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Porsche 924: uno de los grandes olvidados

Aquí tienes la historia de este patito feo

Imagen de perfil de Alex Aguilar

Antes de contarte la vida y hazañas del Porsche 924 tengo que hace una confesión: siempre me han gustado los coches raros, he de admitirlo. Me encanta que la gente busque desconcertada la insignia que identifica al vehículo que conduzco para poder saber qué demonios están mirando.

El ejemplo de hoy tiene mucho de eso. De eso, y de amigo feo que le hace la cobertura al guaperas del grupo: el 911. Se trata del Porsche 924, un auténtico deportivo —con 125 CV, sí, pero deportivo— subestimado por muchos aficionados al automóvil prácticamente desde que apareció en el mercado.

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Y no es justo, porque es un gran coche por tres razones fundamentales: se trata de uno de los modelos salvadores de la marca afincada en Stuttgart en un momento en que el rojo teñía las cuentas de resultados de Porsche; inauguró la era Transaxle, una brillante serie de deportivos cuyo perfecto reparto de pesos garantizaba un comportamiento excepcional que se vería completada por el 928, el 944 y el 968; y la más importante de todas: es un detector de cuñados con ruedas. “El Porsche para pobres...”, dijo el del Citroën Saxo 1.5D.

 

 

El Porsche 924 apareció en 1976 y hasta su desaparición en el año 1988 se produjeron un total de 150.864 unidades repartidas entre distintas variantes: 924, 924 Turbo, 924 Carrera GT, GTS, GTR y S. En su primera versión estaba propulsado por un sencillo motor de origen Audi de dos litros, cuatro cilindros e inyección mecánica capaz de entregar 125 CV gestionados a través de una caja de cambios manual de cuatro relaciones -con otra de cinco velocidades y una automática de tres disponibles como opción- y enviados a las ruedas posteriores.

Como habrás imaginado, nunca impresionó por su desmesurada potencia, pero sí lo hizo por su afinado comportamiento comparándolo con otros deportivos asequibles de su época-recuerda que la idea de Porsche con el 924 era establecer un modelo de entrada a su redil-.

Si te gusta el coche, aprovecha cuanto antes: su valor en el mercado de segunda mano aún no se ha disparado y es de lo mejorcito que puedes comprar en este momento en el mundo de los clásicos (o como quieras llamarlo). Sí, quizá se nota demasiado que tengo uno...

 

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