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Opinión: ¿fue el Kadett GSi el punto de inflexión para Opel?

Potente, ligero y cabezón: ¿la cima de la pirámide en Opel?

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Opel Kadett GSi 16 Válvulas

Por mucho que tus colegas haters se empeñen en defender lo contrario, durante unos cuantos años el Kadett GSi fue el verdadero enemigo natural del todopoderoso Volkswagen Golf más potente. ¿Fue el compacto deportivo más salvaje de Opel el final de un capítulo glorioso para millones de petrolhead... y el comienzo de una debacle imposible de enderezar? 

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¿Recuerdas el artículo que escribí hace unos meses dentro de nuestra sección de ‘Viejas glorias’ dedicado al Opel Kadett GSi? Fue un auténtico bombazo y despertó no pocas simpatías en nuestras redes al haberse convertido en uno de los unicornios con los que hemos soñado varias generaciones... con muy buenos argumentos: era rápido, ligero, aerodinámico, tenía un diseño bastante atemporal y, gracias a un comportamiento tremendamente subvirador, resultaba la escuela perfecta para cualquier aspirante a piloto que quisiera ser capaz de enfrentarse a una situación desagradable. Oh, sí. 

 

 

Aunque la receta empleada para darle forma a una joya como el Kadett GSi no resulta ajena a ningún fabricante, lo cierto es que muy pocos han podido disfrutar de un éxito tan arrollador como el del modelo nacido en Rüsselsheim salvo ejemplos como el Golf GTI. ¿Era el artefacto de Opel el que mejor se desenvolvía en carretera? No. ¿Y el que más asequible resultaba? Ni de broma. ¿El más equipado, entonces? Tampoco. Su secreto era tan sencillo como intangible: tenía carácter. Era de esos coches que no buscaban contentar a un abanico de público incomprensiblemente amplio -como los malditos SUV actuales-. Pero quien sentía algo por él... perdía la cabeza. ¿Fue el predecesor del Astra el último gran héroe de la marca de coches alemana? Por supuesto. 

 

¿Llegó la debacle tras el Kadett GSi?

Antes de que empieces a gritar, deja que me explique: con el relevo generacional tomado por el Astra GSI a principios de los 90, fueron varias cosas las que cambiaron dentro de la gama compacta de Opel. No sólo se renunció a un nombre que ya tenía hecho un huequecito en el corazón de muchos aficionados a los automóviles -que en aquella época éramos muchos más que ahora, desgraciadamente-, sino que también se empezó a suavizar la apuesta deportiva cambiando las fichas de sitio... sobre la casilla del confort. ¿Significa eso que el sucesor del Kadett GSi no tenía alma? En absoluto. Pero no molaba tanto. Y lo peor es que jugar la baza ‘premium’ nunca le ha salido bien a los del logotipo del rayo. 

 

 

Cuando en Opel decidieron cambiar la planta motriz de sus coches para abrazar la tracción delantera con motores transversales hubo quien dijo que estaban renunciando a su pedigrí deportivo -recuerdas el fantástico Manta, ¿verdad?- a cambio de intentar alcanzar una mayor parcela de clientes que demandaba vehículos más... aburridos. Lo bueno es que supieron hacerlo bien creado auténticas maravillas como el Calibra Turbo 4x4, el Corsa o el Kadett GSi. Sí, tenían la motricidad en el eje equivocado. Y sí, sus bloques estaban mal colocados. Pero ofrecían una diversión al volante tremenda con unas mecánicas briosas, elásticas e interminables. Pero todo cambió en los 90. Para mal, claro. 

Después de haber encadenado varios lanzamientos difíciles de colocar en el mercado, la marca empezó su viaje hacia el abismo... del que no era capaz de salir pese a contar con unas cifras de ventas relativamente razonables. Tanto es así que durante los últimos años se ha convertido en una auténtica patata caliente para sus propietarios... que no dudaron en envolvérsela con un lacito al Grupo PSA cuando éstos presentaron una oferta firme para hacerse con ella. 

 

¿Y ahora?

¿Te preocupan los planes de los franceses para el futuro de la firma que lanzó el Kadett GSi en su día? Y a mí también. Por el momento lanzamientos como el Insignia Grand Sport, el Crossland X o el Grandland X parecen demostrar que tienen algo de esperanza... aunque aún no podemos elucubrar demasiado. ¿Debería resucitar PSA algunos deportivos de Opel para triunfar? Ojalá. Aunque algo me dice que ni tú ni yo veremos eso. Ni nuestros hijos. Ni nuestros nietos, que preferirán moverse en cepos autónomos y no tener ni carnet de conducir. Qué mal pinta esto. Qué mal...

 

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