Ferruccio Lamborghini: "Si se rompe un coche, en dos días lo arreglamos"

Unas declaraciones de Ferruccio Lamborghini hace décadas dejaban claro el compromiso de la marca con el servicio al cliente y el funcionamiento de sus superdeportivos.
Ferruccio Lamborghini es una verdadera leyenda, como lo es su marca italiana de superdeportivos. El fundador de Lamborghini dio una entrevista hace décadas especialmente ilustradora sobre su concepción de lo que debería ser el servicio al cliente de un fabricante de renombre.
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Probablemente inspirado por los múltiples fallos de los coches deportivos de Ferrari en el pasado, Ferruccio decidió ofrecer a sus clientes una importante cobertura en caso de averías mecánicas. Una estrategia que defendió a capa y espada, incluso ante las preguntas asombradas de la prensa.
"Si se rompe un coche, mandamos un mecánico a repararlo y pedimos disculpas al cliente"
En dicha entrevista, un periodista preguntó a Ferruccio Lamborghini cuál es el procedimiento de la marca de Sant'Agata Bolognese cuando se rompe el coche de un cliente. Quería comprobar si los rumores de que la empresa disponía de un avión con el que enviar mecánicos y recambios.
"No enviamos un avión. Si nos llama un cliente de Inglaterra o de España (no hablo de América porque necesita mayor organización), mandamos a un mecánico en un vuelo comercial ese mismo día con todo lo que necesita para reparar el coche".
"Él va, repara por completo el vehículo y le pide disculpas al cliente. Y cuando vuelve, le mandamos una carta al cliente volviendo a pedir disculpas. Cuesta dinero, pero no al cliente. Nos cuesta a nosotros, pero es un gasto que rinde".
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"El cliente que recibe un servicio de este tipo, se lo cuenta a todo el mundo. Y si habla bien de nosotros a todo el mundo, eso es publicidad", sentenció el director de Lamborghini haciendo gala de un notable sentido de la honestidad y la responsabilidad.
Eran otros tiempos y la marca todavía era pequeña, aunque esas acciones les granjeó una importante reputación que vino acompañada de una mayor presencia en importantes mercados como Estados Unidos, donde se venden la mayor parte de sus coches hoy en día. Por aquel entonces, bólidos tan especiales como el Lamborghini Miura o el Countach.
Actualmente, ese procedimiento ya no es necesario. La red de distribución de recambios y de talleres oficiales está bien asentada y en ellos son capaces de resolver cualquier incidencia de los clientes en un breve espacio de tiempo. Si bien, es inevitable admirar el encanto de las formas de los negocios de antaño, mucho más personales y directos.