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Citroën XM u Opel Omega: ¿cuál fue la mejor berlina?

Ah... los viejos tiempos.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Citroën XM

¿Disfrutaste leyendo el artículo en el que nos preguntábamos si fue mejor el Peugeot 405 o el Opel Vectra? Hoy haremos algo parecido... con dos berlinas aún más grandes: ¿Citroën XM u Opel Omega? Ambos modelos fueron el estandarte de sus respectivas marcas de coches durante años. ¿Cuál era el mejor embajador? Empecemos... 

 

Citroën XM: ¿la última berlina molona de la firma francesa? 

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Aunque pueda parecerte que fue ayer, lo cierto es que ya empiezas a tener una edad: el primer Citroën XM vio la luz en el año 1989 -elegido Coche del Año en Europa al año siguiente- y estuvo a la venta durante nada menos que 11 años... en los que sólo fue capaz de vender un total de 330.000 unidades. ¿Te parece que no es una mala cifra? A mí también, pero la previsión de su matriz era despachar 160.000 al año. Al año. Sí, alguien se vino muy arriba al hacer las cuentas. 

 

 

Nuestro protagonista galo nació para ser el sucesor del CX, al que mejoraba en prácticamente todas las facetas: además de contar con un diseño mucho más actual -para la época, se entiende-, el por aquel entonces nuevo retoño de Citroën supo aprovechar al máximo sus cualidades para ofrecer uno de los habitáculos más espaciosos del momento, una comodidad a bordo excepcional y un comportamiento dinámico más que notable gracias a un esquema de suspensión hidroactiva pensada para convertir cualquier viaje en un paseo sobre una alfombra voladora. 

Para darle movimiento a su elefantiásica carrocería los franceses optaron por una oferta mecánica compuesta por varios bloques gasolina de con potencias comprendidas entre 107 y 200 CV -con motores dos litros de ocho y 16 válvulas, turbo e incluso variantes 3.0 V6 que no se veían en la firma desde la desaparición del Citroën SM- a los que se sumaban otros diésel de 2,1 y 2,5 litros y potencias que iban desde los 82 hasta los 129 CV. Sí, yo también creo que se trata de unas cifras ridículas teniendo en cuenta que se trataba de poner a rodar nada menos que una tonelada y media de peso en algunos casos. ¿Te preocupan las prestaciones? El modelo más goloso de la gama permitía alcanzar los 235 km/h. Sí. 

Su producción llegó a su final en el año 2000 para dar paso... a la nada: aunque el aterrizaje del C6 estaba planeado para el año 2001, varios retrasos hicieron que no pudiera entrar en escena hasta 2005 cuando, desgraciadamente, el mercado decidió dar la espalda a este tipo de vehículos procedentes de fabricantes generalistas para observar con mejores ojos a las propuestas de rivales como Audi, BMW o Mercedes. ¿Creías que tus colegas de Malasaña habían inventado el postureo? Pues no. 

 

Opel Omega: el buque insignia alemán

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Entre los rivales más feroces -y más generalistas- del Citroën XM es inevitable pensar en la propuesta de Opel que, en una época en la que hacía soñar a miles de jóvenes petrolheads con su maravilloso Kadett GSi, también sabía hacer las cosas bien para quienes necesitaban algo más de tranquilidad, espacio... e imagen. ¿Te suena de algo el Omega? Por supuesto que te suena de algo. Maldita sea. 

 

 

La berlina de representación más célebre de la firma de Rüsselsheim fue presentada al público en 1986 y tan sólo un año después recogió el galardón que lo coronaba como Coche del Año en Europa -¿conoces la Historia del Porsche 928? Fue el único deportivo que lo ha conseguido nunca-. Gracias a una imagen sólida y a un interior de gran calidad pronto supo hacerse un hueco en un mercado que demandaba vehículos lustrosos... en los que cada céntimo invertido tuviera un retorno palpable. 

Aunque el Opel Omega se crió en unos años en los que su matriz ya se había ganado la merecida fama de que sus productos tenían cierta resistencia al giro, es justo reconocer que la berlina alemana se movía con bastante soltura teniendo en cuenta sus dimensiones. ¿Quieres saber qué motores emplearon sus diseñadores para devorar los kilómetros de la Autobahn? En su primera generación su catálogo estuvo compuesto de muchas variantes distintas de gasolina con bloques cuyas cilindradas iban desde los 1,8 hasta los cuatro litros... cuya cúspide estaba en la variante de 372 CV que animaba a la versión Lotus -uno de los coches que Opel debería resucitar para triunfar-. También hubo diésel, claro. Pero con sus 2,3 litros sólo eran capaces de ofrecer 100 CV. 

En los años que siguieron aparecieron hasta dos generaciones nuevas que trajeron consigo cambios en el diseño para adaptarlo al mercado de la época con una oferta mecánica algo más limitada que la de la primera iteración: desde el año 1994 y hasta 2003 la variante más interesante para los conductores más sedientos del olor a gasolina por las mañanas tenía sólo 218 CV de potencia... mientras que las opciones de gasóleo crecían para ahora ofrecer hasta 150 CV. 

 

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¿Cuál es tu favorito? Siempre he sido muy fan de la firma alemana del rayo pero, por mucho que me duela, no puedo negarme a los encantos del Citroën XM. Y no porque fuera más bonito que el Opel Omega. Ni porque dinámicamente fuera superior. Es porque supuso el final de una época para la marca francesa que ahora, tras haber pegado un buen pelotazo con los SUV, parece querer volver a darle cariño a las berlinas con el nuevo C5 2019. Aún no sé si debería creerlo...

 

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