciló entre los 500 y los 570 CV, según la versión, lo que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de cuatro segundos. Además, se ofrecía tanto con tracción trasera como con tracción a las cuatro ruedas.

Porsche Carrera GT

Seguramente estemos hablando de uno de los puntos más altos de la historia de Porsche. Lanzado al mercado en 2004, su motor V10 de 5,7 litros no estaba pensado en principio para la calle, si no que en origen era un proyecto para la Fórmula 1. Por suerte, el proyecto fue derivando hasta dar con uno de los mejores superdeportivos de la historia.

Que es un modelo de otra época queda claro en el hecho de que, a pesar de desarrollar una potencia de 612 CV, había que gestionar tamaño rendimiento a través de una caja de cambios manual de seis velocidades. Es solo una muestra del purismo del vehículo que, aunque tenía ayudas electrónicas, éstas no eran intrusivas y dejaban que fuera el conductor y su habilidad (o su falta de ella) los que tuvieran que encargarse de llevarlo como se debía.

Lexus LFA

Cuando Lexus presentó el LFA en 2010 no dejó indiferente a nadie. La marca japonesa llevaba toda su trayectoria creando coches lujosos y cómodos, así que fue su primer internamiento serio en el mundo de los superdeportivos, algo que hizo por la puerta grande, con un modelo cargado de tecnología que, por qué no admitirlo, fue un incomprendido en su momento.

Con una producción limitada a 500 unidades y un precio que se quedaba algo por debajo de los 400.000 euros, lo cierto es que no fue un éxito comercial inmediato. Costó tiempo dar salida a toda su producción, pero finalmente se consiguió y quienes se hicieron con él no se arrepintieron, no solo por lo que se ha revalorizado, si no por la experiencia que proporcionaba su motor 4.8 V10 de 560 CV de potencia.

Dodge Viper

Deportivos estadounidenses hay muchos y, aunque cada uno tendrá su favorito, se puede decir que el coche deportivo estadounidense por antonomasia es el Dodge Viper. Tuvo una trayectoria larguísima, produciéndose desde 1992 hasta su despedida en 2017, pero durante todo ese tiempo se mantuvo fiel a su concepto.

Éste se basaba en una estética fácilmente reconocible, una experiencia de conducción cruda en la que las ayudas de conducción eran mínimas (aunque evolucionaron con el paso del tiempo) y un característico motor V10 que también fue cambiando: empezó siendo un bloque de 8,0 litros, pero acabó llegando a los 8,4,, mientras que su potencia antes de decir adiós rozaba los 650 CV… siempre mandados a las ruedas traseras.

Audi R8

Hablemos aquí de sinergias de grupo y de una manera redonda de cerrar el circulo que en realidad es esta lista de motores V10. Cuando Audi lanzó el R8 en 2006 utilizaba un motor V8, pero no hubo que esperar mucho tiempo hasta que, aprovechando que Lamborghini era parte del grupo, tomó prestado el motor 5.2 V10 del Gallardo para convertirse en el R8 V10 en 2009.

Mantuvo intactas todas sus virtudes, pero sumó a la fórmula una potencia de 610 CV (posteriormente sería incluso más) que el comprador podía elegir si quería domar a las bravas en su versión de tracción trasera o si prefería contar con la ayuda de un sistema de tracción integral.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España