Porsche aparcó la idea de un 911 descapotable con arco central fijo. Luego llegaron leyes más estrictas para estos modelos y solo tuvieron que abrir un cajón

Porsche aplazó la llegada de la versión con arco central fijo del 911, pero terminó siendo la salvación de los descapotables de la década de los 60. Las marcas siguieron su ejemplo.

El Porsche 911 es probablemente uno de los deportivos más míticos de la historia con miles de modificaciones y versiones que nada tienen que ver con la original que salió a la venta en 1964. Tras años de diseño, el fabricante alemán se deshizo de la idea de un descapotable clásico.

La empresa con sede en Stuttgart contempló la posibilidad de diseñar un superdeportivo con arco central fijo. Este concepto combinaba la apertura de techo con protección estructural, aunque fue rechazado pronto.

Porsche abandona la idea del descapotable con arco central fijo

Cuando el 911 aún era un prototipo en plenos inicios de la década de los 60, la marca ya estaba diseñando la que sería la primera versión descapotable. Porsche tenía tres opciones sobre la mesa: un cabrio convencional con techo plegable completo, una tapa desmontable con soportes plegables o un cabrio con arco fijo.

El diseño de este último separaba el techo en dos partes, dejando una barra fija en el centro para ofrecer más rigidez a la carrocería. Esta idea estaba más pensada por diseño que por una cuestión de seguridad, pero terminaron dando en el clavo. 

La última opción fue la elegida, pero los de Stuttgart paralizaron la llegada de la versión descapotable del 911. Poco después llegaron las primeras regulaciones en Estados Unidos para los cabriolets sin protección contra vuelcos.

Porsche había guardado el boceto en un cajón, pero lo recuperaría muy pronto apenas un año después. El fabricante alemán había diseñado sin esperarlo el salvavidas para su nuevo 911 descapotable.

El Porsche 911 Targa fue un golpe de suerte y pura estética

La marca apenas tuvo que abrir un cajón para diseñar el techo del Porsche 911 Targa. El arco central fijo cumplía con las especificaciones de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA), equivalente a la DGT en España.

La solución fue simple pero brillante: el 911 Targa permitía retirar un panel del techo con total seguridad al instalar el arco central fijo. Mientras Porsche sacaba a la venta su descapotable en tiempo récord, otras marcas incluso se planteaban dejar de vender estos cabriolet, no encontraban la forma de cumplir con las nuevas normas de la NHTSA de Estados Unidos.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras incluso amenazó con prohibir los descapotables si los fabricantes no encontraban una forma de evitar un accidente mortal en caso de volcar. Porsche llegó como la salvación.

El Porsche 911 Targa evolucionó poco después. El parabrisas trasero de plástico desmontable se sustituyó por uno fijo de cristal en 1969, lo que mejoró la insonorización dentro del habitáculo. 

La marca apostó por un techo de cristal deslizante sin el icónico arco lateral en los años 90 con una propuesta más cercana al coupé. Porsche volvió al clásico arco central en 2014, pero en esta ocasión con techo automático, un guiño nostálgico con tecnología del siglo XXI. 

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Paul Stephens ha recreado el mítico 911, con el que ha estado trabajando casi 30 años y hemos probado esta máquina, que es igual de maravillosa que el original